LOGIN—Alex, amor, detente por favor — dijo mientras iba casi corriendo detrás de él.
Alexis se detuvo y respiró profundo, no podía volver a equivocarse, no podía retroceder.
—Amor te juro que no quise sonar así como sone — dijo confundida, no sabía qué hacer o decir para no meter las patas.
—¿Y cómo querías sonar? ¿O mejor me explicas qué sentiste al recibir esa noticia? — Sophie lo miró a los ojos y vio como él se controlaba, pero los celos no podía ocultarlos aunque quería, por lo que respiró profundo y lo abrazó fuertemente antes de empezar hablar, él correspondió a su abrazo, la pegó a él sin querer soltarla.
—Sí estaba un poco sorprendida, pero no por lo que ellos hagan o dejen de hacer, sino me sorprende él como una persona que dice amar a otra se mete con la hermana y luego se piensa ir a vivir con esta, es algo que no me pasa — dijo aún abrazada a él, sintió como poco a poco se relajaba.
—Lo siento, no debí salir así — Sophie negó.
—Me has escuchado y no te has enojado eso es muy bueno. — Alexis sonrió y la besó.
—¿Qué tal si vamos a buscar todo lo que necesitemos para decorar el cuarto de nuestro hijo? — preguntó en cuanto se separó de ella queriendo salir de esa casa y poder alejarse de esas personas que eran dañinas, además que solo cosas malas daban a su vida.
— Me parece una fantástica idea. — dijo realmente emocionada, salieron de ahí rumbo al centro comercial, ahí entraron a la mejor tienda de bebés, donde ambos se volvieron locos, eligiendo cosas.
Ambos querían una habitación pintada color celeste con varias nubes en el techo, además de aviones por todas las paredes, era algo precioso de ver en los catálogos, así que eligieron todo y Alexis pagó, todo se lo enviarían al día siguiente. Alexis hizo una llamada a una experta en decoración de interiores y le envió como deseaba el cuarto de su hijo, ella iría por la tarde para hacer todo los preparativos, para empezar al día siguiente.
Almorzaron en un restaurante sencillo, ambos sonriendo y aprendiendo cosas del otro, de lo que habían cambiado estos años que habían estado lejos.
Sophie le propuso a Alexis ir por todas sus cosas a su antigua casa para que así se fuera a vivir con ella de una vez, él aceptó feliz de la vida, llamó a Daniel, a quien ese día le había dado libre, para informale que se mudarian, él tenía que poder armar una oficina con todos sus juguetes de seguridad, pero la casa al ser tan grande y espaciosa podría hacerlo, además que Teresa también tendría que irse con ellos, y eso hizo muy feliz a Sophie, porque le había tomado mucho cariño a la mujer.
…
Los días iban pasando y todo estaba cayendo en su lugar, Sophie y Alexis estaban más que felices juntos, hacían el amor muchas veces al día, ya que él había decidido trabajar desde casa, por unos días, para poder estar con Sophie y disfrutar más con ella, le encantaba hacerle él mismo el desayuno y llevárselo hasta la cama para luego poder despertarla con besos, era algo tan hermoso que no se cansaba de verla y no lo haría nunca.
Llegó el día de la boda civil, que se celebró en la casa de ellos, no invitaron a nadie solo estuvo la familia Black y a los padres de Sophie solamente, Stella y Ethan fueron los padrinos, para celebrar nuevamente la unión de ellos, sólo se hizo un almuerzo dónde disfrutaron al máximo el tiempo en familia, aunque esta vez Alexis sí quiso irse de luna de miel Sophie no quiso, quería hacerlo más adelante, y él le prometió que cuando ella escogiera fecha y lugar, nada más le dijera que él se encarga de organizarlo, disfrutaban su vida de esposos como nunca lo habían hecho.
Los días se fueron pasando convirtiéndose en meses, Alex decidió que trabajaría desde casa alrededor de un año o dos, tenía más dinero que sentido común, así que para él lo primero era estar con su maravillosa esposa y estar pendiente de ella, que pasaba con muchos antojos, él sabía que era que ella lo despertara para que fuera a comprarle algo a la tienda, aunque fueron muy pocas veces, porque decidió llenar la despensa de miles de cosas que no sabía que existía. También lo despertaba por la madrugada, para que la hiciera suya, cosa que no le molestaba en absoluto, esa era la mejor parte del embarazo, el libido lo tenía en lo más alto.
Pronto nacería su hijo, y estaba realmente emocionado, no había dejado de ir a terapias, incluso Sophie lo acompañaba dos veces al mes y hacían una sesión en parejas, el amor que se tenían era inmenso y trataban de demostrarlo día con día.
Ethan más de una vez le dijo que si eso hubiera hecho desde el principio se hubieran podido ahorrar mucho sufrimiento, él sabía que había sido un imbécil pero estaba feliz de poder haber superado esa etapa y estar con Sophie como nunca lo había estado y como siempre lo había soñado, incluso era mejor que sus sueños.
—Alex, amor — Sophie entró al despacho donde se suponía que estaba trabajando, pero se había perdido en sus pensamientos. Él levantó la mirada y lo vio pálida, por lo que se levantó de un saltó y llegó hasta ella.
—¿Qué tienes? — preguntó preocupado al verla.
—Liam, ya viene — dijo respirando profundo y tratando de controlar sus nervios, su hijo iba a nacer cosa que la ponía feliz.
—¿Ya? Pero faltan dos semanas — dijo sin saber qué hacer.
—Pero él quiere nacer ya, Alexis necesito ir al hospital ahora — Alex corrió escaleras arriba dejando a su esposa atrás, para ir por las cosas del bebé, Sophie puso los ojos en blanco al verlo desesperado.
Alexis incluso iba abriendo la puerta principal cuando frunció el ceño y notó que Sophie no estaba con él, se giró a buscarla con la mirada y la encontró aún en la puerta del despacho.
—Lo siento cariño, solo estoy nervioso, ya vamos a tener a nuestro bebé — dijo feliz, la tomó en brazos y salió de ahí rumbo a uno de los día más felices.
—Cumpleaños feliz, te deseamos a ti, cumpleaños Ava, feliz cumpleaños a ti — todos aplaudían felices, mientras celebraban el tercer cumpleaños de la más pequeña en la familia Black, el pequeño Liam tenía 5 años de edad, era un hermano sobreprotector que amaba a su hermana.Alexis estaba feliz y completo con la familia que tenía, luego de que Yael hubiera muerto a manos de él, tuvo que pagar mucho dinero para que no saliera a la luz, porque aunque fue en defensa de su esposa, muchos querían otra cosa, pero nadie podía ganarle a Alexis Black.La pequeña Ava eran sus ojos, ella era su princesa, desde ya sufría cuando algún niño se le acercaba, lo bueno era que Liam se ponía en medio y los espantaba, el problema era su amada esposa, que cuando se daba cuenta de los que hacían se molestaba y hacía lo que p
Alexis todavía no podía creer lo que Sophie le había dicho no podía ser verdad, algo no estaba bien, debía confiar en ella y en ese amor que sentían, no iba a volver a dudar de eso, le había dicho que fuera a casa, habló como si ella no estuviera en la casa, su corazón empezó a latir muy rápido, ella podría estar en peligro.En cuanto llegaron al lugar que Hannah les había dado Alex saltó del auto de un brinco y corrió a la puerta, la policía lo detuvo, para poder adentrarse ellos, en cuanto tocaron la puerta, Robert abrió sin fijarse, y al ver a la policía se asustó y empezó a correr y dirigirse a la puerta traerá, sin contar, que ya lo esperaban varios de los policías, cuando se detuvo e iba a dar media vuelta, Alexis lo alcanzó y sin verlo venir cayó al suelo de un derechazo por medio de Black.
—¿Qué es lo que quieres?—A ti cariño, siempre te he querido a ti, puedo devolverte a tu hijo si te vienes conmigo y dejas a Black, no quiero que él sepa nada, soy capaz de matar a todos— la mente de Sophie empezó a mil por hora, debía hacer algo, no podía dejar que nada malo le pasara a su hijo, y debía hacer que Alexis supiera la verdad sin que saliera herido.—Haré lo que digas pero quiero que me prometas que no le harás daño a Alex. — Yael gruñó al oírla.—Por culpa de él no me amaste como debías, no puedo prometerte nada, incluso ese mocoso te va a recordar a él y eso no me gusta.—¡No! — dijo asustada. — te prometo que no va hacer así, puedes verlo como tu hijo, puedes criarlo a tu manera, él va a llamarte papá — dijo Sophi
Alexis había firmado los papeles, había escuchado a un doctor hablar sobre la depresión posparto y de los cuidados que quizás tenían Sophie y el bebé, y justo ahora iba con una nueva mudada de ropa que le había traído Daniel, a la habitación, quería darse cuenta un baño y esperar una hora para ir a casa. Decidió mandar a su eficiente guardaespaldas a que comprara vitaminas para Sophie, entre otras cosas para llevar a casa, debía estar seguro de que su familia estaría bien.Antes de llegar a la habitación escuchó un grito desgarrador, que lo hizo correr, cuando abrió la puerta y entró vio a Sophie llorando desconsoladamente casi encima
Alexis iba conduciendo lo más rápido que podía, mientras Sophie hacía respiraciones profundas, su dolor cada vez aumentaba, aunque estaba feliz que su hijo naciera, así podría conocerlo al fin.—Hemos llegado amor — Alex bajó del auto, para luego ayudar a Sophie a hacerlo, la tomó en brazos y de inmediato pidió que lo atendieran, dos enfermeras llegaron de inmediato con una silla de ruedas.—Usted debe esperar aquí señor, le avisaremos cuando pueda entrar. — Alexis de mala gana asintió, mientras se llevaban a Sophie, el llamó a sus suegros, sus padres, a su hermana y su mejor amigo, también llamó a Daniel, para que llegara y le dijera a Teresa. Sabía que todos querían estar en el nacimiento de su hijo.Empezó a caminar de un lado a otro, necesitaba saber que pasaba, quería entrar y ser el a
—Alex, amor, detente por favor — dijo mientras iba casi corriendo detrás de él.Alexis se detuvo y respiró profundo, no podía volver a equivocarse, no podía retroceder.—Amor te juro que no quise sonar así como sone — dijo confundida, no sabía qué hacer o decir para no meter las patas.—¿Y cómo querías sonar? ¿O mejor me explicas qué sentiste al recibir esa noticia? — Sophie lo miró a los ojos y vio como él se controlaba, pero los celos no podía ocultarlos aunque quería, por lo que respiró profundo y lo abrazó fuertemente antes de empezar hablar, él correspondió a su abrazo, la pegó a él sin querer soltarla.—Sí estaba un poco sorprendida, pero no por lo que ellos hagan o dejen de hacer, sino me sorprende él como una p







