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POV Héctor—No te creo nada, Cinthia.Pronuncié aquellas palabras con una frialdad que ni siquiera yo sabía que era capaz de mostrarle.Ella permanecía frente a mí, con los ojos enrojecidos por el llanto.Pero yo ya no sabía qué pensar.Había descubierto demasiadas mentiras en muy poco tiempo.Primero, la verdad sobre aquella noche. Después, la noticia de su embarazo.¿Cómo podía confiar en ella cuando ni siquiera había tenido el valor de contarme la verdad desde el principio?—Vas a demostrar que ese niño es mío —le advertí, señalando su vientre—. Si realmente es mi hijo, no te atrevas a alejarlo de mí. No permitiré que me prives de conocerlo ni que decidas por tu cuenta qué lugar debo ocupar en su vida.Cinthia levantó la cabeza. Sus ojos brillaron con una mezcla de indignación y dolor.—¿De verdad crees que quiero tu dinero o que pretendo obligarte a estar conmigo?No respondí inmediatamente.Una parte de mí quería creer que estaba siendo sincera.Había algo en su expresión que no
POV CinthiaHéctor me tomó del brazo con tanta fuerza que no pude contener un gemido de dolor.—¡Tú! —exclamó, mirándome con una furia que jamás había visto en sus ojos—. ¡Tú me drogaste! ¡Fuiste tú quien planeó todo para meterse en mi cama!Sentí que algo se rompía dentro de mí.Quise liberarme, pero sus dedos se cerraron con más fuerza alrededor de mi brazo. Su mirada estaba llena de desprecio, y aquella expresión me dolía mucho más que la presión de su mano.¿De verdad pensaba que yo había sido capaz de hacerle algo así?Las lágrimas comenzaron a acumularse en mis ojos.Había imaginado que, cuando llegara el momento de enfrentar la verdad, tendría la oportunidad de explicarme, de contarle lo que realmente había sucedido.Sin embargo, Héctor ya me había condenado sin siquiera escucharme.—Héctor, por favor...—¡No vuelvas a pronunciar mi nombre como si tuvieras derecho a hacerlo! —me interrumpió—. ¿Cuánto tiempo pensabas seguir engañándome? ¿Hasta que naciera ese niño? ¿Querías obli
POV CinthiaSentí miedo en cuanto me encontré frente a ellos.No esperaba ver a Constanza allí, mucho menos tan cerca de Héctor.¿Qué hacía a su lado?¿Por qué me miraba de aquella manera, como si hubiera estado esperando el momento perfecto para destruirme?Mi corazón comenzó a latir desbocado.Había imaginado muchas veces lo que sucedería si mis secretos salían a la luz, pero nunca pensé que tendría que enfrentarme a aquella situación sin estar preparada.Quise retroceder, buscar una excusa para marcharme, desaparecer antes de que alguien pronunciara las palabras que tanto temía escuchar.Pero ya era demasiado tarde.Constanza me señaló con el dedo índice, y su expresión se endureció.Me estremecí.—¡Es ella! —exclamó, con una indignación que parecía brotar de lo más profundo de su alma—. ¡Ella es la mujer que planeó todo!Sentí que la sangre abandonaba mi rostro.Héctor volvió la cabeza hacia mí. Sus ojos se clavaron en los míos como dos puñales, y aquella mirada me hizo sentir más
POV HéctorMaldije por lo bajo, incapaz de creer lo que acababa de ocurrir.¡Lisandro había secuestrado a Evania delante de mis propios ojos!Todo había sucedido tan rápido que, cuando quise reaccionar, aquel maldito ya se había marchado con ella.Ni siquiera me había dado tiempo de detenerlo.Había llegado a la mansión como un hombre fuera de sí, había desafiado a todos los presentes y, finalmente, se había llevado a la mujer con la que se suponía que yo iba a casarme.Apreté los puños, conteniendo las ganas de perseguirlo.Sin embargo, cuando miré a mi padrino, comprendí que debía ocuparme de algo más importante en ese momento.Su respiración era agitada y sus ojos reflejaban una preocupación que me hizo sentir lástima por él.—Padrino, cálmese, por favor —le pedí, acercándome para sujetarlo por los hombros—. No va a pasarle nada a Evania.—¿Cómo quieres que me calme, Héctor? —replicó, con la voz temblorosa por la indignación—. ¡Ese hombre acaba de llevarse a mi hija! ¡En mi propia
POV LisandroCuando vi el video en directo que estaban transmitiendo en las redes sociales, sentí que el mundo entero se derrumbaba sobre mí.Al principio, no comprendí lo que estaba viendo.Evania se casaría con Héctor.Mi Evania.La mujer que amaba, la única que había conseguido meterse bajo mi piel—No… —murmuré frente a la pantalla.Pero las imágenes continuaron. Vi al señor Hang tomar las manos de ambos y anunciar su compromiso delante de todos. Los invitados aplaudieron mientras mi corazón parecía hacerse pedazos.No podía permitirlo.¡No podía quedarme sentado viendo cómo otro hombre se llevaba a la mujer de mi vida!Agarré las llaves del automóvil y salí de casa sin siquiera pensar en lo que estaba haciendo.Cinthia, que había visto mi expresión, corrió detrás de mí y se subió al vehículo antes de que pudiera cerrar la puerta.—¡Lisandro, espera! ¿Adónde vas?—¡A impedir esa boda!Encendí el motor y pisé el acelerador. No me importaba la distancia ni el tráfico.Solo quería ll
POV Héctor—Sé que estuviste con una mujer en un bar hace un mes. Lo sé perfectamente, y también sé que la estás buscando.Las palabras de Constanza me hicieron apretar la mandíbula. La observé, intentando comprender hasta dónde pretendía llegar con aquella conversación.Su sonrisa me resultaba irritante, sobre todo porque parecía disfrutar de tener información que yo deseaba desesperadamente conseguir.—¿Cuánto dinero quieres? —pregunté con frialdad.Sentía rabia. Una rabia que me quemaba por dentro, porque aquella mujer estaba utilizando algo que me importaba para intentar manipularme.Sin embargo, por mucho que quisiera fingir indiferencia, no podía engañarme a mí mismo.Había pasado un mes desde aquella noche en el bar y todavía recordaba a aquella desconocida… Todo permanecía grabado en mi memoria.Había intentado encontrarla por todos los medios posibles, pero no tenía un nombre, ni una pista que me condujera hasta ella.—Quiero mucho dinero —respondió ella, acomodándose en su a







