Masuk— Me complace anunciar que el ganador de este importante premio por todos sus maravillosos logros en la industria de la moda, por innovar constantemente y por cada año sorprendemos con diseños increíbles, es el señor François Meyers, un enorme aplauso para él por favor. — Pidió Isabella con una enorme sonrisa que la hacía lucir mucho más bella, esperando que se subiera al escenario un señor mayor, porque aunque ya Meyers le había dicho que estaba equivocada, ella no estaba segura si era así o no.
Meyers que observó lo hermosa que era Isabella y lo mucho que se parecía a su difunta esposa sintió que su corazón se aceleraba y como era de costumbre, su asistente estaba por levantarse a recibir el premio por él, ya que él nunca estaba interesado en subir al escenario, pero como se sintió tan atraído por Isabella, negó con la cabeza y fue él quien se levantó.Con su aura poderosa y toda su imponencia Meyers subió al escenario, ante la atenta mirada de todos los presentes que no dejaban de aplaudir.Isabella apenas lo vio frunció el ceño, le parecía un hombre demasiado atractivo, con estatura de 1.9 metros, su cabello negro, su cuerpo musculoso, su rostro perfecto y sus fríos pero hermosos ojos grises, además todo el aura de poder que emanaba lo hacía parecer casi sobrenatural, algo divino, pero no era a quien ella esperaba, él no era un hombre de 55 años, a quien le pertenecía el premio, así que cuando François llegó a su lado, en lugar de entregarle el enorme premio, ella lo sostuvo del otro lado de su cuerpo.— ¿Quién es usted? ¿El asistente del señor Meyers? — Cuestionó Isabella en voz baja, confundida y al escuchar su pregunta François se sintió un poco molesto por un segundo, antes de querer reírse, nunca nadie había sido tan imprudente como para llegar a confundirlo con su asistente, pero está chica tan parecida a su difunta esposa, podía ser tan atrevida como para decirle algo así sin ni siquiera pensarlo bien y además esconder su propio premio de él, como si se lo fuese a robar.Los presentes miraban lo que pasaba en el escenario, atónitos, sin entender muy bien que era lo que Isabella estaba haciendo.— Yo soy François Meyers y ese premio que no me quieres dar me pertenece. — Aclaró él en voz baja también, pero con una mirada como si estuviese viendo a un tonto e inmediatamente Isabella abrió los ojos de par en par, incrédula, pero se dio cuenta que está era la misma voz del hombre que estaba siendo escoltado y que además nadie había venido a decir nada, así que evidentemente debería ser él.— Lo siento, aquí tiene. — Musitó con sus mejillas ruborizándose por la vergüenza y en la boca de Francois se formó una sonrisa imperceptible.— Il faut que tu réfléchisses avant d'agir de façon aussi insolente, ma fille. — le susurró, inclinándose un poco, quedando más cerca de ella, dejando que el aroma de Isabella llegara a su nariz y quedando mucho más fascinado.Aunque Isabella quería replicar a esto, simplemente no pudo decir nada, ella se había equivocado gravemente y estaba terriblemente avergonzada por su error.— Muchas gracias por estar aquí con nosotros y felicidades por todos sus logros, el micrófono es todo suyo por si quiere decir unas palabras. — Musitó Isabella apartándose un poco.— Muchas gracias señorita por la entrega de este importante premio y muchas gracias a todos por celebrarlo conmigo, sin más que decir, sigan disfrutando de la velada. — Espetó Meyers y rápidamente bajó del escenario ante los aplausos de los presentes, que aún estaban bastante sorprendidos, tanto por la forma en que él miraba a Isabella, como por el hecho de que hubiese subido al escenario y hubiese dicho esas pocas palabras, porque esto era algo que él muy poco hacía, a pesar de ir a eventos, nunca recibía los premios el mismo y siempre hablaba lo menos posible con las personas a su alrededor y en ese momento parecía tener cierta interacción con Isabella.Ella también se alejo para ir hacía el baño, necesitando despejar su mente, esperando que este error no le trajera ninguna consecuencia y así recibir su pago como se había concertado.Esto de lo que todos se dieron cuenta, tampoco pasó desapercibido para Valeria, que empezó a sentirse un poco celosa, no podía creer que aún a pesar de que Isabella se había visto reducida a tener un padre criminal y a ser una chica sin ningún estatus siguiera llamando la atención de las personas y peor cuando se trataba de alguien tan importante como François Meyers, con quién todo el mundo quería hacer negocios y era realmente importante y poderoso.No podía permitir que él pudiera interesarse en ella y que Isabella volviese a tener poder, porque incluso hace como una hora se había burlado de ella, así que necesitaba hacer algo cuánto antes, ya que Isabella había caído, no la dejaría levantarse nunca.Valeria Acosta fue al baño a retocarse el maquillaje, pero un hombre la detuvo cuando salió.— ¡Espere! ¡Señorita Acosta! ¡Necesito hablar contigo!— ¿Quién te crees? ¿Eres lo suficientemente digno de saludarme? —maldijo Valeria, observando a Laurence con mala cara.— Es un placer conocerla, Srta Valeria Acosta. Soy Laurence. — Laurence fue el primero en romper el hielo, tan pronto como veía a la bella mujer, dio un paso adelante para halagarla y rápidamente extendió su mano.— Y qué? No te conozco. Aléjate, estoy de mal humor. — Masculló ella sin darle la mano y mirándolo de forma despectiva.— Señorita Acosta, se equivoca, soy el joven Laurence, mi padre fue ayer a hablar de negocios con su padre. — Explicó él con una sonrisa, quería ver si podría agradarle ahora que la conocía, ya que podría ayudarle a su padre para que el de ella aceptará hacer negocios juntos.— Oh, hay tanta gente que quiere ganarse el favor de mi familia, lamento no poder recordarlos a todos. ¿Qué quieres?— Veo que no estas contenta, señorita, porque Isabella De León es una perra. Está acostumbrada a seducir cualquier hombre rico. Yo también soy una víctima. Fui engañada por ella durante cuatro meses y luego me traicionó y me abandonó. Ahora ella es tan arrogante y quiere seducir al Sr. Meyers.Valeria comprendió de inmediato que Laurence también quería vengarse de Isabella De León y sonrió internamente.— Si sabes que Isabella es una víbora por naturaleza, aléjate tú de ella, ¿para qué me buscas?— Señorita, estoy dispuesto a hacer algo por usted si me lo dice. Siempre y cuando su padre esté de acuerdo en que mi padre se una al negocio. — Respondió Laurence de inmediato, él ya quería vengarse de Isabella y si hacerlo podría traer beneficios a su familia estaba mucho más dispuesto.— Con quién hacer negocios es asunto de mi padre. ¿Cómo puedo controlar eso? — Preguntó ella restándole importanci, mientras miraba sus uñas con gestos de aburrimiento.— Por favor Srta Acosta. Deme una oportunidad. Le aseguro que este asunto no tendrá nada que ver con usted. — Insistió él, sin querer rendirse.— Vale, bueno. Sólo te diré una cosa, pronto habrá una subasta secreta en la 5ª planta, por supuesto está cerrada, no sé lo que se subasta allí, puedes subir y echar un vistazo, ¿ves de lo que hablo?Al escuchar esto, Laurence asintió y empezó su plan, cuando anunciaron que pronto comenzaría la subasta y que las mujeres que quisieran participar deberían ir al quinto piso a prepararse.Meyers vio como muchas se emocionaban y se disponían a dirigirse a ese lugar, un poco disgustado, no entendía como algunas mujeres podían rebajarse a ese nivel tan alegremente.— Tráeme otra copa de vino.— Le ordenó a su asistente.— Si señor. — Accedió y se dirigió a buscar el vino, justo en el momento en que Isabella volvía al salón y pudo notar que un mesero se acercó a ella.— Señorita por favor venga por aquí, la persona que la contrató la necesita. — Le indicó e Isabella frunció el ceño confundida.— Pero es que tengo que ir a cambiarme primero según el protocolo.— Si, pero ahora necesita que vaya primero al quinto piso, si no cumple con lo que le piden dudo que pueda recibir su pago. — Replicó el mesero.— Está bien, iré. — Aceptó Isabella, como ella estaba en el baño no había escuchado nada sobre el anuncio anterior y pensando en que no podía perder el pago por este trabajo y que podría tratarse de un ligero cambio en los planes, accedió.El mesero de inmediato asintió y la empezó a guiar hasta el ascensor y luego de salir de ahí, la llevó a una puerta un poco más apartada.— Es aquí, pase que ya la está esperando. — Indicó y en el momento que Isabella iba a abrir la puerta dudo por un momento, por alguna razón que no entendía su corazón comenzó a latir muy rápido y sintió ganas de alejarse, pero antes de que consiguiera retroceder, el mesero abrió la puerta y la empujó adentro, para luego cerrar la puerta de inmediato.El primer instinto de Isabella fue voltearse de nuevo e intentar abrir la puerta, pero rápidamente unas manos la sostuvieron e intento luchar contra estás y liberarse en su desesperación, pero eran varias personas contra ella sola.Habían tardado unos cuantos meses para casarse porque querían esperar primero el juicio por la muerte del padre de Isabella y además también se habían retrasado por el intento de secuestro de Óscar, ya que algunos familiares del niño habían intentado llevárselo para hacerle daño debido a que deseaban quedarse con lo que a él debería pertenecerle, pero la señora Ortega, la esposa de su difunto padre biológico lo salvó dando su vida y él se había convertido en el heredero de una fortuna, aunque le estaba costando a él y a su madre asimilar todo, estaban adaptándose a su nueva vida y una vez que las personas que intentaron dañarlo fueron atrapados y los tíos de Isabella fueron condenados, todo comenzaba a tomar su curso. Entonces se empezó a preparar la boda de los sueños de Isabella y todo era justo como lo había soñado, a excepción de que no tenía a sus padres acompañándola, pero sabía que ellos en este momento debían estar felices por ella, porque ahora ella formaría su propia famili
— Quiero darte la noticia que tus tíos ya están en la cárcel, esperando el juicio por lo que hicieron, ellos son los culpables de la muerte de tu padre y lo que pasó con la empresa, pero te aseguró que pasaran el resto de sus días tras las rejas. — Dijo Meyers, no quería dañar el ambiente haciendo que ella se pusiera triste al mencionar la muerte de su papá, pero tenía que decirle esto, ella necesitaba saber que por fin se había hecho justicia para estar más tranquila. Para dejar atrás todo ese pasado triste y concentrarse en el presente y futuro en los que sería muy feliz, él se encargaría de que en su presente y futuro solo tuviera felicidad. Isabella al escucharlo se quedó conmocionada por un momento antes de que sus ojos volvieran a cristalizarse, al sentir que un enorme peso que no sabía que tenía en su corazón desaparecía, haciendo que pudiera respirar con más facilidad al saber que su padre por fin obtendría justicia. Que los que le hicieron daño pagarían finalmente. «Papá,
Habían pasado unos cuantos días en los cuales la pareja y los niños estaban siendo muy felices, Meyers no dejaba de consentirlos e incluso se había tomado unos días libres para pasar todo el tiempo posible junto a su hermosa familia. Hoy por fin le podría dar un regalo a Isabella que se había retrasado mucho y para eso había planeado llevarla a un precioso restaurante. Sonia se quedaría al cuidado de los niños. — ¿Estás lista princesa? — le preguntó Meyers sonriendo, mirándola completamente hipnotizado por su belleza. — Si, vamos. — Respondió Isabella con una sonrisa, amaba cenar con los niños, pero también quería pasar una noche romántica a solas con él. — Te ves increíblemente hermosa. — La elogió y las mejillas de ella se inmediato se ruborizaron. — Gracias, tú también estás muy guapo. — Susurró Isabella y Meyers sonrió antes de darle un beso en la mejilla. Después de que salieron de la habitación, Isabella se despidió de sus bebés, dándole un beso en frente a cada uno y lueg
A pesar de que Meyers no quería separarse de Isabella y los niños tuvo que hacerlo, porque ahora que había recordado todo, sabía que la muerte del padre de ella había quedado impune y además él había enviado a su antiguo asistente a comprarles esa empresa a los tíos de ella, así que esto debería estar en su poder, necesitaba averiguarlo porque quería dársela de regalo a Isabella. Otra cosa que le preocupaba bastante era la muerte de su antiguo asistente, ahora que podía recordarlo se sentía mal por él y estaba seguro de que su muerte definitivamente no había sido un suicidio si no un asesinato, probablemente el culpable de esto era Daniel y ya no podía pagar por lo que hizo, ahora lo único que podía hacer era recompensar a la familia. Cuando llegó a la oficina de inmediato comenzó a buscar si aún mantenía está empresa entre sus propiedades y si lo estaba, aunque esté tiempo no la había tomado en cuenta y no había invertido en ella para que volviese a retomar sus operaciones. Afortun
La mente de Meyers se llenó de recuerdos, los de toda una década, como una especie de película muy rapida y él se separó del beso tomando su cabeza entre sus manos conmocionado, porque era demasiado y su cabeza empezó a doler e Isabella lo miraba preocupada, preguntándole que estaba sucediendo, sin obtener ninguna respuesta de su parte, estaba muy sumergido en todos esos recuerdos, intentando ordenarlos, pero cuando él recordó lo último antes del accidente, cuando llegó a casa y no la encontró, viendo que solo había el acuerdo de divorcio, sintiendo de inmediato como el miedo a perderla lo inundó y su corazón se llenó de ansiedad y la abrazó fuertemente. — Está vez no puedes irte de mi lado, no puedes dejarme otra vez. — Espetó ansioso abrazándola, al volver sus recuerdos también lo que sintió en ese momento en el que ella se fue y ya no quería volver a sentirse de ese modo nunca más. Ya había pasado dos años sin ella, no podía estar mucho tiempo más, la quería por siempre a su lado
Meyers esquivó su golpe ágilmente y le dio un puñetazo en la cara, que descolocó a Daniel, aunque este último estaba dando lo mejor de sí, prácticamente luchando por su vida y era muy bueno peleando, no era rival para Meyers, que parecía una auténtica máquina de pelea. Meyers estaba furioso, buscando desquitarse por todo lo que pasó, por perderse el nacimiento de sus hijos, por no poder estar con Isabella y por lo que ella había tenido que sufrir, porque sabía que ese tiempo en el que estuvieron lejos, ella la había pasado mal. Cuando Daniel cayó al suelo después de recibir el último golpe de Meyers, su boca estaba sangrando y todo su rostro estaba muy lastimado. — Perdiste una vez más, ahora debes asumir tu castigo. — Espetó Meyers con una sonrisa, él también estaba lastimado, pero no como Daniel. — François yo soy tu primo, no puedes hacerme esto.— Dijo Daniel con dificultad sin poderse levantar, totalmente adolorido. — Debiste pensar en eso antes de hacer todo lo que me hicist







