Se connecter—Cariño, ¿pasa algo? — la voz dulce de Sophie hizo que ambos giraran a verla. Alexis no podía creer que le hablara tan dulce.
—No, —dijo muy serio, no podía evitar los malditos celos, esos que lo sacaban de sus casillas, esos que le iban a traer muchos problemas, porque su mente imaginaba los peores escenarios y eso lo mataba.
—Sophie, mi amor, estás increíblemente hermosa, espero me concedas un baile en tu fiesta de matrimonio. — Alex quería arrancarle la lengua y la vida a ese idiota.
—Dudo mucho que lo haga, ¿mejor dime a qué has venido? Yo no recuerdo de haberte invitado — ambos hombres estaban sorprendidos por las palabras tan duras de Sophie, uno feliz y el otro molesto.
—Ahora dices eso, pero anoche me rogabas porque te hiciera mía, una y otra vez — Sophie jadeo al oírlo, y Alexis vio todo rojo de la ira, por lo que de un puñetazo lo tiró al piso.
—Detente Alexis no lo hagas, no vale la pena, por favor cariño, hoy es nuestro día — Sophie se puso en medio, cuando la gente empezó a llegar al ver al novio golpeado al ex.
Varios guardas de seguridad se lo llevaron, para dejarlo afuera de la fiesta, pero para desgracia de todos Keyla quedaba adentro y ella se encargaría de dejarlo entrar después, su plan apenas comenzaba y todo tenía que salir perfecto.
—Odio a esa maldito, tengo ganas de matarlo con mis propias manos. — Alexis había decidido tranquilizarse en una habitación aparte, Sophie quiso ir con él.
—Tranquilizate no vale la pena, que manches tus manos por una persona como él. — Christian se detuvo y la miró fijamente, ahora no estaban delante de nadie, y ella seguía hablándole con amor y cariño, tal vez era el remordimiento de conciencia por haberse acostado con ese imbécil un día antes de su boda, quería estallar en ira, pero por alguna razón sólo seguía observándola. Se acercó como un león a su presa, Sophie por un momento tuvo miedo, por lo que retrocedió pero estaba tan cerca de la pared que con dos pasos chocó contra ella.
Alexis sin perder el tiempo y de un solo movimiento la besó, lento pero firme, Sophie se dejó llevar por ese beso, que movía todo dentro de ella y llevó sus manos a su cabello enredando sus dedos en el, dónde lo acarició a su antojo.
—Me encantan tus besos — Alexis empezó a recorrer con sus manos el cuerpo de Anastasia y ella mansamente lo dejaba, sus nalgas las manoseo a su antojo, Sophie tuvo que separarse de él, necesitaba respirar, sentía como sus pulmones se calentaban, Alexis llevó a sus manos a los pechos de Sophie que tocó por encima del vestido, podían hacer el amor ahí mismo que a ninguno le importaría. — Me encantas toda tu — Sophie jadeo, estaba muerta de deseo, quería a ese hombre ahí mismo, pero unos golpes en la puerta los hicieron alejarse.
— Hijos, ¿se encuentran listos? Los invitados los esperan — la madre de Alexis los interrumpió haciendo que ambos se alejaran.
—Sí mamá, danos dos minutos, enseguida salimos — Alexis habló con voz algo ronca por la excitación, deseaba tanto a su ahora esposa, en especial cuando ella correspondía con tantas ganas.
— De acuerdo cariño, no se tarden, ya tendrán tiempo — dijo con una gran sonrisa en su rostro, haciendo que Sophie se pusiera roja de la vergüenza, él solamente sonrió.
—Ven, hora de irnos — la tomó de la mano y se la llevó a celebrar su matrimonio, uno que aunque fuera por un acuerdo o eso pensaban, era por ese amor que se tenían desde años atrás.
Entre bailes, juegos y diversión, estuvo la fiesta de bodas, todos reían y charlaban, Alex y Sophie no se habían separado en ningún momento, cada cierto tiempo, se daban besos y acariciaban, bailaron la mayoría del tiempo juntos, todo estaba saliendo perfecto, ambos se sentían tan felices que habían olvidado todos los problemas que habían tenido.
—Me alegra verlos así de felices — Ethan llegó al lado de los novios — Sophie, ¿me prestas a tu marido por unos minutos? — ella les sonrió y asintió.
—Yo iré al baño, — y mirando a Alexis le dijo — tú decides cuándo nos vamos — le dio un pequeño beso en los labios y se encaminó al baño de mujeres.
—Me alegro ver que han estado super unidos y cariñosos.
—Sólo fue un trato, por el día de hoy, quería que fuera sin problemas y sin pelear.
—Alex, amigo, puedes hacerlo todos los días si es lo que quieres y deseas, la has amado toda tu vida, así que lucha por ella, y por esa felicidad que ambos quieren.
—No sé si pueda soportar otra decepción, la amo con locura, pero no puedo otra humillación.
—¿Has visto cómo te mira? ¿Cómo te habla? ¿La forma tan apasionada que te besa? Alex, esa mujer está muy enamorada de ti — Alexis lo observaba como si le hubiera salido otra cabeza.
—¿Es que acaso estás loco?
—Loco y ciego tú, si dejaras de ver con la rabia y los celos, podrías ver lo que vemos los demás, ella se casó contigo por amor. Alexis, pueden ser felices. — Alex miraba a su amigo a los ojos, de verdad quería creerle era lo que más deseaba, pero el día de hoy ella se había comportado diferente, si hicieran las paces de una por todas, podría ser así todos los días.
—De acuerdo, voy a intentarlo. —Ethan dio un grito de júbilo.
—Ese es mi amigo, tu puedes.
—Eso espero, ahora vamos a buscar a mi chica, que ya se tardó.
—O tu ya la extrañas — le dijo su amigo sonriente, Alexis sonrió igual.
Ambos se encaminaron al interior del lugar, y fueron en busca de Sophie, Alex estaba deseando decirle que se fueran de ese lugar y empezar su luna de miel, dejaría el pasado dónde estaba, ahora era su mujer y podrían ser muy felices. Pero todos su pensamientos se fueron a la m****a, cuando la encontró besándose muy apasionadamente con Yael, ¿Ha ese maldito no lo había echado? ¿Cómo volvió a entrar.
Ethan estaba también impresionado, pero pudo ver cómo Sophie trataba de quitarlo de encima, pero no podía, escuchó un gruñido que dio miedo, y en cuestión de segundos Alexis estaba encima de Yael, golpeándolo, sin querer detenerse.
—Cumpleaños feliz, te deseamos a ti, cumpleaños Ava, feliz cumpleaños a ti — todos aplaudían felices, mientras celebraban el tercer cumpleaños de la más pequeña en la familia Black, el pequeño Liam tenía 5 años de edad, era un hermano sobreprotector que amaba a su hermana.Alexis estaba feliz y completo con la familia que tenía, luego de que Yael hubiera muerto a manos de él, tuvo que pagar mucho dinero para que no saliera a la luz, porque aunque fue en defensa de su esposa, muchos querían otra cosa, pero nadie podía ganarle a Alexis Black.La pequeña Ava eran sus ojos, ella era su princesa, desde ya sufría cuando algún niño se le acercaba, lo bueno era que Liam se ponía en medio y los espantaba, el problema era su amada esposa, que cuando se daba cuenta de los que hacían se molestaba y hacía lo que p
Alexis todavía no podía creer lo que Sophie le había dicho no podía ser verdad, algo no estaba bien, debía confiar en ella y en ese amor que sentían, no iba a volver a dudar de eso, le había dicho que fuera a casa, habló como si ella no estuviera en la casa, su corazón empezó a latir muy rápido, ella podría estar en peligro.En cuanto llegaron al lugar que Hannah les había dado Alex saltó del auto de un brinco y corrió a la puerta, la policía lo detuvo, para poder adentrarse ellos, en cuanto tocaron la puerta, Robert abrió sin fijarse, y al ver a la policía se asustó y empezó a correr y dirigirse a la puerta traerá, sin contar, que ya lo esperaban varios de los policías, cuando se detuvo e iba a dar media vuelta, Alexis lo alcanzó y sin verlo venir cayó al suelo de un derechazo por medio de Black.
—¿Qué es lo que quieres?—A ti cariño, siempre te he querido a ti, puedo devolverte a tu hijo si te vienes conmigo y dejas a Black, no quiero que él sepa nada, soy capaz de matar a todos— la mente de Sophie empezó a mil por hora, debía hacer algo, no podía dejar que nada malo le pasara a su hijo, y debía hacer que Alexis supiera la verdad sin que saliera herido.—Haré lo que digas pero quiero que me prometas que no le harás daño a Alex. — Yael gruñó al oírla.—Por culpa de él no me amaste como debías, no puedo prometerte nada, incluso ese mocoso te va a recordar a él y eso no me gusta.—¡No! — dijo asustada. — te prometo que no va hacer así, puedes verlo como tu hijo, puedes criarlo a tu manera, él va a llamarte papá — dijo Sophi
Alexis había firmado los papeles, había escuchado a un doctor hablar sobre la depresión posparto y de los cuidados que quizás tenían Sophie y el bebé, y justo ahora iba con una nueva mudada de ropa que le había traído Daniel, a la habitación, quería darse cuenta un baño y esperar una hora para ir a casa. Decidió mandar a su eficiente guardaespaldas a que comprara vitaminas para Sophie, entre otras cosas para llevar a casa, debía estar seguro de que su familia estaría bien.Antes de llegar a la habitación escuchó un grito desgarrador, que lo hizo correr, cuando abrió la puerta y entró vio a Sophie llorando desconsoladamente casi encima
Alexis iba conduciendo lo más rápido que podía, mientras Sophie hacía respiraciones profundas, su dolor cada vez aumentaba, aunque estaba feliz que su hijo naciera, así podría conocerlo al fin.—Hemos llegado amor — Alex bajó del auto, para luego ayudar a Sophie a hacerlo, la tomó en brazos y de inmediato pidió que lo atendieran, dos enfermeras llegaron de inmediato con una silla de ruedas.—Usted debe esperar aquí señor, le avisaremos cuando pueda entrar. — Alexis de mala gana asintió, mientras se llevaban a Sophie, el llamó a sus suegros, sus padres, a su hermana y su mejor amigo, también llamó a Daniel, para que llegara y le dijera a Teresa. Sabía que todos querían estar en el nacimiento de su hijo.Empezó a caminar de un lado a otro, necesitaba saber que pasaba, quería entrar y ser el a
—Alex, amor, detente por favor — dijo mientras iba casi corriendo detrás de él.Alexis se detuvo y respiró profundo, no podía volver a equivocarse, no podía retroceder.—Amor te juro que no quise sonar así como sone — dijo confundida, no sabía qué hacer o decir para no meter las patas.—¿Y cómo querías sonar? ¿O mejor me explicas qué sentiste al recibir esa noticia? — Sophie lo miró a los ojos y vio como él se controlaba, pero los celos no podía ocultarlos aunque quería, por lo que respiró profundo y lo abrazó fuertemente antes de empezar hablar, él correspondió a su abrazo, la pegó a él sin querer soltarla.—Sí estaba un poco sorprendida, pero no por lo que ellos hagan o dejen de hacer, sino me sorprende él como una p







