FAZER LOGINHabían pasado treinta minutos desde su regreso. Amora ya había vuelto a la villa y había cerrado la puerta con cuidado para no despertar a nadie. El frío de la mañana le erizó la piel en cuanto entró en la habitación. Vicktor estaba sentado al borde de la cama, con el cuerpo ligeramente inclinado hacia delante, mientras Kelly había vuelto a quedarse profundamente dormida, completamente ajena al caos de la noche anterior.Amora tomó el botiquín y se arrodilló frente a Vicktor. Con esmero, comenzó a tratarle los hematomas de varias partes del cuerpo: las mejillas, el abdomen y la espalda. Sus movimientos eran suaves, pero firmes, y dejaban claro cuánto se preocupaba por él.Mientras limpiaba con antiséptico la herida de su frente, Amora le advirtió en voz baja:—Aguanta, Vick. Esto podría dolerte un poco más.Su mano izquierda ya estaba preparada con una gasa.Vicktor sonrió con picardía, aunque su rostro todavía reflejaba el dolor.—Esta herida no es nada, El. Me dolería mucho más si t
Elisha se acercó de inmediato al empleado de la villa en cuanto salió por la puerta principal. Su rostro seguía pálido y su respiración aún no se había estabilizado por completo, pero la preocupación que sentía era mucho mayor que el dolor.—Disculpe, ¿hay alguna clínica cerca de aquí? —preguntó apresuradamente.La empleada frunció el ceño.—No hay ninguna clínica cerca de esta zona de alojamiento, señorita. Pero si quiere comprar medicamentos, hay una farmacia cerca del Café The Coffee. Puede ir allí.—De acuerdo, muchas gracias —respondió Amora. Aunque tenía la mente hecha un caos, seguía esforzándose por ser educada.Sin esperar más, se dio la vuelta y regresó a la villa. En cuanto entró, agarró las llaves del coche de Vicktor. No se dio tiempo para pensar; simplemente actuó lo más rápido posible.—Vick, voy a comprar medicamentos. Te tomaré prestado el coche —dijo mientras le mostraba las llaves.Vicktor, que ahora estaba sentado al borde de la cama, la miró con preocupación.—El,
—Vick, ¿qué quieren hacer? —susurró Amora, con la voz temblorosa.—No lo sé —respondió Vicktor en voz baja, intentando mantener la calma, aunque él mismo respiraba con dificultad.—Quizá… quizá sean ladrones. —Amora tragó saliva—. Mi maleta sigue en la sala. Allí está mi portátil de trabajo. Su tono de preocupación era imposible de disimular.—Quédate aquí. Yo me encargaré de ellos.Vicktor comenzó a levantarse, pero Amora le agarró el brazo de inmediato, sujetándolo con fuerza, aunque sus rostros no se distinguían en la oscuridad.—No te vayas —susurró, presa del pánico—. No sabemos quiénes son.¡BAM!La puerta de la habitación se abrió de golpe con tanta fuerza que las paredes vibraron. Amora y Kelly se sobresaltaron instintivamente, pero Vicktor se apresuró a taparles la boca a ambas, impidiendo que emitieran el menor sonido que pudiera atraer la atención.El sonido de unos pasos bruscos invadió la habitación. El ambiente, que antes era frío, se volvió sofocante, cargado de una ten
—Vicktor… yo…La voz de Amora se interrumpió de inmediato.—Elisha, basta. Deja de poner excusas —dijo Vicktor en voz baja, pero con firmeza. Su aliento rozaba el rostro de Amora—. ¿Por qué tenemos que seguir evitando esta realidad?Vicktor no podía apartar la mirada. A aquella distancia tan corta, la belleza de Amora parecía multiplicarse, haciendo que su corazón latiera de forma caótica e irregular.—Que se vaya todo al diablo —continuó en voz baja—. Disfrutemos de esta noche, cariño.Amora se quedó inmóvil. El tono con el que Vicktor había pronunciado «cariño» hizo que su cuerpo se sintiera ligero y pesado al mismo tiempo.—Te amo, Elisha.Otra vez. Por enésima vez, aquel hombre le confesaba su amor..Amora se quedó paralizada, como si el aire le hubiera robado el aliento. No podía responder. No sabía qué decir. Sus propios sentimientos parecían encontrarse en medio de un torbellino que no lograba comprender.¿Por qué cada vez que aquel hombre le decía que la amaba… su corazón tam
El sonido de los besos comenzó a escucharse cuando Amora ya no pudo permanecer inmóvil. Las manos que al principio solo habían querido rechazarlo terminaron rodeando el cuello de aquel hombre, correspondiendo a cada embate de Vicktor. El beso se prolongó, desdibujando los límites que ambos habían intentado mantener desde el principio. Cada respiración se mezclaba con la del otro en una cercanía demasiado intensa.Cuando sus labios finalmente se separaron, Amora estaba sin aliento. Vicktor también. En los ojos de ambos se reflejaba el rechazo que había llegado demasiado tarde, pero también un deseo demasiado poderoso para negarlo. No querían detenerse. Todavía querían… pero Amora se apartó rápidamente.Vicktor se inclinó hacia ella, dispuesto a recuperar aquel dulce momento. Sin embargo, Amora levantó una mano para detenerlo.—Vick, no puedo seguir con esto… —su voz temblaba, pero era firme.Sin esperar la reacción del hombre, Amora se dio la vuelta y caminó rápidamente hacia la habita
En realidad, Amora nunca había esperado ni por un instante que Vicktor la invitara a pasar unas vacaciones. Sí, unas vacaciones… y lo que más le costaba creer era que no estuviera incluida Lucy, la esposa legítima de aquel hombre. De repente, Vicktor había invitado a Amora y a Kelly a una pequeña villa cerca de la playa, lejos del bullicio de la ciudad, como si quisiera escapar de todo lo que llevaba tanto tiempo agobiándolo.Aquella tarde, una brisa fresca acariciaba suavemente la piel. Desde el balcón de la villa, el espectáculo de las olas rompiendo contra la orilla y el cielo anaranjado que anunciaba el atardecer resultaba de lo más reconfortante. Amora estaba sentada, apoyada en un largo sillón de madera, mientras Vicktor ocupaba el asiento a su lado y abría una botella de vino tinto que había traído del interior. Kelly ya dormía profundamente en su habitación, después de pasar todo el día jugando y correteando por la playa.—Acompáñame, El. Hace mucho que no bebo vino —dijo Vick







