LOGINLa estaba besando… Aurora en un inicio no pudo hacer más que quedarse totalmente quieta debido a la impresión, sin embargo, en el momento en que la mano grande y varonil de Benjamin sostuvo la parte trasera de su cabeza y sus dientes mordieron su labio inferior, ahí ya no pudo contenerse.
Sus labios correspondiern a los del rubio con timidez y un poco de trastedad, ella no era una experta besadora, sin embargo, poco a poco fue tomando el ritmo hasta que la timidez fue quedando atrás.
Debía admitir que Ben sí era un experto en el tema. Sus labios se movían con pericia sobre los suyos despertando cada fibra de su ser y haciendo que un escalofrío le recorriera el cuerpo entero, al tiempo que lo que parecía ser un gemido saliera de ella.
Benjamín no se consideraba un hombre impulsivo, de hecho cada aspecto de su vida era perfectamente planeado y estudiado, odiaba los errores y por eso le gustaba tener todo controlado, sin embargo, ahí en la sala de su casa, mientras sus labios se apoderaban de los de la hermosa y habladora castaña, sentía como todo el control escapaba de él sin que pudiera contenerlo.
Era como si finalmente su cuerpo se hubiese negado a resistirse y JODER, tenía que admitir que ceder, que haber caído se sentpia malditamente bien, en especial en el momento en que ella le correspondió, en medio de timidez y trastedad moviendo sus dulces labios sobre los de él.
Sus manos se movieron por el contorno del cuerpo de la chica, delineando cada curva, enloqueciendo con la manera en que su cuerpo se estremecía y reaccionaba ante su toque y cuando de sus labios salió su nombre, en ese momento solo quiso tomarla en peso y llevarla hasta su m*****a habitación para adorarla.
—Ben…
Un gruñido fue la respuesta que él pudo darle, sentía que su mente estaba totalmente borrosa y sus sentidos y emociones lo cegaban por completo y aunque tenía intenciones de hablar, no alcalzó a decir nada, porque en esos momentos el sonido del ascensor privado del apartamento sonó y la voz de Max llenó el ambiente.
—¡Ben, he venido a ayudarte a estu…. ¿QUÉ DEMONIOS?
Como si la chica en sus brazos fuera candela viva, Benjamin la soltó y se alejó de su tacto lo más que pudo poniéndose en pie, mientras que maldecía en sus adentros la imprudencia que acababa de cometer.
—Joder, Max ¿Por qué no avisas que vas a venir?
Aurora sintió como si un balde de agua hubiese sido lanzado sobre ella. Benjamin se había alejado tan rápido y se veía tan avergonzado que de inmediato ella no pudo hacer más que sentirse estúpida y diminuta, era obvio que a él le avergonzaría, eso no había sido más que un error, algo que nunca desvío pasar.
Poniendose en pie evitó en todo momento mirar a alguno de los hombres mientras decía.
—Yo… Yo creo que lo mejor es que vaya, el transporte público no pasa hasta tan tarde y vivo muy lejos.
Sin decir una palabra más comenzó a recoger su abrigo y su bolsa lo más rápido posible, lo último que quería era pasar un segundo más en ese lugar, pues podía sentir cómo las lágrimas estaban muy cerca de comenzar a salir de sus ojos.
Benjamin se sentía un completo idiota. No tenía que ser un brujo para saber qué había hecho que la chica se sintiera mal, pero lo mejor era si ponía fin a lo que sea que estuvieran ocurriendo desde el inicio, lo último que quería era que las cosas se salieran de control.
Sin embargo, no era tan hijo de puta como para permitir que se fuera sola en transporte público a estas horas.
—No se preocupe, yo puedo pedirle a mi conductor que la lleve, no hay problema.
Al escucharlo, Aurora sintió como la chispa de vergüenza se fue convirtiendo en algo muy distinto, algo que quemaba y la cegaba como nunca antes, y fue eso mismo lo que la llevó a inclinar el rostro finalmente y lanzarle su peor mirada al rubio antes de decir:
—Supongo que luego de haberme metido la lengua hasta la tráquea, volvemos a hablarnos de usted— le dijo y pudo escuchar como Max, el amigo del ogro, tosió para disimular lo que parecía una carcajada—No se preocupe, no necesito de los servicios de su chofer. Que pase buena noche, señor Reed.
Sin decir una sola palabra más salió disparada fuera de ese maldito apartamento, ignorando por completo los llamados de su jefe. Ella no iba a permitir que él la humillara, no era el juguete de nadie.Sin embargo, a pesar de lo mucho que se repetía esas palabras en su mente, no podía evitar sentir como la desilusión y la pena se apoderaban de ella. Era una tonta, su vida no era un cuento de hadas, ella no era una princesa y era más que lógico que su jefe estaba muy lejos de ser su príncipe.
Esta era la vida real, uno dónde ella no era más que la empleada insoportable y él un completo ogro. Sin embargo, eso no resolvía la duda que se había formado en su mente y que era tan sencillo como querer saber : ¿Por qué la había besado? Frenando el primer taxi que vio se gastó lo poco de dinero que le quedaba y alejó de Benjamin Reed.
Cuando Aurora llegó a su nueva dirección, Emily estaba esperándola con los ojos muy abiertos y una sonrisa de oreja a oreja que en lugar de gustarle lo único que hizo fue preocuparla pues conocía muy bien a su amiga y sabía que esa expresión solo podía significar una cosa: Problemas.
—¿Qué ha pasado? — preguntó con los ojos entrecerrados y olvidándose por un instante del mal momento, si es que se podía llamar así, que acababa de pasar.
Al escucharla, la sonrisa de la chica se hizo mucho más grande y eso solo encendió aún más sus sospechas.
—Eso te pregunto yo, eres una pequeña traviesa ¿eh?
Por un instante Aurora se aterró al pensar que su amiga pudiera saber lo que acababa de hacer, pero eso era absurdo, no había manera de que eso fuera posible.
—¿A qu…Qué te refieres?
—Me refiero al enorme paquete que ha llegado en tu nombre, enviado nada más y nada menos que por nuestro jefe, bomboncito delicioso: El ogro Reed.
—¡¡QUÉ!!
Caminando a toda prisa llegó hasta la sala y efectivamente ahí estaba el enorme paquete, ella no entendía cómo pudo haber llegado tan rápido, a menos que lo hubiese mandado mientras estuvieron en el apartamento estudiando.
Pero aún así no entendía en que momento lo hizo…
—¡¡ABRELO!!— Emily estaba dando saltos a su alrededor y ella tragando en seco llevó sus manos al moño de la caja y con mucho cuidado lo abrió, lo que encontró adentro le cortó por completo la respiración.
Era un vestido de gala hermoso, elegante y de alta costura. Junto con el vestido había un conjunto de joyas que complementaban perfectamente el atuendo y unos zapatos de infarto que no estaba segura si podría manejar.
Aurora estaba asombrada y molesta, hace no más de veinte minutos él la había besado, luego la había apartado como si tuviera lepra y finalmente le había hablado como si de un robot se tratara, solo para terminar encontrando esto en su casa. Ella no lo entendía.
—No lo entiendo— dijo finalmente soltando las cosas y desesperada, gritó— ES UN TONTO BIPOLAR, OGRO DEL MAL
Emily miraba a su amiga como si se hubiese vuelto loca, sin embargo cuando vio la forma en que sus ojos se cristalizaron sospechó que algo más había pasado.
—Nena, ¿qué demonios pasó?
Aurora miró fijamente a su amiga, sabía que si había alguien en el mundo en quién podía confiar, entonces esa persona era Emily, por eso sin más dilataciones, simplemente dijo:
—Me ha besado, el ogro del mal me ha besado y luego me ha rechazado como la lepra, solo para encontrarme con esto. Yo… Yo no puedo aceptarlo.
Emily tenía los ojos muy abiertos, ella tenía la sospecha de que el jefe se sentía agtraído por su amiga, esa vez en el club le pareció muy evidente, pero sinceramente no pensó que fuera a hacer algo al respecto, parecen el tipo de hombres que no se dejan llevar por las emociones, sin embargo, si lo había hecho y ahora su amiga estaba sufriendo, ella misma se iba a encargar de joderle la vida.
Y fue justamente por eso que acortó el espacio que la separaba de Aurora y tomándola de las manos la instó a que la mirara y cuando esos ojos aguamarinos llenos de bondad e inocencia la miraron, ella esbozó su sonrisa más malvada, antes de decir.
—Claro que puedes, nena, de hecho eso es justo lo que vas a hacer— le dijo con malicia— vas a aceptar ese paquete y mañana vas ponerte todo, te vas a ver tan malditamente hermosa, más de lo que ya eres y te puedo asegurar, hermosa que ese pedazo de imbécil va a terminar con las bolas azules por haberte rechazado. Es momento de darle una lección al ogro.
Tragando en seco, Aurora llevó sus ojos a todas las cosas costosas que tenía enfrente de ella y sopesó sus opciones, sabía que lo más maduro era dejar las cosas como estaban y tal vez regresar el maldito paquete, pero debía admitir que las palabras de Emily estaban calando hondo dentro de ella.
Una parte herida y traviesa de la castaña quería ser testigo de la reacción del rubio cuando la viera y como casi siempre ocurría terminó tomando la decisión más acelerada.
—Muy bien, vamos a hacer sufrir al ogro.
Dejando salir una carcajada, su amiga le regaló una enorme sonrisa que prometía de todo menos cosas buenas y enganchando su brazo en el de ella, tomó el paquete de la sala y caminando hacía el pasillo que llevaba a las habitaciones le dijo:
—Esto es lo que yo llamo, operación princesa, tu vas a convertirte mañana en la cenicienta encantada de ese maldito ogro y te juro que antes de medianoche lo vas a tener rendido a tus pies.
Lo cierto era que Aurora no sabía si lo que quería era tener a Benjamin Reed rendido a sus pies, pero no podía negar que de solo pensarlo sus latidos se habían acelerado y sus mejillas se habían puesto muy calientes.
¿En qué demonios se estaba metiendo?
Holaaaaaaaaaaaaa cariñitoooooos que las cosas se han puesto picantes!!!! Dejenme saber sus observaciones!!! BESOSSSSSSSSSSSS
Un mes, eso fue todo lo que demoró Aurora en armar el matrimonio junto a Benjamin, pues lo cierto era que ninguno de los dos quería esperar más tiempo. Ya tenían un bebé en camino y lo cierto era que con todo lo que habían vivido lo que menos querían era perder más tiempo. Para resumir todo, tal como la policía dijo su secuestrador fue capturado y condenado a 15 años de cárcel y una vez que Mike llegó a la fiscalía y contó todo lo que su padre, el viejo Mcqueen, le hizo hacer de ahí para adelante las cosas fueron cayendo solas sobre su peso, sin embargo, la cereza del pastel fueron las pruebas que Logan había llevado a Ben, un audio donde se escuchaba claramente a su padre hablando de como había intentado matar a Ben y este había sobrevivido. Eso sumado a que Megan abrió la boca y contó como todo el plan del embarazo y drogar a Ben fue orquestado por Derrick, lo había terminado de hundir. Por eso había decidido que no quería perder un solo segundo más, ella quería pasar el resto de
El hospital estaba lleno de un silencio inquietante. Benjamin, luchaba contra los mpedicos y Max que intentaban subirlo a una m*****a camilla, mientras que por otro lado se llevaban a una inconsciente Aurora. Él sabía que Max intentaba calmarlo, pero sus ojos reflejaban la misma preocupación que los suyos. —Ben, joder, tienes que calmarte. ¡No puedes estar con ella mientras te desangras m*****a sea! —¿Es que acaso no escuchaste?¡ELLA ESTÁ EMBARAZADA, MAX! Max podía entender la desesperación de su amigo, y sabía que si fuera él estaría exactamente igual, pero nada de eso le servía en esos momentos, por lo que decidió apelar a la razón. —¿Cómo demonios crees que se va a sentir ella cuando despierte y te vea lleno de sangre? Tienes que dejar que te atiendan para poder ir a verla. Ben sabía que su amigo tenía razón y aunque su corazón se estaba muriendo por ir con la habladora, terminó finalmente cediendo y dejó que los médicos hicieran todo lo que tenían que hacer, solo para terminar
Aurora se aferró al volante, sus nudillos tornándose blancos mientras la tormenta arremetía fuera. El sonido de las gotas de lluvia golpeando el techo del auto se mezclaba con la intensidad de su respiración. La figura de Rodrigo fuera del vehículo era un espectro borroso en medio del aguacero.—Vas a bajar del auto ahora mismo —dijo el hombre con un tono que sugería que no había margen para la discusión.Aurora lo miró, sintiendo un nudo de temor en su garganta. Se sentía tonta por haber creído que el hombre se había olvidado de ella, pues simplemente había desaparecido. —Te he advertido, ¿recuerdas? —continuó diciendole, su voz llevando un tono ominoso—. Te dije lo que pasaría si intentabas huir.Las palabras resonaron en el aire cargado de electricidad. Con resignación y temor, Aurora no tuvo más opción y salió del auto. La lluvia empapó su ropa al instante, pero en ese momento, la incomodidad física era lo menor de sus preocupaciones.Ella estaba aterrada. Dios, podía sentir cómo
Benjamin no sabía como describir lo que estaba sintiendo mientras veía al hijo de puta de Mcqueen entrar esposado y gritando barbaridades a la delegación de policía. Y en el instante en que los ojos del viejo desgraciado se fijaron en él, se encargó de darle su mejor sonrisa de superioridad, mientras lo saludaba con la mano. Él quería que el infeliz supiera que estaba ahí por él, que lo había descubierto y tal como esperaba vio como el tipo se puso colorado de la rabia mientras que empezaba una nueva tanda de insultos, esta vez todos dedicados a él. —¡Tú! TODO ESTO LO HAS HECHO TÚ, PEDAZO DE IDIOTA. Benjamin, viendo como al tipo lo tenían que sostener entre dos oficiales, se acercó hasta donde se encontraban, mientras limpiaba una pelusa inexistente de su saco y decía. —Bueno, en realidad, tú mismo has hecho esto, supongo que nunca pensaste que terminarías cayendo. El gruñido salvaje que salió del viejo fue la advertencia que necesito para alejarse justo a tiempo para evitar el go
Aurora no podía hacer más que ver al pelinegro enfrente de ella viéndose nervioso y ansioso para que, por alguna razón, las palabras de Benjamín diciendo que el hombre tenía algo extraño aparecieran en su mente como un vendaval y todo su cuerpo se tensara en respuesta.—¿De qué… de qué estás hablando? —pregunta con el corazón latiendo acelerado dentro de su pecho—¿Mintiendo en qué?Mike sabía que en el momento en que abriera la boca echaría todo a la basura, pero ya no podía seguir con eso, mucho menos ahora que todo el tema del sabotaje del parque de Benjamin estaba siendo tendencia.Solo era cuestión de tiempo para que los capturados hablaran y delataran a su padre, porque si, él era el hijo del maldito viejo Mcqueen. El hijo bastardo para ser exactos, ese que ha mantenido oculto y al que solo se encargó de mandarle dinero. Fue así hasta hace unos meses cuando lo contactó y comenzó a sobornarlo con la enfermedad de su madre. Él le había hecho hacer cosas horribles, con la amenaza
Finalmente las cosas estaban saliendo medianamente bien y podía decir que estaba viendo la m*****a luz al final del túnel. El estudio del hacker estaba lleno de tensión. Las imágenes proyectadas en la pantalla contaban una historia de traición y manipulación, esa misma que lo ayudaría a pasar de victimario a víctima, que era justo lo que Max le había recomendado. Benjamin apretó los dientes, observando cada detalle como si fueran las piezas finales de un rompecabezas que finalmente se unían y su mayor coraje era con el hijo de puta de John, pues la habladora había confiado en él. Ese malnacido no sólo lo había engañado a él, sino que también había jugado con la amabilidad y el buen corazón de Aurora, y eso era algo que no pensaba dejarle pasar. Iba a destruirlos, iba a encargarse de hacer de sus vidas un maldito infierno. —Esto... esto es suficiente para exponerlos —murmuró Max, con un brillo de triunfo en los ojos, sacándolo de sus pensamientos, En esos momentos lo único que pud







