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¡¡¡¡GIORGIO BELLAMONTE!!!!!

Author: Angel Summer
last update publish date: 2026-10-28 06:05:14

Los días transcurrieron con una tranquilidad que, después de tantos ataques, comenzaba a parecer sospechosa. Sin embargo, Giorgio Bellamonte no estaba dispuesto a confiarse. Aunque los enemigos habían dejado de atacar y no se habían registrado nuevos movimientos sospechosos, sabía perfectamente que el silencio no siempre significaba que el peligro hubiera desaparecido. Por esa razón, había mantenido las medidas de seguridad y ordenado que cada una de sus propiedades permaneciera bajo estricta v
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  • Traicionada... me casé con su enemigo   Lucciana

    Kail regresaba a la central después de haber salido a comprar un café. Caminaba tranquilamente por uno de los pasillos, con el vaso todavía caliente entre los dedos, cuando el sonido de varios golpes y las órdenes de un instructor llamaron su atención. Al pasar junto al gimnasio, observó a un grupo de hombres entrenando sobre las colchonetas, algunos practicando combate cuerpo a cuerpo y otros trabajando con los sacos de boxeo. Todo parecía desarrollarse con normalidad hasta que, en el extremo más alejado del salón, distinguió una figura femenina tan pequeña que casi desaparecía entre los enormes cuerpos de sus soldados.Kail se detuvo.Frente a un instructor que le sacaba casi dos cabezas de altura, una muchacha intentaba adoptar una posición de combate. Era delgada, de extremidades finas y rostro delicado, aunque ya no presentaba aquella apariencia enfermiza que él recordaba. Tenía el cabello recogido de cualquier manera y la frente cubierta de sudor. Sus pequeños puños estaban leva

  • Traicionada... me casé con su enemigo   ¡¡¡¡GIORGIO BELLAMONTE!!!!!

    Los días transcurrieron con una tranquilidad que, después de tantos ataques, comenzaba a parecer sospechosa. Sin embargo, Giorgio Bellamonte no estaba dispuesto a confiarse. Aunque los enemigos habían dejado de atacar y no se habían registrado nuevos movimientos sospechosos, sabía perfectamente que el silencio no siempre significaba que el peligro hubiera desaparecido. Por esa razón, había mantenido las medidas de seguridad y ordenado que cada una de sus propiedades permaneciera bajo estricta vigilancia, especialmente aquellas donde se encontraban las personas que más amaba.Aquella tarde, Giorgio estaba sentado detrás de su escritorio, revisando algunos documentos relacionados con las operaciones de los muelles, mientras Jean ocupaba uno de los sillones frente a él. Su amigo finalmente había conseguido recuperarse lo suficiente como para retomar algunas de sus responsabilidades, aunque todavía debía evitar los esfuerzos excesivos. El color había regresado a su rostro y sus movimiento

  • Traicionada... me casé con su enemigo   El amor te hace débil

    Ginebra retiró finalmente el arma y la guardó, aunque permaneció de pie frente al escritorio sin apartar los ojos del hombre. Tenía las manos tan apretadas que las uñas comenzaban a clavársele en las palmas, pero no le importaba. Después de tantos días de incertidumbre, estaba a punto de comprobar si habían cumplido con su parte del trato.Los segundos parecieron interminables.Finalmente, la puerta volvió a abrirse y dos guardias ingresaron sujetando a un hombre por los brazos. Llevaba la ropa sucia y arrugada, el cabello revuelto y el rostro marcado por el agotamiento. Era delgado, de piel clara y facciones delicadas, con una apariencia de fragilidad que contrastaba con los hombres enormes que lo escoltaban. Sus ojos verdes recorrieron el despacho hasta detenerse en Ginebra y, al reconocerla, se iluminaron inmediatamente.Los guardias lo soltaron sin demasiada consideración y el joven cayó de rodillas sobre el mármol, incapaz de mantener el equilibrio con las manos atadas.—¡JOAN!E

  • Traicionada... me casé con su enemigo   Devuélvemelo

    El sonido de unos tacones resonaba sobre el suelo de mármol, produciendo un eco que se extendía por el elegante pasillo. Ginebra Bellamonte caminaba con la espalda erguida y el rostro inexpresivo, aunque sus manos, cerradas con fuerza, delataban la tensión que llevaba acumulando desde hacía días. Vestía un conjunto negro que resaltaba su figura y mantenía el cabello perfectamente recogido, pero ni siquiera aquella apariencia impecable conseguía ocultar el cansancio que se reflejaba en sus ojos grises. Había cumplido con lo que le exigieron y ahora solamente quería recuperar aquello que le habían arrebatado.Al llegar al final del corredor, se encontró con dos hombres vestidos con trajes oscuros que custodiaban una enorme puerta de madera. Ambos permanecían inmóviles, con las manos entrelazadas frente al cuerpo y expresiones tan serias que parecían incapaces de sonreír. Cuando reconocieron a la mujer, uno de ellos abrió la puerta sin pronunciar palabra y se apartó para permitirle el pa

  • Traicionada... me casé con su enemigo   Ellos me corren siempre :'(

    Kail se levantó del sillón y estiró los brazos por encima de la cabeza, recuperando aquella expresión despreocupada que parecía utilizar para irritar a sus amigos. Después de tantos días encerrado en la casa de seguridad, por fin sentía que la investigación comenzaba a tomar una dirección concreta.—Bueno, muchachos, creo que por ahora tenemos suficiente trabajo. Voy a poner a mis hombres a buscar a la pequeña Ginny y veremos cuánto tarda en aparecer. Debo reconocer que todo esto se está poniendo cada vez más interesante. ¡Y yo que estaba comenzando a aburrirme!Jean soltó una carcajada incrédula.—¿Aburrirte? ¡Pero si llevamos semanas intentando que no nos maten!—¡Precisamente, anciano! ¡Por eso necesitamos un poquito de entretenimiento! Aunque debo admitir que habría preferido algo menos complicado que una prima traicionera y un misterioso ruso que juega a esconderse.Giorgio negó con la cabeza, incapaz de comprender cómo aquel hombre podía bromear después de haberles contado lo ocu

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    Jean se inclinó hacia el escritorio y tomó el teléfono que Giorgio había dejado sobre la superficie. Volvió a reproducir la grabación, deteniéndola justo en el momento en que la mujer levantaba el rostro hacia la cámara. Aunque la mascarilla ocultaba buena parte de sus facciones, aquellos ojos grises resultaban inconfundibles. Los había visto demasiadas veces durante las reuniones familiares de los Bellamonte como para necesitar una fotografía más clara. Amplió la imagen una vez más, intentando convencerse de que podía tratarse de una coincidencia, pero terminó soltando un suspiro de incredulidad.—¿Qué demonios hace Ginny aquí? —preguntó, levantando la mirada hacia Giorgio—. Espera un momento... ¿Eso significa que está trabajando con el ruso que intenta matarnos? ¿Nuestra querida Ginny se metió en todo este desastre? O sea cuando fue parte del secuestro, pensé que lo hizo por su amiguita paula, pero no por maldad.Kail frunció el ceño y se inclinó hacia adelante, observando alternati

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