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Capítulo 341

Author: Victoria Lázaro
En pocos días, Jimena perdió a tres de sus hombres de confianza.

Ella sabía que, seguro, estaban condenados.

¡Esa rabia no se la podía tragar!

¿Acaso Serafina creía que, con eliminar a esos tres, ella se quedaba sin aliados?

Jimena apretó la copa en su mano con tanta fuerza que la destrozó, y su mirada se llenó de unas ganas intensas de matar...

***

Dos días después.

Eulalia había ido a rezar con la esposa de Cornelio, pero todavía no regresaban.

Esteban estaba inquieto; el recuerdo de cuando secuestraron y violaron a Beatriz seguía muy presente en su memoria.

Temía que a su esposa y a su nuera les pasara lo mismo, así que le ordenó al mayordomo:

—¡Ve de inmediato a buscar a Cornelio a la oficina! ¡Rápido!

Poco después, Cornelio regresó.

Cuando se enteró de que su mamá y su esposa estaban desaparecidas, se alarmó.

—¿Cómo es posible? ¿Cuánto tiempo llevan perdidas? ¿Y los guardias que las acompañaban?

Esteban apretó los dientes.

—Te mandé a llamar para que juntos pensemos cómo encontrar
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