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Capítulo 77

Author: Kester
last update publish date: 2026-10-22 08:59:07

El sonido de los besos comenzó a escucharse cuando Amora ya no pudo permanecer inmóvil. Las manos que al principio solo habían querido rechazarlo terminaron rodeando el cuello de aquel hombre, correspondiendo a cada embate de Vicktor. El beso se prolongó, desdibujando los límites que ambos habían intentado mantener desde el principio. Cada respiración se mezclaba con la del otro en una cercanía demasiado intensa.

Cuando sus labios finalmente se separaron, Amora estaba sin aliento. Vicktor tambi
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  • Vamos a Divorciarnos, Señor CEO!   Capítulo 77

    El sonido de los besos comenzó a escucharse cuando Amora ya no pudo permanecer inmóvil. Las manos que al principio solo habían querido rechazarlo terminaron rodeando el cuello de aquel hombre, correspondiendo a cada embate de Vicktor. El beso se prolongó, desdibujando los límites que ambos habían intentado mantener desde el principio. Cada respiración se mezclaba con la del otro en una cercanía demasiado intensa.Cuando sus labios finalmente se separaron, Amora estaba sin aliento. Vicktor también. En los ojos de ambos se reflejaba el rechazo que había llegado demasiado tarde, pero también un deseo demasiado poderoso para negarlo. No querían detenerse. Todavía querían… pero Amora se apartó rápidamente.Vicktor se inclinó hacia ella, dispuesto a recuperar aquel dulce momento. Sin embargo, Amora levantó una mano para detenerlo.—Vick, no puedo seguir con esto… —su voz temblaba, pero era firme.Sin esperar la reacción del hombre, Amora se dio la vuelta y caminó rápidamente hacia la habita

  • Vamos a Divorciarnos, Señor CEO!   Capítulo 76

    En realidad, Amora nunca había esperado ni por un instante que Vicktor la invitara a pasar unas vacaciones. Sí, unas vacaciones… y lo que más le costaba creer era que no estuviera incluida Lucy, la esposa legítima de aquel hombre. De repente, Vicktor había invitado a Amora y a Kelly a una pequeña villa cerca de la playa, lejos del bullicio de la ciudad, como si quisiera escapar de todo lo que llevaba tanto tiempo agobiándolo.Aquella tarde, una brisa fresca acariciaba suavemente la piel. Desde el balcón de la villa, el espectáculo de las olas rompiendo contra la orilla y el cielo anaranjado que anunciaba el atardecer resultaba de lo más reconfortante. Amora estaba sentada, apoyada en un largo sillón de madera, mientras Vicktor ocupaba el asiento a su lado y abría una botella de vino tinto que había traído del interior. Kelly ya dormía profundamente en su habitación, después de pasar todo el día jugando y correteando por la playa.—Acompáñame, El. Hace mucho que no bebo vino —dijo Vick

  • Vamos a Divorciarnos, Señor CEO!   Capítulo 75.

    A la mañana siguiente, armada con la información que le había proporcionado uno de sus subordinados, Lucy se dirigió rápidamente a uno de los grandes hospitales que años atrás había atendido a numerosas víctimas de un incendio. Desde primera hora de la mañana, un nombre no dejaba de resonar en su cabeza: Amora. La mujer que debía encontrar a toda costa.En cuanto entró en el vestíbulo del hospital, Lucy no perdió tiempo. Se dirigió directamente al mostrador de admisión. La empleada que estaba detrás parecía ocupada, pero Lucy se acercó a ella con determinación.—Quisiera preguntar por una paciente que estuvo ingresada aquí —dijo Lucy sin rodeos—. Se llama Amora Cassidy Shane.La empleada frunció el ceño. —¿Amora Cassidy Shane? ¿Cuándo estuvo ingresada esa paciente?—Hace dos años —respondió Lucy con firmeza.La empleada volvió a mirar a Lucy, esta vez durante más tiempo. —¿Con qué propósito busca información sobre una paciente?Lucy se apresuró a inventar una excusa. —Yo... soy un fam

  • Vamos a Divorciarnos, Señor CEO!   Capítulo 74

    Eran las doce de la noche. El silencio flotaba en cada rincón de la majestuosa mansión de Vicktor.Amora salió de la habitación de invitados con pasos suaves, como si temiera despertar a alguien que aún pudiera estar despierto. Bajó las escaleras y se dirigió a la cocina, donde una tenue luz amarilla brillaba en solitario. Allí, comenzó a preparar una taza de té caliente. Sus manos se movían con destreza, como si ya conociera de memoria cada rincón de los armarios y cajones.Era comprensible. Aquella enorme mansión había sido un regalo de bodas de su padre. Una casa que ya no estaba a su nombre, porque Vicktor la había transferido. El recuerdo la atravesó por un instante, pero enseguida lo apartó de su mente.A sus espaldas se escucharon dos carraspeos. Amora se volvió.Vicktor estaba apoyado en el marco de la puerta de la cocina, con una leve sonrisa en los labios. —El, ¿qué estás haciendo? —preguntó en voz baja.—No puedo dormir —murmuró Amora mientras vertía el agua caliente—. Así

  • Vamos a Divorciarnos, Señor CEO!   Capítulo 73.

    Aquella noche, el ambiente en la casa de la familia de Vicktor era tenso. El aire de la sala parecía contener la respiración cada vez que los sollozos de Kelly resonaban por toda la estancia. Lucy seguía intentando acercarse a su hija, esforzándose por suavizar la voz para que la niña dejara de tener miedo.—Cariño, soy mamá. No tengas miedo... Ven, dame un abrazo —dijo Lucy en voz baja, acercándose a Kelly, que se escondía entre los brazos de la criada.Sin embargo, en lugar de calmarse, Kelly se puso aún más histérica. Su llanto estalló con tanta fuerza que la criada entró en pánico.—Señora, será mejor que no la fuerce por ahora. La señorita Kelly no está en condiciones de tranquilizarse —dijo la criada con cautela.Lucy la fulminó con la mirada.—¡Soy su madre! ¿Qué sabes tú? —alzó la voz, dejando traslucir su dolor y su ira.La criada bajó la cabeza, pero aun así se atrevió a hablar.—Señora, le ruego que me disculpe. Es una orden del señor Vicktor: no debemos permitir que la señ

  • Vamos a Divorciarnos, Señor CEO!   Capítulo 72

    Con el rostro aún pálido, Jessica entró tambaleándose en aquella enorme casa. La tarde transcurría tranquila, y lo único que se oía era el sonido del televisor en la sala. Su mirada se dirigió de inmediato a la joven que estaba sentada cómodamente en el sofá, viendo su programa favorito.—Amora —murmuró Jessica, con la voz temblorosa. Se acercó a ella y, sin pensarlo dos veces, abrazó a su hija con fuerza.—Mamá, ¿qué pasa? —preguntó Amora, desconcertada. Frunció el ceño al ver el extraño comportamiento de su madre.—Amora... perdóname, cariño —susurró Jessica.Amora se apartó un poco del abrazo y observó el rostro de su madre, que parecía sumida en una profunda inquietud.—¿Por qué tienes que pedirme perdón? ¿Acaso has hecho algo malo, mamá?Jessica suspiró profundamente, con los ojos enrojecidos.—Todo lo que he hecho... ha sido por ti, cariño. Espero que puedas comprenderlo.—¿Qué quieres decir, mamá? No te entiendo —preguntó Amora con tono preocupado. Ahora podía ver claramente la

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