LOGINSophie trataba de abrir sus ojos pero no podía, sentía los ojos pesados y el cuerpo liviano, como si estuviera flotando, pero se sentía muy aturdida, ella se encontraba más despierta que dormida, por lo que pudo sentir como un brazo se colocaba alrededor de su cintura, sonrió como tonta al imaginar a Alexis, así serían sus mañanas y sus noches a partir de ahora, pero algo en su mente se iluminó, ella aún no se había casado con Alex, ¿entonces quién m****a la estaba abrazando? De un brinco se levantó haciendo que su cuerpo despertara del todo y despertando a su acompañante, Sophie no hacía más que ver a su acompañante con cara de asombro.
—Buenos días mi amor, ¿te gustó tu despedida de soltera? — Sophie no podía pronunciar ninguna palabra, estaba en shock. — Gracias por hacerme el hombre más feliz de la tierra. — ella no podía creer lo que escuchaba, tenía que ser una gran mentira
—Yo… y… no puede ser… Alexis si se entera… — Sophie trataba de hacer una oración completa, decir que ella no había estado con él, que lo último que recordaba era a Keyla y sus tragos de whisky.
—Tranquila princesa, ese perdedor no tendrá porqué enterarse — Sophie empezó a negar, eso no podía ser cierto, era un maldito mal entendido. — Que tal si lo hacemos antes de que vayas a unirte a ese imbécil. — Yael se acercó tanto a Sophie ya que pensaba besarla y acostarla en la cama, Sophie se puso tiesa, justo cuando pensaba levantarse de la cama y mandarlo a la m****a un gruñido desde algún lugar de la habitación se hizo presente, Sophie empezó a sentir temor, por lo que observó toda la habitación hasta que lo hizo detrás de ella, en una esquina, sentado en un sillón estaba Alexis, con una mirada asesina.
Sophie empezó a temblar, mientras que Yael sonreía victorioso.
—Eres un maleducado, ¿quién te ha dado permiso de entrar? Has arruinado mi mañana. — Alexis aún no emitía palabra, su mirada no se quitaba del cuerpo desnudo de Sophie. Él que había estado pensando toda la semana en conquistarla, ser el mejor esposo del mundo y así poder enamorarla, tal vez en un tiempo su matrimonio podría ser por amor, había planeado una noche de bodas digna para ella, pero en cuanto le llegaron las fotos de Sophie desnuda con Yael, y diciéndole que si quería verlo por sus propios ojos que fuera a la casa de ella, sus ilusiones cayeron, aún así mantenía la esperanza que al llegar ella estuviera sola, y dormida en su habitación, pero no fue así ¿y para qué negarlo? Se sintió morir, una vez más Sophie se había burlado de él, pero no se quedaría con los brazos abiertos. En ese momento miró a Yael con tanto odio, que quería matarlo con sus propias manos.
—No sólo voy arruinar tu mañana, sino que también tu vida, te voy a dar un minuto para que salgas de esta m*****a habitación. — dijo conteniendo su ira.
—¿Y si no quiero? — Alexis se levantó del sillón y avanzó con paso decidido hasta llegar al frente del imbécil, lo agarró del cuello y lo hizo sacado de la cama, Sophie pegó un grito susto cuando Alexis con lazo con mucha fuerza a Yael contra la pared — Mira pedazo de m****a o te largas o te mato, y créeme cuando digo que no voy a ir a la cárcel.
En eso la puerta se abrió y entró Keyla haciéndose la sorprendida.
—¡Oh por Dios!, ¿Qué es esto? ¡Sophie! ¿Te acostaste con Yael? —Sophie negaba con la cabeza, las malditas lágrimas y el miedo no la dejaban pronunciar nada. — Yo que tu la dejaba plantada y no me casaba con una zorra como ella. — Alexis miró a Keyla con odio, sabía que la fotos no se habían tomado y mandado solas, sabía que ella había tenido que ver
—Será una zorra, pero de igual forma me voy a casar con ella, como estaba planeado, y no me creas estúpido, las fotos fueron tomadas y enviadas por ti, porque tus padres se quedaron en la casa de los míos para los últimos preparativos, no había nadie más que tú, ahora les doy un minuto para que se larguen.
Keyla ayudó a Yael y salieron de ahí cuanto antes, de igual forma su plan había fallado, Alexis no debía casarse con Sophie y el muy imbécil decidió seguir con la boda.
Sophie a cómo pudo se levantó y se puso una bata, su cuerpo temblaba, ella miraba la cama en busca de sangre, de una señal de haber perdido su virginidad, pero no había nada.
—¿Cómo pudiste ser tan zorra? — Sophie lo miró horrorizada, su voz denotaba odio puro.
—Alexis… yo… yo… te juro..
—¡Cállate! — la interrumpió él — te habrás burlado de mí por una última vez Sophie, creí en tus m*****as reglas, incluso no hicimos más reglas para tratar de llevarnos mejor, ¿y todo para qué? Para qué te comportes como una cualquiera. Fuiste tú que llegó aceptar mi propuesta, fuiste tú quién puso esa m*****a regla, pero escúchame muy bien, esa regla la acabas de romper tú, a partir de ahora me voy acostar con quien yo quiera y dónde yo quiera, te voy hacer la vida miserable Sophie, te vas arrepentir de todas y cada una de tus humillaciones, y no se te ocurra faltar a la boda, porque sino voy hacer yo quién hunda a tu familia, ¿me has entendido? — su voz no daba a una negativa, por lo que ella asintió en silencio.
—Alexis… sólo… sólo te pido que me escuches… — dijo entre sollozos, se sentía tan estúpida, sin el coraje para hacerlo callar y que él la escuchara.
—No, no quiero escucharte, y de ahora en adelante soy el señor Black para usted, Russo.
—La veo en unas horas en la iglesia. Estoy deseando hacer su vida miserable. — dijo antes de salir y dejando a Sophie echa un mar de lágrimas.
—Cumpleaños feliz, te deseamos a ti, cumpleaños Ava, feliz cumpleaños a ti — todos aplaudían felices, mientras celebraban el tercer cumpleaños de la más pequeña en la familia Black, el pequeño Liam tenía 5 años de edad, era un hermano sobreprotector que amaba a su hermana.Alexis estaba feliz y completo con la familia que tenía, luego de que Yael hubiera muerto a manos de él, tuvo que pagar mucho dinero para que no saliera a la luz, porque aunque fue en defensa de su esposa, muchos querían otra cosa, pero nadie podía ganarle a Alexis Black.La pequeña Ava eran sus ojos, ella era su princesa, desde ya sufría cuando algún niño se le acercaba, lo bueno era que Liam se ponía en medio y los espantaba, el problema era su amada esposa, que cuando se daba cuenta de los que hacían se molestaba y hacía lo que p
Alexis todavía no podía creer lo que Sophie le había dicho no podía ser verdad, algo no estaba bien, debía confiar en ella y en ese amor que sentían, no iba a volver a dudar de eso, le había dicho que fuera a casa, habló como si ella no estuviera en la casa, su corazón empezó a latir muy rápido, ella podría estar en peligro.En cuanto llegaron al lugar que Hannah les había dado Alex saltó del auto de un brinco y corrió a la puerta, la policía lo detuvo, para poder adentrarse ellos, en cuanto tocaron la puerta, Robert abrió sin fijarse, y al ver a la policía se asustó y empezó a correr y dirigirse a la puerta traerá, sin contar, que ya lo esperaban varios de los policías, cuando se detuvo e iba a dar media vuelta, Alexis lo alcanzó y sin verlo venir cayó al suelo de un derechazo por medio de Black.
—¿Qué es lo que quieres?—A ti cariño, siempre te he querido a ti, puedo devolverte a tu hijo si te vienes conmigo y dejas a Black, no quiero que él sepa nada, soy capaz de matar a todos— la mente de Sophie empezó a mil por hora, debía hacer algo, no podía dejar que nada malo le pasara a su hijo, y debía hacer que Alexis supiera la verdad sin que saliera herido.—Haré lo que digas pero quiero que me prometas que no le harás daño a Alex. — Yael gruñó al oírla.—Por culpa de él no me amaste como debías, no puedo prometerte nada, incluso ese mocoso te va a recordar a él y eso no me gusta.—¡No! — dijo asustada. — te prometo que no va hacer así, puedes verlo como tu hijo, puedes criarlo a tu manera, él va a llamarte papá — dijo Sophi
Alexis había firmado los papeles, había escuchado a un doctor hablar sobre la depresión posparto y de los cuidados que quizás tenían Sophie y el bebé, y justo ahora iba con una nueva mudada de ropa que le había traído Daniel, a la habitación, quería darse cuenta un baño y esperar una hora para ir a casa. Decidió mandar a su eficiente guardaespaldas a que comprara vitaminas para Sophie, entre otras cosas para llevar a casa, debía estar seguro de que su familia estaría bien.Antes de llegar a la habitación escuchó un grito desgarrador, que lo hizo correr, cuando abrió la puerta y entró vio a Sophie llorando desconsoladamente casi encima
Alexis iba conduciendo lo más rápido que podía, mientras Sophie hacía respiraciones profundas, su dolor cada vez aumentaba, aunque estaba feliz que su hijo naciera, así podría conocerlo al fin.—Hemos llegado amor — Alex bajó del auto, para luego ayudar a Sophie a hacerlo, la tomó en brazos y de inmediato pidió que lo atendieran, dos enfermeras llegaron de inmediato con una silla de ruedas.—Usted debe esperar aquí señor, le avisaremos cuando pueda entrar. — Alexis de mala gana asintió, mientras se llevaban a Sophie, el llamó a sus suegros, sus padres, a su hermana y su mejor amigo, también llamó a Daniel, para que llegara y le dijera a Teresa. Sabía que todos querían estar en el nacimiento de su hijo.Empezó a caminar de un lado a otro, necesitaba saber que pasaba, quería entrar y ser el a
—Alex, amor, detente por favor — dijo mientras iba casi corriendo detrás de él.Alexis se detuvo y respiró profundo, no podía volver a equivocarse, no podía retroceder.—Amor te juro que no quise sonar así como sone — dijo confundida, no sabía qué hacer o decir para no meter las patas.—¿Y cómo querías sonar? ¿O mejor me explicas qué sentiste al recibir esa noticia? — Sophie lo miró a los ojos y vio como él se controlaba, pero los celos no podía ocultarlos aunque quería, por lo que respiró profundo y lo abrazó fuertemente antes de empezar hablar, él correspondió a su abrazo, la pegó a él sin querer soltarla.—Sí estaba un poco sorprendida, pero no por lo que ellos hagan o dejen de hacer, sino me sorprende él como una p







