LOGINLa desesperación que estaba sintiendo Benjamin en esos momentos era algo que no había sentido jamás. El dolor sordo en su pecho se sentía como si estuviera a punto de darle un maldito infarto, pero nada de eso se comparaba con la mirada llena de tristeza y odio que la habladora le estaba dando.
Fue entonces que entendió que ella no iba a perdonarlo, no aquello y fue como si en ese preciso instante la vida misma se le viniera encima. Retrocedió trastabillando un paso intentando por todos los medios llevar aire a sus pulmones pero parecía que era una tarea imposible y por un breve segundo, mientras inspiraba con fuerza, creyó ver una rafaga de preocupación atravesar los ojos de Aurora, pero en el segundo siguiente ya no estaban.
Entonces el dolor se volvió rabia y la rabia se volvió frustración. Pues una parte de él creía que ella iba a creerle, que no le daría la espalda, pero al parecer se había equivocado.
—Si quieres que me vaya, entonces eso haré— le dijo mientras que, con esfuerzo se enderezaba y caminaba hacia la puerta de la habitación, al llegar giró el rostro hacia la castaña y con voz queda le dijo—Dijiste que me creerías, que pase lo que pase creerías que te amo, pero al parecer creer en mí en demasiado difícil para tí.
Sin decir una palabra más salió de la habitación encontrándose de frente con Max y Emily que estaban sentados en la sala de espera. Se imaginó que su amigo había llamado a la chica y en parte le daba algo de tranquilidad saber que no se quedaría sola.
—¿Cómo está? ¿Pudiste hablar con ella?—Nada más verlo, Emily se lanzó hacia él llena de preguntas, pero èl no tenía ánimos de responder a ninguna, por lo que dejando salir un suspiro se limitó a decir:
—Ella está bien, deberías entrar y verla tú misma.
Antes de que la muchacha pudiera preguntarle algo más, la rodeo y si dar una sola mirada hacía atrás caminó directo hacia la salida del hospital, mientras que escuchaba la voz de Maz llamando a la distancia.
—¡Jodder, hombre, quieres esperar un maldito momento!—La mano de Max se agarró de su hombro y lo detuvo antes de que llegara a su auto—¿Qué demonios está pasando, Ben?
La pregunta fue el detonante que necesitaba para finalmente dejar salir todas las emociones que parecía tener atascadas en medio del pecho y sintiendo como sus ojos se humedecían, miró fijamente a su amigo antes de decir:
—La perdí, Max. Megan le envió las fotos y ella no quiere volver a verme.
Al escucharlo, su amigo dejó salir una retahíla de malas palabras mientras caminaba de un lado a otro del parqueadero. Sin embargo, él no tenía ánimos para nada más. Lo único que quería era llegar a su casa y olvidarse de todo ese maldito desastre.
Su vida nunca había sido tan complicada. Si su abuelo no le hubiera dejado ese maldito parque de mierd@ nada de aquello le estaría pasando. Dando media vuelta abrió la puerta del auto y lo encendió en el preciso momento que su amigo metía la cabeza por la ventana, mientras lo veía como si se hubiese vuelto loco.
—Me puedes decir ¿Qué demonios estás haciendo? Porque hasta dónde sé tu mujer está metida en una habitación de hospital, justamente de ese del que te estás yendo.
Las palabras de Max, lejos de hacerlo recapacitar, lo único que consiguieron fue encender esa espina de rabia que había empezado a formarse en su interior y que se mezclaba con la tristeza y la frustración.
—Bueno, pues mi mujer no me cree nada de lo que le digo. Ella no cree que pudo haber sido una trampa, ella no cree en nada que no sea que yo soy un maldito hijo de puta, así que pienso hacerle honor a eso.
Max pudo darse cuenta el momento preciso en el que Ben volvía a cerrarse por completo, era como si estuviera viendo nuevamente a ese chico que se encerró en si mismo incapaz de que algún sentimiento lo tocara.
—No lo hagas—le dijo—No retrocedas después de todo lo que has avanzado. Joder, Ben, es normal que desconfíe, ella está dolida, piensa que la engañaste. Pero te dije que estaba cerca de la verdad, solo debes quedarte lo suficiente para mostrarle.
Benjamin llevó sus ojos hacia la entrada del hospital, era como si una guerra interna se estuviera librando en su interior en estos momentos. Él sabía que Max tenía razón, que probablemente él en su lugar también hubiera reaccionado de la misma manera, pero también sabía que ahora mismo ella necesitaba su espacio.
—Voy a regresar—dijo finalmente—Llegaré a casa, tomaré un baño y cuando esté más calmado voy a regresar.
Pudo notar que su amigo no estaba del todo seguro de que fuera a cumplir con lo que acabara de decir, pero lo cierto era que no tenía forma de impedir que se fuera y por más enojada que estuviera, Max siempre respetaría su decisión.
—Muy bien, pero solo espero que no termines regresando cuando sea demasiado tarde.
No dijo nada ante ese comentario y simplemente se limitó a encender el auto y salir del hospital lo más rápido que pudiera.
Mientras tanto Aurora se hundìa en un mar de lágrimas dentro de aquella habitación de hospital. Nunca antes le habían roto el corazón y en esos momentos podía entender porque en los libros lo describían como el dolor más agudo y terrible que había.
En el momento en que la puerta de la habitación se abrió, por un segundo esperó encontrarse viendo de frente el rostro del rubio, sin embargo quien le revolvió la mirada desde el otro lado de la habitación, fue Emily.
—Oh Dios mio, nena. Cuando me dijeron que estabas en el hospital pensé lo peor— le dijo su amiga y en ese instante no pudo contenerse más y simplemente explotó en llanto.
Emily se quedó petrificada en su lugar sin saber exactamente qué hacer, pues una parte de ella le decía que su amiga no estaba llorando exactamente por algún dolor físico. Con lentitud se acercó hasta donde su amiga se encontraba y sentándose a su lado susurrò:
—¿Qué pasó con Benjamin, Rory?
Al escuchar su nombre, Aurora no pudo hacer más que arrugar la cara, mientras que sus labios temblaban con insistencia y la imagen de Ben tendido en esa cama con Megan regresaba a su mente.
—Me engañó, Ems, todo fue mentira.
Emily no pudo evitar fruncir el ceño al escuchar las palabras de su amiga, pues aunque ella no guardaba los mejores sentimientos hacia el CEO, pues le parecía mas que irritante, debía admitir que el hombre estaba totalmente enamorado de su amiga.
Entonces ¿De dónde venía esto de que todo había sido una mentira?
—Nena, vas a tener que explicarme porque no te estoy entendiendo nada.
Aurora miró a su amiga, incapaz de sostenerle la mirada. Estaba avergonzada. Se sentía una completa idiota por haber cañido en el juego del CEO, es que ¿Cómo pudo pensar que él se fijaría realmente en ella?
Negando con la cabeza, tomó el celular de la medita al lado de la camilla y lo tendió en dirección a su amiga que lo recibió con el ceño fruncido.
Antes de que pudiera preguntarle algo, se adelantó y le dijo:
—Solo tienes que desbloquearlo.
Vio como, con algo de duda, su amiga hacía lo que ella le decía y supo por sus gestos, el momento exacto en que sus ojos se fijaron en qué era lo que estaba viendo en aquella foto. Los ojos de Emily se abrieron con sorpresa, segundos antes de que se dirigieran con preocupación hacia ella.
—Esto es…
—Ese es Benjamin en la cama con Megan—dijo ella con todo amargo, sintiendo como nuevas lágrimas le llenaban los ojos—Todo fue mentira, Ems, él no me ama y ahora yo estoy…
Aurora interrumpió sus palabras, incapaz de decirlas en voz alta, pues sentñia que al hacerlo serían reales. Ya no tendrían reversa. Pero debió suponer que su amiga no se iba a quedar con eso.
—¿Tu estás qué?— preguntó Emily mientras la miraba con sospecha y ella supo que no había manera de tratar de esconderle aquello a su amiga. Además iba a necesitar ayuda.
Por lo que apretando en puños la sabana de la camilla, simplemente lo dejó salir:
—Yo… Estoy embarazada, Emily.— dijo y sintió como de inmediato las lágrimas volvieron a salir a borbotones de sus ojos, al tiempo que su amiga soltaba un jadeo y la brazaba con fuerza.
—Oh Dios, nena. Tranquila, todo está bien. ¿Qué demonios te dijo Reed cuándo lo supo?
Su silencio fue suficiente respuesta y su amiga dejó salir un suspiro antes de negar con la cabeza.
—No se lo dijiste. ¿No es así?Por supuesto que no lo había hecho. Y es que ella no podía dejar de pensar que su hijo sería la comidilla de los ricos. Si Benjamin estaba con Megan, entonces su hijo sería el bastardo y eso no era algo que pensara permitir.
—No Ems, no puedo hacerlo. No ahora cuando él está con esa otra mujer. Yo-Yo, solo quisiera irme… Irme lejos de aquí mientras pienso que hacer.
Su amiga estaba a punto de decir algo, cuando una voz detrás de ellas se escuchó:
—Bueno, yo puedo ayudarte con eso si me lo permites— Y entonces ahí estaba Mike. Viéndola con una pequeña sonrisa en los labios, recortado de la puerta de entrada.
Ella aunque podía sentir la mirada de Emily taladrandola, ni siquiera se giró a verla antes de decir:
—Te escucho.
Un mes, eso fue todo lo que demoró Aurora en armar el matrimonio junto a Benjamin, pues lo cierto era que ninguno de los dos quería esperar más tiempo. Ya tenían un bebé en camino y lo cierto era que con todo lo que habían vivido lo que menos querían era perder más tiempo. Para resumir todo, tal como la policía dijo su secuestrador fue capturado y condenado a 15 años de cárcel y una vez que Mike llegó a la fiscalía y contó todo lo que su padre, el viejo Mcqueen, le hizo hacer de ahí para adelante las cosas fueron cayendo solas sobre su peso, sin embargo, la cereza del pastel fueron las pruebas que Logan había llevado a Ben, un audio donde se escuchaba claramente a su padre hablando de como había intentado matar a Ben y este había sobrevivido. Eso sumado a que Megan abrió la boca y contó como todo el plan del embarazo y drogar a Ben fue orquestado por Derrick, lo había terminado de hundir. Por eso había decidido que no quería perder un solo segundo más, ella quería pasar el resto de
El hospital estaba lleno de un silencio inquietante. Benjamin, luchaba contra los mpedicos y Max que intentaban subirlo a una m*****a camilla, mientras que por otro lado se llevaban a una inconsciente Aurora. Él sabía que Max intentaba calmarlo, pero sus ojos reflejaban la misma preocupación que los suyos. —Ben, joder, tienes que calmarte. ¡No puedes estar con ella mientras te desangras m*****a sea! —¿Es que acaso no escuchaste?¡ELLA ESTÁ EMBARAZADA, MAX! Max podía entender la desesperación de su amigo, y sabía que si fuera él estaría exactamente igual, pero nada de eso le servía en esos momentos, por lo que decidió apelar a la razón. —¿Cómo demonios crees que se va a sentir ella cuando despierte y te vea lleno de sangre? Tienes que dejar que te atiendan para poder ir a verla. Ben sabía que su amigo tenía razón y aunque su corazón se estaba muriendo por ir con la habladora, terminó finalmente cediendo y dejó que los médicos hicieran todo lo que tenían que hacer, solo para terminar
Aurora se aferró al volante, sus nudillos tornándose blancos mientras la tormenta arremetía fuera. El sonido de las gotas de lluvia golpeando el techo del auto se mezclaba con la intensidad de su respiración. La figura de Rodrigo fuera del vehículo era un espectro borroso en medio del aguacero.—Vas a bajar del auto ahora mismo —dijo el hombre con un tono que sugería que no había margen para la discusión.Aurora lo miró, sintiendo un nudo de temor en su garganta. Se sentía tonta por haber creído que el hombre se había olvidado de ella, pues simplemente había desaparecido. —Te he advertido, ¿recuerdas? —continuó diciendole, su voz llevando un tono ominoso—. Te dije lo que pasaría si intentabas huir.Las palabras resonaron en el aire cargado de electricidad. Con resignación y temor, Aurora no tuvo más opción y salió del auto. La lluvia empapó su ropa al instante, pero en ese momento, la incomodidad física era lo menor de sus preocupaciones.Ella estaba aterrada. Dios, podía sentir cómo
Benjamin no sabía como describir lo que estaba sintiendo mientras veía al hijo de puta de Mcqueen entrar esposado y gritando barbaridades a la delegación de policía. Y en el instante en que los ojos del viejo desgraciado se fijaron en él, se encargó de darle su mejor sonrisa de superioridad, mientras lo saludaba con la mano. Él quería que el infeliz supiera que estaba ahí por él, que lo había descubierto y tal como esperaba vio como el tipo se puso colorado de la rabia mientras que empezaba una nueva tanda de insultos, esta vez todos dedicados a él. —¡Tú! TODO ESTO LO HAS HECHO TÚ, PEDAZO DE IDIOTA. Benjamin, viendo como al tipo lo tenían que sostener entre dos oficiales, se acercó hasta donde se encontraban, mientras limpiaba una pelusa inexistente de su saco y decía. —Bueno, en realidad, tú mismo has hecho esto, supongo que nunca pensaste que terminarías cayendo. El gruñido salvaje que salió del viejo fue la advertencia que necesito para alejarse justo a tiempo para evitar el go
Aurora no podía hacer más que ver al pelinegro enfrente de ella viéndose nervioso y ansioso para que, por alguna razón, las palabras de Benjamín diciendo que el hombre tenía algo extraño aparecieran en su mente como un vendaval y todo su cuerpo se tensara en respuesta.—¿De qué… de qué estás hablando? —pregunta con el corazón latiendo acelerado dentro de su pecho—¿Mintiendo en qué?Mike sabía que en el momento en que abriera la boca echaría todo a la basura, pero ya no podía seguir con eso, mucho menos ahora que todo el tema del sabotaje del parque de Benjamin estaba siendo tendencia.Solo era cuestión de tiempo para que los capturados hablaran y delataran a su padre, porque si, él era el hijo del maldito viejo Mcqueen. El hijo bastardo para ser exactos, ese que ha mantenido oculto y al que solo se encargó de mandarle dinero. Fue así hasta hace unos meses cuando lo contactó y comenzó a sobornarlo con la enfermedad de su madre. Él le había hecho hacer cosas horribles, con la amenaza
Finalmente las cosas estaban saliendo medianamente bien y podía decir que estaba viendo la m*****a luz al final del túnel. El estudio del hacker estaba lleno de tensión. Las imágenes proyectadas en la pantalla contaban una historia de traición y manipulación, esa misma que lo ayudaría a pasar de victimario a víctima, que era justo lo que Max le había recomendado. Benjamin apretó los dientes, observando cada detalle como si fueran las piezas finales de un rompecabezas que finalmente se unían y su mayor coraje era con el hijo de puta de John, pues la habladora había confiado en él. Ese malnacido no sólo lo había engañado a él, sino que también había jugado con la amabilidad y el buen corazón de Aurora, y eso era algo que no pensaba dejarle pasar. Iba a destruirlos, iba a encargarse de hacer de sus vidas un maldito infierno. —Esto... esto es suficiente para exponerlos —murmuró Max, con un brillo de triunfo en los ojos, sacándolo de sus pensamientos, En esos momentos lo único que pud







