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POV HéctorMaldije por lo bajo, incapaz de creer lo que acababa de ocurrir.¡Lisandro había secuestrado a Evania delante de mis propios ojos!Todo había sucedido tan rápido que, cuando quise reaccionar, aquel maldito ya se había marchado con ella.Ni siquiera me había dado tiempo de detenerlo.Había llegado a la mansión como un hombre fuera de sí, había desafiado a todos los presentes y, finalmente, se había llevado a la mujer con la que se suponía que yo iba a casarme.Apreté los puños, conteniendo las ganas de perseguirlo.Sin embargo, cuando miré a mi padrino, comprendí que debía ocuparme de algo más importante en ese momento.Su respiración era agitada y sus ojos reflejaban una preocupación que me hizo sentir lástima por él.—Padrino, cálmese, por favor —le pedí, acercándome para sujetarlo por los hombros—. No va a pasarle nada a Evania.—¿Cómo quieres que me calme, Héctor? —replicó, con la voz temblorosa por la indignación—. ¡Ese hombre acaba de llevarse a mi hija! ¡En mi propia
POV LisandroCuando vi el video en directo que estaban transmitiendo en las redes sociales, sentí que el mundo entero se derrumbaba sobre mí.Al principio, no comprendí lo que estaba viendo.Evania se casaría con Héctor.Mi Evania.La mujer que amaba, la única que había conseguido meterse bajo mi piel—No… —murmuré frente a la pantalla.Pero las imágenes continuaron. Vi al señor Hang tomar las manos de ambos y anunciar su compromiso delante de todos. Los invitados aplaudieron mientras mi corazón parecía hacerse pedazos.No podía permitirlo.¡No podía quedarme sentado viendo cómo otro hombre se llevaba a la mujer de mi vida!Agarré las llaves del automóvil y salí de casa sin siquiera pensar en lo que estaba haciendo.Cinthia, que había visto mi expresión, corrió detrás de mí y se subió al vehículo antes de que pudiera cerrar la puerta.—¡Lisandro, espera! ¿Adónde vas?—¡A impedir esa boda!Encendí el motor y pisé el acelerador. No me importaba la distancia ni el tráfico.Solo quería ll
POV Héctor—Sé que estuviste con una mujer en un bar hace un mes. Lo sé perfectamente, y también sé que la estás buscando.Las palabras de Constanza me hicieron apretar la mandíbula. La observé, intentando comprender hasta dónde pretendía llegar con aquella conversación.Su sonrisa me resultaba irritante, sobre todo porque parecía disfrutar de tener información que yo deseaba desesperadamente conseguir.—¿Cuánto dinero quieres? —pregunté con frialdad.Sentía rabia. Una rabia que me quemaba por dentro, porque aquella mujer estaba utilizando algo que me importaba para intentar manipularme.Sin embargo, por mucho que quisiera fingir indiferencia, no podía engañarme a mí mismo.Había pasado un mes desde aquella noche en el bar y todavía recordaba a aquella desconocida… Todo permanecía grabado en mi memoria.Había intentado encontrarla por todos los medios posibles, pero no tenía un nombre, ni una pista que me condujera hasta ella.—Quiero mucho dinero —respondió ella, acomodándose en su a
POV LisandroMiré a los ojos de Evania y sentí que sus palabras me atravesaban el pecho como una cuchilla.—Lisandro, voy a casarme con Héctor.No podía creer que estuviera escuchando aquello de sus labios. Después de todo lo que habíamos vivido, ¿realmente estaba dispuesta a casarse con otro hombre?Apreté la mandíbula, intentando contener las emociones que amenazaban con dominarme.No. No podía permitirlo.No cuando todavía podía ver en sus ojos aquella tristeza que intentaba esconder detrás de una expresión indiferente. No cuando la conocía lo suficiente para comprender que estaba tomando una decisión que podía lamentar el resto de su vida.Me acerqué un paso y ella retrocedió ligeramente, como si mi presencia le recordara todo aquello de lo que intentaba escapar.—No, Evania. No puedes casarte con un hombre al que no amas.Sus ojos se abrieron por la sorpresa.—Eso no es asunto tuyo, Lisandro.Sus palabras pretendían sonar firmes, pero percibí el temblor de su voz. Aquello me dio
POV CinthiaDecidí irme. No podía soportar ni un segundo más aquella situación. Sentía que, si permanecía allí, terminaría derrumbándome delante de todos, y lo último que deseaba era que alguien descubriera lo que estaba pasando dentro de mí.Me alejé sin mirar atrás y caminé hasta mi automóvil. Mis pasos eran apresurados, aunque mis piernas parecían pesarme como si llevara horas caminando. Cuando llegué, abrí la puerta, me senté frente al volante y permanecí inmóvil durante unos segundos, tratando de recuperar el aliento.Estaba embarazada.Aquellas dos palabras resonaban en mi cabeza una y otra vez, recordándome que mi vida acababa de cambiar para siempre.Llevé una mano hasta mi abdomen, todavía plano, y sentí un nudo en la garganta. Allí había una pequeña vida que dependía de mí, un bebé que no había pedido venir al mundo y que, sin embargo, ya formaba parte de mis pensamientos, de mis miedos y de cada una de mis decisiones.¿Qué debía hacer?Cerré los ojos y apoyé la cabeza contr
POV EvaniaEl sonido del monitor cardíaco comenzó a alterarse y sentí que la sangre abandonaba mi rostro.Los pitidos se volvieron más rápidos, y el miedo se apoderó de mí con tanta fuerza que apenas pude respirar.—¡Papá! —exclamé, apretándole la mano—. Por favor, no te esfuerces. Todo va a estar bien.Él intentó decir algo, pero su respiración parecía cada vez más débil.Héctor tenía los ojos fijos en mi padre y una expresión de preocupación que no intentaba ocultar. Cuando nuestras miradas se encontraron, me ofreció su mano.La acepté instintivamente.Necesitaba aferrarme a algo, a alguien, porque sentía que el suelo desaparecía bajo mis pies.—Evania… —murmuró mi padre con esfuerzo.Me incliné hacia él inmediatamente.—Aquí estoy, papá. Te escucho.—Prométemelo…Sus palabras apenas fueron audibles, pero comprendí perfectamente lo que quería decir.Miré sus ojos suplicantes y sentí que el corazón se me hacía pedazos.¿Cómo podía negarme cuando estaba luchando por su vida?¿Cómo podí







