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POV LisandroSalí de aquel lugar con las grabaciones guardadas y una decisión firme en mi mente.Sin embargo, todavía tenía algo que hacer antes de desenmascarar a Constanza.Necesitaba regresar al hospital, mirarla a los ojos y demostrarle que había caído nuevamente en sus redes.Solo que esta vez yo conocía la verdad.Conducir hasta el hospital me pareció una eternidad.Durante el trayecto, no pude dejar de pensar en Evania. Su rostro apareció una y otra vez en mi memoria, recordándome todo el daño que le había causado por creer en las mentiras de otra mujer.¿Cómo había podido ser tan ciego?Constanza había conseguido manipularme hasta el punto de hacerme desconfiar de la persona que jamás había merecido mis sospechas.Mientras Evania sufría las consecuencias de aquella historia, yo había permitido que mi orgullo hablara más fuerte que la razón.Y ahora sabía que nada de aquello había sido casualidad.Constanza había planeado cada detalle con Frank, convencida de que podría utiliza
POV LisandroEl video continuó reproduciéndose frente a mis ojos, y sentí que algo se revolvía dentro de mi estómago.Me estremecí.Lo que estaba viendo era tan repugnante que, por un instante, tuve que apartar la mirada de la pantalla.Una oleada de náuseas me subió por la garganta, mientras mis manos se cerraban lentamente en puños.No podía creerlo.La mujer que aparecía en aquellas imágenes era Constanza.Mi Constanza. La mujer por la que había perdido la cabeza, aquella a la que había defendido incluso cuando las dudas comenzaron a instalarse en mi mente.La misma que había llorado frente a mí, jurando que Evania era la responsable de todo lo ocurrido, que había sido víctima de una situación que escapaba de su control.Y ahora estaba allí, frente a mis ojos en ese video, besando a Frank como si estuviera enamorada de él.Las imágenes mostraban cómo ambos entraban en una habitación privada.Al principio, pensé que quizá existía alguna explicación, que tal vez estaba interpretando
POV LisandroLlegué al bar con el corazón cargado de inquietud.No sabía qué iba a encontrar en esas grabaciones, pero estaba dispuesto a enfrentarme a cualquier cosa.Atravesé el establecimiento sin prestar demasiada atención a las personas que bebían y conversaban alrededor.El jefe de seguridad me esperaba en una mesa apartada, lejos de las miradas indiscretas.Era un hombre de mediana edad, de expresión seria, que se puso de pie en cuanto me vio acercarme.—Señor Santillán —me saludó, estrechándome la mano—. He conseguido los tres metrajes que me pidió.Tomé asiento frente a él y dejé mi teléfono sobre la mesa.—¿Hay algún problema?El hombre se acomodó en su silla y soltó un suspiro.—No exactamente. El primer video fue relativamente sencillo de conseguir. El segundo también, aunque tuve que revisar bastante material. Pero el tercero… —Hizo una pausa, observándome con cierta cautela—. Ese va a costarle más. Está grabado dentro de una habitación privada y tuve que mover algunos con
POV EvaniaPensé una y otra vez en las palabras que mi padre me había dicho.Por más que intentaba concentrarme en cualquier otra cosa, su conversación regresaba a mi mente.¿Casarme con Héctor?Solo imaginarlo hizo que mi corazón se acelerara y una sensación de angustia me oprimiera el pecho.¡Dios mío! ¿Cómo podía siquiera considerar semejante posibilidad?Héctor no era el hombre al que amaba. Podía reconocer sus cualidades, podía comprender las razones por las que mi padre lo consideraba una buena opción para mí, pero nada de eso cambiaba la verdad.Yo amaba a Lisandro.Y no podía arrancarme ese sentimiento del corazón como si fuera algo insignificante.No quería pasar el resto de mi vida al lado de un hombre al que no amaba, fingiendo una felicidad que no existía.Sin embargo, tampoco podía ignorar todo lo que había sucedido con Lisandro.Él y yo ya no éramos nada, y quizás nunca íbamos a volver a serlo.¡Maldita era mi incapacidad para dejar de amarlo!Solté un suspiro tembloroso
POV Lisandro—¡No me casaré contigo! —declaré, mirándola directamente a los ojos—. No voy a caer en tus chantajes, Constanza. Si de verdad existe ese hijo del que hablas, entonces tráelo ante mí. Demuéstrame que no estás mintiendo. De lo contrario, jamás te creeré.Mi voz sonó más dura de lo que había imaginado, pero ya no me importaba.Había llegado al límite de mi paciencia.—Lisandro, por favor… —murmuró, con los ojos humedecidos.Extendió la mano para tomar la mía, como si todavía tuviera derecho a tocarme, como si bastara con pronunciar mi nombre con aquella voz temblorosa para hacerme olvidar todo lo que había sucedido entre nosotros.Aparté mi mano antes de que pudiera alcanzarme.—No me toques.Su expresión se descompuso.Por un instante, vi en su rostro una mezcla de sorpresa y desesperación, como si nunca hubiera imaginado que yo sería capaz de rechazarla de una manera tan definitiva.Quizá seguía creyendo que podía controlarme.Tal vez pensaba que el recuerdo de lo que algun
POV LisandroSentí un vacío extraño en el pecho, una sensación desagradable que me recorrió el cuerpo y me dejó sin palabras durante varios segundos.No podía ser cierto.Aquello que acababa de escuchar no tenía sentido, y una parte de mí se negaba a aceptar siquiera la posibilidad de que fuera verdad.Sin embargo, la voz de Constanza seguía resonando en mi cabeza, repitiendo aquellas palabras que amenazaban con cambiarlo todo.—Eso es imposible —murmuré, apretando el teléfono contra mi oído.—No lo es, Lisandro.Cerré los ojos y respiré profundamente. No tenía paciencia para sus juegos, mucho menos después de todo lo que había sucedido entre nosotros.Constanza había demostrado ser capaz de mentir, manipular las situaciones y utilizar cualquier recurso para conseguir lo que deseaba.¿Y ahora pretendía hacerme creer aquello?—Constanza, no juegues conmigo —advertí con voz grave—. No estoy de humor para escuchar una mentira.Al otro lado de la línea, se produjo un silencio. Después, sol







