LOGIN04. ¿Está ciego?Hubo un sentimiento que Claire trató de mantener lejos de su corazón durante todos estos años. Vergüenza.En aquel entonces, desesperada por conseguir dinero, no se detuvo a pensar en nada más que en su madre. Le atormentaba saberla en prisión, sola, siendo golpeada.Se vendió al mejor postor y quiso pensar que el hombre que pagó por ella no era un hombre casado. Sin embargo, frente a la realidad y la posibilidad de que Peter Collins fuera el padre de su hija, la vergüenza la sacudía.Era un hombre casado.Por otro lado, aún quedaba la esperanza de que Patrick no lo fuera.Entre la incertidumbre, la vergüenza y los latidos alocados de su corazón, la reunión terminó. Bryden, quien se dio cuenta de lo mal que la estaba pasando Claire, se levantó de la silla con esa elegancia casi salvaje que lo envolvía. Les tendió la mano a Peter y Michael para despedirse.—Quedamos a la espera de su decisión, señor Collins —expresó con cordialidad.—Voy a revisarlos a conciencia, pero
03. Señor CollinsClaire se tensó como la cuerda de un violín; no fue capaz de dar el siguiente paso. Los latidos de su corazón se aceleraron, golpeando contra sus costillas como si quisiera partirlas.Ella no apartó la mirada; él… no había cambiado en esos tres años.—¿Qué pasa, Claire? —la pregunta de Bryden apenas se abrió paso por la espesa bruma de la sorpresa.Claire tragó saliva; el nudo casi le atascó en la garganta. No podía perder la compostura en ese momento, no iba a desmayarse como hace cinco años que se encontró con un hombre idéntico a este en el lobby de un hotel en Los Ángeles. Sobre todo, no podía olvidar que existían dos hombres con el mismo rostro y cualquiera de ellos podía ser el hombre con quien durmió aquella noche, el padre de Jessi.—Estás tan pálida que parece que has visto un muerto —musitó Bryden a su lado.Ella negó sutilmente con la cabeza, esbozó una sonrisa tensa que no llegó a iluminar su mirada. Sus dedos se aferraron a la carpeta como si fuera un m
02. Una vil prostitutaUn pesado silencio llenó la oficina; Peter miró la foto de su hermana cuando era pequeña y la foto en la pantalla de su sobrino. Ashton lo miraba divertido, como si aquello fuera gracioso. Michael, por el contrario, tenía seriedad en su rostro y sus ojos preguntaban silenciosamente.Peter se recostó por completo en el sillón, jugó con el bolígrafo en su mano sin mostrar ninguna emoción.Desde la muerte de su esposa Anna, no había mostrado interés en compartir su vida con alguien más. Anna había sido su vida, su pasión, su todo. Lamentablemente, como a él, a ella también le gustaba la velocidad y vivir al filo del peligro.Su vida se había apagado frente a un volante, durante una competencia. Desde entonces, él también había dejado de correr. Se consagró a la empresa y a cuidar de su hijo Michael.Justo cuando sus mayores competidores esperaban que se hundiera, él, en memoria de Anna, había conseguido llegar a la cima. Esos mismos competidores le tendieron una tr
SinopsisUn hombre poderoso. Una noche que lo cambió todo. Un secreto que amenaza con destruirlos.Peter Collins, brillante ingeniero mecánico y dueño de Collins Motorsports Group, lo tenía todo: poder, prestigio y un imperio automovilístico que despertaba la envidia de sus rivales. Pero sus enemigos encontraron la forma más despreciable de destruirlo: utilizar a una mujer para arruinar su reputación.Claire Russell, desesperada por salvar a su madre, aceptó un trato que jamás imaginó que cambiaría su vida para siempre. Aquella noche terminó en la cama de un hombre del que apenas sabía nada. Un error que le dejó una hija y un secreto que guardó durante cinco años.Ahora, el destino la ha llevado de regreso a Nueva York, donde su nuevo trabajo la pone cara a cara con su pasado: Peter Collins, el padre de su hija.Él no sabe quién es ella. Mucho menos que aquella noche tuvo consecuencias.Pero ¿qué sucederá cuando la verdad salga a la luz y Peter descubra que la mujer que podría haber d
59. Epílogo Una familia unida.Eso fue exactamente en lo que se convirtieron después de ese momento tan importante para ellos.Hazel aceptó volver con Jeremiah y unas semanas después, también volvieron a Nueva York para manejar sus negocios; sin embargo, venía de visita cada cierto tiempo o la familia Lowell los visitaba.Unos meses más tarde, Livi dio a luz a mellizos; ese día… Justin Jackeson no solo terminó desmayado; para diversión de su esposa, tuvieron que animarlo. Claro que todo era una exageración del exguardaespaldas.Avery y Nolan no tenían nada que ver con la primogénita de la familia Jackson; los niños, junto a Ashley, eran unos angelitos.No podía decir lo mismo de Bessie Coleman que había nacido una semana después de los mellizos y con quien el matrimonio Coleman cerró la fábrica de bebés.Gemma se puso de pie luego de maquillarse; tenía unas pequeñas ojeras marcadas bajo sus ojos. El trabajo había aumentado considerablemente; no había abierto oficialmente su tienda, pe
58. Fuiste túEn los siguientes días, Gemma se concentró por completo en la colección. Afinó cada detalle de las piezas antes de pasar a tallar cada una de ellas. Hazel le ayudaba; pasaban horas en el taller que Kevin había mandado instalar en la mansión.Él era el encargado de vigilar que Gemma no se saltara ninguna comida; personalmente la alimentaba cuando ella no quería interrumpir su trabajo.Hazel observaba todo en silencio mientras se tomaba un descanso; sonreía cada vez que veía a Gemma ceder ante su esposo, no porque le complacía que fuera sumisa. Si no por lo mucho que a Kevin le costaba convencerla de algo.Cada día se daba cuenta de lo que era un verdadero amor y del error que por tantos años Jeremiah y ella estuvieron cometiendo con Gemma. Su hija no solo era talentosa, era amable, dulce cuando quería y muy necia. Pero eso había sido lo que la trajo a los brazos de su verdadero amor.—¿Qué pasa, mamá? —preguntó Gemma, varias semanas después.—Nada.—¿Estás segura?Ella as







