LOGINCapítulo 27: Retirada "Damien, dime que puedes oírme. Di lo que sea. Di mi nombre." Eran las dos de la mañana y Lila estaba de rodillas sobre el frío suelo de mármol del baño de Hollow Ridge, sosteniendo el rostro de su marido con ambas manos. Estaba empapado. La camisa se le pegaba al pecho y el sudor le corría por las sienes, empapándole el cuello. Su piel tenía un color extraño, gris bajo la luz dorada del tocador. Tenía los ojos abiertos, pero no dejaban de desviarse de ella, fijándose en algo en la esquina de la habitación que no estaba allí. —Lila —dijo finalmente. Le salió como un graznido. "Sí. Bien. Otra vez." —Lila. —Su mano se cerró alrededor de su muñeca, y temblaba tan fuerte que ella podía sentir cómo le crujían los huesos—. No puedo detenerlo. Mis manos. Todo mi... No puedo hacer que pare. "Lo sé. Estoy aquí mismo." "Hay demasiado ruido." "Entonces me quedaré callado. Tú quédate despierto." No sabía cuánto tiempo llevaba arrodillada allí. Una hora, t
Capítulo 26: La visita de bienestar "Hoy eres el hombre más cuerdo de este edificio, Damien. Es una orden." El ascensor privado subió hacia la planta ejecutiva, y Lila estaba de pie frente a él con las manos apoyadas en su pecho, alisándole una corbata que ya estaba recta. Él la miró con una ceja arqueada. Había dormido apenas dos horas, se había tomado sus dos últimas pastillas con un vaso de agua en la cocina de Hollow Ridge, y aún así parecía el hombre más caro de la ciudad. Si no te fijabas en sus manos. —¿Ahora me estás dando órdenes? —dijo. —Alguien tiene que hacerlo —dijo ella, acariciándole el cuello de la camisa—. Reglas. Responde despacio. No hagas bromas. No te enfades, aunque te molesten. Si te preguntan algo que no sabes, di que no lo sabes. No adivines. "He asistido a reuniones de junta directiva más difíciles que esta." "Nunca has asistido a una reunión de la junta directiva donde alguien intentaba demostrar que estás loco." "Eso es lo que son la mayoría de las r
Capítulo 25: Tres segundos"¿Quién eres?"Damien giró la cabeza. El arma se alzó con ella, lenta y firmemente, y la boca del cañón se posó en el centro de su pecho. La lluvia corría por el cañón y goteaba por la punta.Lila dejó de caminar.Tenía los ojos abiertos. Eran grises, grandes y húmedos, y la miraban fijamente. Pero no había nadie detrás de ellos. Era como mirar dentro de una casa con todas las luces encendidas y la puerta abierta de par en par, y sin nadie dentro."Damien", dijo ella."Quédate donde estás.""Es Lila."—No conozco a ninguna Lila —dijo con voz temblorosa—. ¿Dónde está? Dime dónde la has metido.Su corazón latía con tanta fuerza que lo sentía hasta en los dientes. Todos sus instintos le gritaban que volviera corriendo adentro, que cerrara la puerta con llave y que llamara a Marcus. Pero Marcus estaba en el ala de invitados, a sesenta metros de distancia, y para cuando llegara, cualquier cosa podía pasar. Un hombre que se había perdido a sí mismo podía apretar e
Capítulo 24: No más secretos"Me reuní con un agente del FBI. No llevaba ningún micrófono oculto. Y creo que alguien te está haciendo daño."Lila lo dijo todo de una vez, de pie en medio del pasillo ejecutivo con las manos temblando a los costados. Las palabras salieron tan rápido que apenas las oyó.Damien no se movió.Durante un largo instante, el único sonido fue el tictac de la lluvia contra el cristal de la torre y el leve zumbido de una pulidora de suelos en algún lugar muy abajo. La miró. Miró el teléfono que tenía en la mano, la imagen congelada en blanco y negro de dos personas en un rellano. Luego apagó la pantalla y se lo guardó en el bolsillo."Adentro", dijo.Abrió la puerta de la oficina y se la sostuvo. No fue un gesto amable. Tampoco fue cruel. Fue el tipo de cortesía que se le muestra a un desconocido cuando uno está decidiendo si echarlo o no.Lila entró. Él cerró la puerta con llave tras ellos.Ella le contó todo.Se quedó de pie junto al sofá porque no podía sentar
Capítulo 23: La escalera"No estoy aquí para arrestarla, señora Voss. Estoy aquí para preguntarle cuándo fue la última vez que su esposo durmió más de tres horas."La voz resonó por el hueco de hormigón de la escalera B, monótona, cansada y completamente desprovista de amenaza. Lila estaba de pie en el rellano con una mano en la fría barandilla y el corazón a punto de salirsele por la garganta.La agente especial Reyes estaba sentada en las escaleras, dos pisos más abajo, con los codos apoyados en las rodillas y una delgada carpeta de cartulina equilibrada entre sus botas. Llevaba una chaqueta oscura. Esta vez no llevaba letras amarillas. Tenía el pelo recogido como si se lo hubiera arreglado frente al espejo retrovisor del coche, y unas ojeras grises indicaban que no había estado en casa desde que estuvo en la casa del lago."Viniste", dijo Reyes."Dijiste cuatro minutos."—Digo muchas cosas. La mayoría de la gente no viene. —Inclinó la cabeza hacia el escalón que tenía al lado—. Sié
Capítulo 22: El correo de voz "Saquen a la chica de la foto. Cueste lo que cueste." La voz salió del teléfono de Serena y llenó la sala de juntas como humo. Baja. Áspera. Impaciente. Una voz que llevaba cuarenta años dando órdenes y que jamás había esperado ser grabada. Lila lo sabía antes de la segunda frase. Todos lo sabían. "No me importa cómo lo manejen. Dinero, presión, un abogado, me da igual. Solo mantengan el nombre de mi hijo limpio hasta la votación. Si esto se hace público antes de que se reúna la junta, lo perderemos todo. ¿Me entienden? Todo." El mensaje finalizó con un suave clic. Serena bajó el teléfono y lo colocó boca arriba sobre la mesa, justo en el centro, donde todas las cámaras de la habitación podían ver la pantalla. Nadie respiraba. Entonces Conrad Voss se puso de pie. Lo hizo lentamente, con una mano apoyada en la mesa, como un anciano que se levanta de una silla cuando le duelen las rodillas. Pero su rostro no era viejo. Su rostro era de granito, y su







