Início / Romance / UN AÑO PARA RECORDARTE / CAPÍTULO 142: EL ASEDIO AL REFUGIO

Compartilhar

CAPÍTULO 142: EL ASEDIO AL REFUGIO

last update Data de publicação: 2026-10-26 01:19:33

POV MIREYA

El dije de plata en forma de ala pesaba como una tonelada dentro del bolsillo de mi abrigo.

Me pasé toda la mañana caminando en círculos por los pasillos del refugio, con una angustia que me oprimía el pecho y no me dejaba respirar. Cada vez que miraba la mancha de sangre seca en el borde del metal, se me revolvía el estómago. Lucía estaba secuestrada en la cajuela de ese auto negro. Las palabras distorsionadas de la llamada telefónica seguían retumbando en mi cabeza: “Si le avisas a
Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App
Capítulo bloqueado

Último capítulo

  • UN AÑO PARA RECORDARTE   CAPÍTULO 144: EL PRECIO DE LA VERDAD

    POV MIREYALos agentes uniformados finalmente me soltaron el brazo, pero el dolor del tirón no se comparaba con el vacío que sentía en el pecho.Me quedé apoyada contra la pared del recibidor, respirando con dificultad, viendo cómo los hombres de traje oscuro salían de la oficina del fondo cargando tres cajas de cartón repletas de documentos. Se estaban llevando los registros de las donaciones, las actas de propiedad y las firmas originales que mi padre había dejado en el centro comunitario. Era toda nuestra historia, confiscada por una orden de emergencia fiscal que nos acusaba de lavado de dinero de la corporación Varela.—¡Eso es un robo! —les grité, con la voz quebrada por las lágrimas de impotencia—. ¡Ustedes saben perfectamente que esos papeles están limpios! ¡Clara Varela los manipuló para destruirnos!El abogado de Clara, que supervisaba la incautación desde la entrada con una sonrisa de victoria, dio un golpecito sutil con su pluma sobre la carpeta de cuero negro.—Guarde sus

  • UN AÑO PARA RECORDARTE   CAPÍTULO 143: EL COLAPSO DEL TIEMPO

    POV RENATO—Fuera de mi oficina —dije, y mi voz sonó como el crujido del hielo ártico rompiéndose bajo el peso de una amenaza.Sostuve la mirada de mi padre con una rigidez implacable. No me importó que Héctor me mirara con esa lástima fingida que solía usar para recordarme las humillaciones del patio en mi infancia. Tampoco me importó la sonrisa de suficiencia de mi hermana Clara. En ese momento, la armadura corporativa que me había tomado años construir se estaba convirtiendo en un volcán de rabia retenida.Héctor soltó un suspiro pausado, se levantó de mi sillón presidencial con una lentitud insultante y se acomodó las solapas de su costoso abrigo negro.—Disfruta de tus últimas horas en este escritorio, muchacho —habló el viejo, caminando hacia las puertas dobles de roble con paso lento pero firme—. El lunes por la mañana el juez de familia firmará la suspensión de la custodia provisional. Te quedarás solo en el invierno de vuelta. Y esta vez, no habrá ninguna Mireya que pueda sal

  • UN AÑO PARA RECORDARTE   CAPÍTULO 142: EL ASEDIO AL REFUGIO

    POV MIREYAEl dije de plata en forma de ala pesaba como una tonelada dentro del bolsillo de mi abrigo.Me pasé toda la mañana caminando en círculos por los pasillos del refugio, con una angustia que me oprimía el pecho y no me dejaba respirar. Cada vez que miraba la mancha de sangre seca en el borde del metal, se me revolvía el estómago. Lucía estaba secuestrada en la cajuela de ese auto negro. Las palabras distorsionadas de la llamada telefónica seguían retumbando en mi cabeza: “Si le avisas a Renato Varela, ella no llega viva a la medianoche”.Tenía que tragarme el secreto sola, no podía llamarle a mi esposo, ni podía pedir ayuda, y el silencio me estaba carcomiendo la cordura.A mi alrededor, el centro comunitario funcionaba con esa calma tensa que precede a las peores tormentas. Dos mujeres preparaban la comida en la cocina, mientras tres niños jugaban con unos bloques de madera en la alfombra de la sala de espera. Eran treinta familias las que dependían de este techo. Treinta muj

  • UN AÑO PARA RECORDARTE   CAPÍTULO 141: EL SILLÓN PRESIDENCIAL

    POV RENATOManejé hacia la corporación Varela con las manos aferradas al volante con fuerza. Eran las ocho de la mañana y yo solo sentía una furia corriendo por mis venas.La noche había sido un infierno, el inspector Martínez se había marchado de la casa a las siete de la mañana, guardando su libreta de cuero negro en el maletín sin decir una sola palabra. La imagen de ese burócrata abriendo la puerta de nuestra habitación a mitad de la noche, atrapándome con Mireya en una postura rígidamente ensayada bajo la excusa de buscar un vaso de agua, me seguía quemando la cabeza. El maldito nos había pescado actuando, lo sabía, y yo no iba a quedarme de brazos cruzados esperando a que destruyera la adopción de mi niño.Entré al edificio corporativo con paso firme. Los empleados se apartaban a mi paso, saludando en voz baja al notar la rigidez implacable de mis hombros, yo no estaba para cortesías.Subí en el elevador privado directo al piso de la presidencia, necesitaba reunirme de urgencia

  • UN AÑO PARA RECORDARTE   CAPÍTULO 140: POSTURA RÍGIDAMENTE ENSAYADA

    POV MIREYAEl pánico me nubló la vista, no pensé en las consecuencias, ni pensé en ponerme zapatos, ni en que el inspector Martínez seguía arriba. La vida de Lucía dependía de esos treinta segundos.Abrí la puerta principal de un tirón y salí corriendo al porche. El frío de la mañana me golpeó la cara, pero no lo sentí. Mis pies descalzos tocaron el cemento de la entrada mientras mis ojos buscaban desesperadamente el auto negro en la vereda de enfrente.—¡Espera! —grité, con la voz rota por el terror—. ¡Ya salí! ¡No le hagas nada!El vehículo encendió las luces de posición, el motor rugió con fuerza, haciendo saltar la gravilla del suelo. Antes de que pudiera dar un solo paso hacia la calle, la ventanilla trasera se bajó apenas dos centímetros. Una mano enguantada asomó por la rendija y arrojó un objeto pequeño hacia la acera.Inmediatamente, el auto aceleró a fondo, quemando llantas en el asfalto. Se perdió en la esquina de la avenida principal en un parpadeo, dejándome sola en medio

  • UN AÑO PARA RECORDARTE   CAPÍTULO 139: BAJO LA MIRADA DEL LOBO

    POV MIREYALos primeros rayos del sol de la mañana entraron por las rendijas de las cortinas, pero no trajeron ninguna luz a esta casa.Me desperté antes de que sonara la alarma. En realidad, dudo que me haya dormido más de una hora corrida. El cuerpo me dolía por haber pasado el resto de la madrugada en una tensión absoluta, pegada al lado derecho de la cama, consciente de cada centímetro que me separaba de Renato. Todavía sentía el fantasma de su brazo alrededor de mi cuello, ese agarre desesperado con el que me jaló hacia su pecho cuando creyó que era el inspector Martínez abriendo la puerta de nuestra habitación a las tres de la mañana.Giré la cabeza muy despacio sobre la almohada, el lado izquierdo de la cama ya estaba vacío y las sábanas de hilo blanco se sentían completamente frías.Renato ya se había levantado, me incorporé tallándome los ojos, sintiendo un peso enorme en el pecho. Recordar su confesión en la penumbra me hacía dar vueltas la cabeza. Él sabía que yo estaba lim

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status