Share

Ya eres Pasado, Alfa Traidor
Ya eres Pasado, Alfa Traidor
Author: Ding

Capítulo 1

Author: Ding
Vera Anderson, la secretaria recién promovida de Cain Beckett, tiró un grueso fajo de documentos sobre mi escritorio. Sonrió y dijo:

—El Alfa Cain necesita este informe lo antes posible, Leah. Gracias por hacerlo con tan poco tiempo de aviso.

—Está bien —dije con calma, asentí y recibí los documentos como de costumbre.

Pero Vera todavía no había terminado de regodearse.

—El Alfa Cain y yo tenemos entrenamiento de caza más tarde, así que puedes dejar el informe en su escritorio cuando termines. Ah, y no olvides limpiar su habitación antes de irte. Al fin y al cabo, eso se te da mejor que a las sirvientas.

Cuando terminó de hablar, se dio media vuelta y se fue, de lo más satisfecha consigo misma. Los demás lobos de la manada me miraron con lástima. Por desgracia, ninguno sabía qué decir para consolarme.

Todos sabían que, aunque Cain era mi pareja destinada, favorecía a Vera. Fue él quien la trajo de vuelta a la manada y rompió la tradición para permitirle trabajar allí.

Incluso dejó que ella se atribuyera el mérito de la propuesta que yo había preparado tras un mes entero de desvelos; el mismo proyecto que me tomó tres meses negociar desde cero con la otra parte para sacarlo adelante.

Cuando manifesté mi inconformidad, Cain les pidió a todos que votaran para decidir quién debía quedar a cargo del proyecto. Él creyó firmemente que elegirían a Vera, pero, para su sorpresa, todos votaron por mí; Cain fue el único que levantó la mano por ella.

Él montó en cólera al instante y me acusó de intimidar a Vera. Al final, no solo se negó a devolverme el proyecto, sino que además me quitó el puesto y castigó a todos los lobos que me habían apoyado. Ellos se llenaron de indignación por semejante injusticia, pero no se atrevieron a decir nada.

Después del incidente, me pidió disculpas y explicó que temía que el resto de la manada marginara a Vera. Decía que tampoco podía ponerse de mi lado porque yo era su pareja y no quería que lo acusaran de favoritismo.

No entendía su lógica; en el pasado le había creído esa burda excusa solo porque lo amaba. Ahora, sin embargo, la situación me parecía tan absurda que solo me daban ganas de reírme. Vera era mucho menos competente que los Omegas de la manada.

Todos los lobos sabían distinguir si Cain actuaba por justicia o por favoritismo. Él era el único que seguía negando sus verdaderas intenciones.

En ese momento, el sonido de la puerta interrumpió mis pensamientos. Levanté la mirada y me topé con la imponente figura de Cain, alto y musculoso.

Me dedicó apenas una mirada de reojo antes de seguir de largo, sin siquiera detenerse. Ya se había cambiado y llevaba puesto un traje elegante; el aroma a pino de su colonia era tan intenso que podía percibirlo con total claridad, incluso a esa distancia.

A él nunca le había gustado usar perfume, pero Vera le había regalado esa fragancia de pino; yo sabía perfectamente que ella lo hacía a propósito y, en los últimos años, complacerla se le había vuelto una costumbre.

Todo empezó cuando descubrí que ellos seguían comunicándose por enlace mental a altas horas de la noche. No pude contenerme y se lo reclamé.

Cain me acusó de hacer un drama. Furioso, dijo:

—Ya que sospechas de mí, ¿por qué no te doy pruebas para que tengas con qué acusarme?

Con esa excusa, hizo que trasladaran a Vera junto a él. Mientras más me enojaba, más se empeñaba en exhibir su favoritismo por ella. La llevaba a muchos eventos importantes y hasta le servía comida y bebida durante las fiestas. Si discutía con él, me ignoraba por completo. Si me disculpaba, aprovechaba para regañarme delante del resto de la manada.

A menudo me preguntaba si nuestra relación había terminado así por culpa de mis propios caprichos; sin embargo, todo cambió al tercer día de nuestra hostilidad silenciosa, cuando Cain me ignoró por completo al enterarse de que el dolor me tenía postrada en cama.

Mi decepción fue absoluta al enterarme de que él había hecho las maletas para irse de vacaciones con Vera. Fue en ese momento cuando abrí los ojos; me di cuenta de que, cada vez que yo cedía a sus exigencias, Cain solo estaba tanteando el terreno para ver hasta dónde era capaz de presionarme.

Por fin comprendí que él habría inventado cualquier excusa para marcharse con ella, aunque no estuviéramos peleados.

Cuando volvieron de la cacería de la última luna llena, algo cambió entre ellos. Aunque seguían cazando y bebiendo juntos como siempre, notaba un cambio sutil en su relación.

Por suerte, lo que pasara entre ellos ya no me importaba. Estaba cansada y había llegado la hora de ponerle fin a esta farsa.

Patuloy na basahin ang aklat na ito nang libre
I-scan ang code upang i-download ang App

Pinakabagong kabanata

  • Ya eres Pasado, Alfa Traidor   Capítulo 12

    Cole vino a verme cuando regresé a la manada Northcliff.—¿Cómo te fue? —preguntó.—Aceptaron todos nuestros términos. La manada Southglade nos cederá el control de tres de sus territorios de caza y, además, aceptó firmar un pacto de defensa de diez años con nosotros.—No te preguntaba por eso —dijo Cole, con sus ojos grises fijos en mí y una emoción en ellos que no lograba comprender—. Quería saber cómo estás tú.Me quedé pasmada un instante antes de dejar escapar una ligera sonrisa.—Estoy bien.Él asintió sin insistir más.***En los días siguientes todo volvió a la normalidad, y la frontera quedó mucho más estable después de que la manada Northcliff y la manada Southglade firmaran el pacto de defensa. Además, los lobos errantes tardarían mucho en recuperarse tras haber dispersado sus fuerzas, por lo que no podrían reorganizarse ni lanzar ataques durante un buen tiempo.Por mi parte, dejé el patrullaje de la frontera al ser trasladada al departamento administrativo, donde Cole me pu

  • Ya eres Pasado, Alfa Traidor   Capítulo 11

    Era Cain. La sangre le brotó cuando la espada de plata se le clavó.—¡Cain!El miedo me paralizó por completo. Él apretó la mandíbula mientras se lanzaba hacia adelante, hundiendo los colmillos en la garganta de Gray, cuyos ojos se abrieron desmesuradamente para luego desplomarse herido de muerte sobre el suelo.Cain recuperó su forma humana para arrancarse el arma del hombro y dio unos pasos tambaleantes antes de hincar una rodilla en el piso.—¡Cain!Corrí a sostenerlo al verlo completamente pálido, con el hombro sangrándole a borbotones mientras el veneno de plata ya comenzaba a correr por sus venas.—¿Por qué lo…?—Lo siento —murmuró con una sonrisa débil—. Te lo dije, Leah. Nunca dejé de amarte.—¡No hables! —exclamé mientras le apretaba la herida—. ¡Busca un sanador, Ella!—Leah —balbuceó Cain, cada vez con menos voz—. Yo… lo siento… Leah…—¡Cállate! —grité, con la voz quebrada.Sin apartar la mirada, estiró la mano para acariciarme la mejilla.—Te amo, Leah.Su brazo cayó sin fu

  • Ya eres Pasado, Alfa Traidor   Capítulo 10

    La manada Northcliff actuó con rapidez. A la mañana siguiente, el propio Cole encabezó a un contingente de cincuenta guerreros para adentrarse en el feudo de Southglade, donde Cain ya aguardaba en los límites del territorio para recibirlos.Los dos alfas se midieron con la mirada cuando Cole apareció.—Tú debes de ser Cain Beckett, el Alfa de Southglade —comentó Cole mientras lo examinaba de arriba abajo—; tus heridas parecen bastante graves. —No son problema.—Bien. ¿Dónde están los errantes? —preguntó Cole, sin rodeos.—En el territorio de caza del este. Se apoderaron de tres de nuestros campamentos. Son unos cuarenta.—Cuarenta errantes —repitió Cole, asintiendo—. ¿Y sus armas?—Mejores que las nuestras. Llevan armas de plata.Cole se puso serio. Todos sabían que la plata era letal para los lobos.—¿Quién es su líder?—Un errante llamado Gray —respondió Cain—. Antes pertenecía a la manada Graywolf. Después de su exilio, reunió a un grupo de lobos y montó un campamento en el este.—

  • Ya eres Pasado, Alfa Traidor   Capítulo 9

    Todas las miradas se volvieron hacia mí. Lo medité un momento antes de decir:—El Alfa Cole tiene razón. Los errantes no se detendrán cuando se apoderen del territorio de Southglade; si no los ayudamos ahora, seremos su próximo objetivo en cuanto ganen más fuerza.Intervine, atrayendo la atención de todos.—Pero no vamos a ayudar gratis a la manada de Southglade —continué—. Tendrán que compensarnos si quieren recuperar su territorio. Por ejemplo, podemos exigir el control de una parte de su frontera o pedirles que firmen un pacto de defensa con nosotros.Cole esbozó una sonrisa al mirarme.—Excelentes ideas.Se puso de pie y dijo:—Eso haremos. Lideraré un equipo para negociar con la manada de Southglade.—Déjame ir en tu lugar —dije, levantándome también.Cole se quedó confundido un momento.—¿Tú?—Conozco a la perfección el territorio de Southglade y sé cómo piensa Cain —expliqué con firmeza—; por lo tanto, soy la loba indicada para liderar esto.Cole me sostuvo la mirada un largo ra

  • Ya eres Pasado, Alfa Traidor   Capítulo 8

    Durante los días siguientes, me entregué por completo a mi nuevo trabajo en la manada Northcliff.La patrulla fronteriza era más peligrosa de lo que había imaginado. Los errantes solían aparecer en los límites del territorio de la manada, y de vez en cuando también nos topábamos con brujas.Aun así, sentía que mi vida era más plena de esa manera. Todos los días me despertaba antes del amanecer para patrullar la frontera y no volvía a casa hasta la noche.Me mantenía ocupada entre entrenamientos, el cumplimiento de mis deberes, la redacción de informes y el análisis de mapas; no tenía tiempo para pensar en lo que había pasado en la manada Southglade ni en lo que había soportado con Cain.A pesar de la distancia, todavía me llegaban noticias de su territorio por diferentes medios; al parecer, Southglade quedó sumido en el caos durante un largo tiempo tras mi partida. Empeñada en consolidar su nueva posición como Beta, Vera asumió la totalidad de mis antiguas responsabilidades, pero los r

  • Ya eres Pasado, Alfa Traidor   Capítulo 7

    Ella me abrazó en cuanto entré al territorio de la manada de Northcliff.—Bienvenida de vuelta —me dijo sonriendo.Cerré los ojos y respiré hondo. Aunque el viento en el territorio de la manada Northcliff era helado, yo sentía un calor inexplicable.Ambos territorios eran completamente opuestos; el de Southglade se caracterizaba por un clima cálido y húmedo, repleto de bosques densos y arroyos burbujeantes, mientras que el de Northcliff se extendía en llanuras interminables y cadenas montañosas que se perdían de vista, donde las ráfagas que azotaban la tierra siempre eran frías. Sin embargo, sus lobos poseían una rudeza y sinceridad que a los de Southglade les faltaba.Ella me llevó de inmediato ante el Alfa Cole Carter. Él era alto, de hombros imponentes y portaba una cicatriz tenue que le cruzaba desde la frente hasta la mejilla; sus ojos, de un gris oscuro profundo, me hicieron pensar de inmediato en el cielo invernal que cubría estas tierras.—Leah —dijo con voz imponente mientras

Higit pang Kabanata
Galugarin at basahin ang magagandang nobela
Libreng basahin ang magagandang nobela sa GoodNovel app. I-download ang mga librong gusto mo at basahin kahit saan at anumang oras.
Libreng basahin ang mga aklat sa app
I-scan ang code para mabasa sa App
DMCA.com Protection Status