Share

Secreto Compartido

Author: Jetzi Rojas
last update publish date: 2024-10-14 22:54:23

Me despierto bruscamente al escuchar el suave chirrido de la puerta de mi habitación al abrirse. Reconozco esa figura familiar al instante; es Teresa, mi madre.

-Hola, Lucy... ¿cómo has estado? -su voz resuena con una mezcla de preocupación y ternura.

-Estoy mejor... -le respondo, intentando dibujar una sonrisa en mi rostro.

Ella se acerca un poco más y, por un momento, puedo ver el cansancio reflejado en sus ojos.

-Perdón por no estar tan al pendiente de ti... He tenido mucho trabajo últimamente, y debo viajar con frecuencia -me dice, con un tono casi apologético.

-Tranquila... lo entiendo -le aseguro, aunque por dentro siento un pequeño vacío. La ausencia de su presencia siempre deja una huella en mis días.

Mientras hablo, no puedo evitar mirar a Danna, que duerme a mi lado como un bebé, ajena a la conversación que se desarrolla entre mi madre y yo. Teresa vuelve a hablar.

-Hoy debo viajar por tres días... ¿Me despides de Danna? No quiero despertarla.

-Está bien... Espero que tengas un buen viaje -respondo, sintiendo una mezcla de tristeza y resignación.

-Así será... Les traeré obsequios a las dos -promete, ajustándose la bufanda en su cuello, mostrando una pequeña sonrisa que le ilumina el rostro.

De repente, su mirada se dirige a su reloj, que brilla sutilmente bajo la luz matutina.

-Se me hace tarde. Debo irme... Espero que te recuperes pronto -me dice, y en un abrir y cerrar de ojos, se da vuelta y sale de la habitación con una rapidez que me deja sin palabras.

Quedo sumida en mis pensamientos por un momento, cuando de repente escucho un ligero movimiento a mi lado. Danna se despereza, abre los ojos y estira sus brazos con un hermoso y contagioso bostezo. Me mira y, con un gesto travieso, escribe en un papel.

-¿Qué pasó? -pregunta, claramente curiosa.

-Mamá se fue de viaje -le respondo.

-Ah, okay... eso siempre pasa -responde ella, como si fuese la cosa más normal del mundo.

-¿Viaja mucho? -indago.

-Casi no la pasa en casa... -mi voz danza entre la tristeza y la indiferencia.

En ese instante, la puerta de nuestra habitación se abre de nuevo, y aparece Elena, la persona encargada de velar por nosotras con una bandeja llena de delicioso desayuno.

-Lucy, hoy debes empezar a caminar poco a poco... ¡Ya te toca! -anuncia con una sonrisa radiante.

-¿De verdad? No sabes cuánto lo he esperado. Estoy cansada de estar acostada, tengo el culo cuadrado de tanto permanecer en esta cama -exclamo, provocando risas en Danna y Elena.

-Bueno, después de comer, te ayudaré a bañarte y luego caminaremos un poco por el jardín.

El día prometería ser mucho mejor de lo que había imaginado. Con el entusiasmo renovado, devoramos el desayuno en cuestión de minutos. Todo sabe mucho mejor cuando uno está hambriento.

Una vez terminamos, Elena me ayuda a pararme y me lleva al baño. Me ducho con esmero, y me coloca una ropa limpia y cómoda que me hace sentir fresca y viva, lista para afrontar la jornada.

-¿Lista para caminar un poco en el jardín? -pregunta Elena con su aire maternal.

-Más que lista. ¡Vamos! -respondo, con una chispa de emoción en mis ojos.

Me ayuda a ponerme de pie, y salimos al jardín. Caminamos con paso firme durante veinte minutos, y luego nos sentamos en unos banquitos que encontramos cerca de un hermoso rosal en plena floración. Danna también se sienta a mi lado, disfrutando del cálido sol que acaricia nuestras pieles. Tras un breve descanso, me levanto nuevamente, y repetimos el ciclo de caminar y descansar. Este proceso se repite durante dos horas, hasta que el cansancio comienza a hacerse evidente en mis huesos.

Decidimos descansar en nuestros asientos del jardín. Poco después, Elena regresa con unos helados, alegando que era la mejor manera de refrescarnos.

Danna, siempre creativa, me da un pequeño papel que tiene algo escrito.

-Tengo una sorpresa para ti -me dice con una amplia sonrisa.

La miro con curiosidad, ansiosa por saber más, y escribo.

-¿Cuál es la sorpresa?

-Ya lo verás... te va a encantar -responde, aún manteniendo el misterio.

Elena llega justo en ese momento con los helados, y nos deleitamos saboreando cada bocado. El frío y dulce sabor nos hace olvidar el calor del día.

-Bueno, mis niñas, ya debo ir a preparar el almuerzo, así que las dejo disfrutando este hermoso sol que hay hoy -anuncia Elena antes de marcharse.

En cuanto Elena se aleja, Danna me toma de la mano y, con ternura y cuidado, me ayuda a levantarme. Nos adentramos en la casa, subimos una larga serie de escaleras y recorremos un pasillo que parece no tener fin. Mi agotamiento crece con cada escalón que subimos, pero la curiosidad por la sorpresa de Danna me impulsa a seguir. Por fin, ella se detiene ante una puerta. Con un ademan rápido, saca una llave de su bolsillo y la inserta en la cerradura.

La puerta se abre de inmediato y, haciéndome una señal, me deja pasar. Una vez dentro, ella se asegura de cerrar la puerta detrás de sí. En las paredes cuelgan lienzos en blanco y un sinfín de pinceles y pinturas esparcidos por cada rincón, como si esperaran a Ser tocados por el arte.

Me da un papel donde ha escrito:

-Nadie debe saber que estamos aquí. Es un secreto.

La intriga me consume. -¿Por qué es un secreto? -escribo, sintiendo un ligero nerviosismo.

-Antes del accidente, te encantaba pintar. Ellos creen que esto te ayudará a recordar lo que pasó -responde Danna con una mirada poderosa.

-Gracias por traerme aquí, Dana, eres la mejor hermana del mundo -le agradezco sinceramente, abrazándola con fuerza. No sé qué haría sin ella.

Danna sonríe, luego escribe de nuevo.

-Haz tu magia, pinta algo bonito.

Con esas palabras como aliciente, tomo los pinceles y dejo que la inspiración fluya a través de mí. Me pierdo en el momento, en la intensidad de cada trazo, en cada color. Pasan cuatro horas sin que me dé cuenta, y cuando finalmente me detengo, contemplo mi creación.

Danna se acerca y me entrega otro papel.

-Es un poco escalofriante -me dice, mientras observa la obra con atención.

Sus palabras traen consigo una sacudida de realidad. Al mirar mi pintura, no puedo evitar sentir que es una representación de un bosque en sombras, carente de color, atrapado entre luces y sombras.

-¿Qué es? -pregunta Danna, visiblemente intrigada.

Analizo mi obra una vez más. La imagen se siente extrañamente familiar. Mi corazón late más rápido a medida que los recuerdos reprimidos comienzan a burbujear a la superficie.

-Es un bosque -escribo, tratando de darle sentido a mis sentimientos.

-¿Por qué un bosque tan tenebroso? -me interroga Danna, con esos ojos llenos de preguntas.

-No lo sé... Solo me dejé llevar por lo que sentía.

-Debemos regresar al jardín. -Danna asiente, pareciendo tener razón.

-Tienes razón, hemos pasado mucho tiempo aquí.

Al salir del cuarto de arte, nos movemos con sigilo, evitando hacer ruido mientras cruzamos los pasillos y escaleras, asegurándonos de que nadie se entere de nuestro pequeño secreto.

Ya de vuelta en el jardín, nos sentamos nuevamente en nuestros bancos. A lo lejos, veo a Elena acercándose a paso apresurado, con una expresión de preocupación en su rostro.

-¿Dónde se metieron ustedes? Las he estado buscando por horas -exclama, un tanto alarmada.

Danna, rauda, le entrega un papelito que dice: "Estábamos en mi habitación jugando con mis muñecas."

-Ah, okay, okay, pero deben avisarme la próxima vez. De lo contrario, el señor Henry me llama la atención a mí -dice, aliviada pero aún con un dejo de reproche.

-Está bien, Elena... No volverá a pasar -le respondo con algo de vergüenza.

-Genial. Bueno, vayan a comer, que les hice algo riquísimo que seguramente les va a encantar -nos dice mientras se dirige de vuelta a la cocina.

La seguimos, y pronto nos devoramos una rica lasaña que Elena ha preparado, llena de sabor y con un toque especial de cariño.

Después de la comida, siento la necesidad de descansar. Algún cansancio se ha acumulado en mis huesos, así que me marcho a mi habitación. Danna me pide que pueda dormir conmigo, y le digo que sí; con ella, esas pesadillas que me atormentan se desvanecen.

Hoy ha sido un día de avances. Caminé por el jardín y, además, me dejé llevar por la pintura. Pero hay algo inquietante en la obra que creé... aquel bosque sombrío que parece sacado de mis sueños. Quizás, de alguna manera, mi accidente de auto estuvo relacionado con un bosque. Preguntas surgen en mi mente y nadie parece dispuesto a ofrecer respuestas. Es como si me estuvieran escondiendo algo más profundo que un accidente.

Sé que debo averiguar la verdad, y tengo la certeza de que Danna será mi aliada en esta búsqueda. Es la única persona en la que confío plenamente.

Mis pensamientos danzan en un torbellino mientras mi mente busca respuestas. Ante este mar de incertidumbre, mis parpados comienzan a cerrar adormecidos. Poco a poco, caigo en un sueño profundo, rodeada de obscuridad y misterio, con la esperanza de que mañana traiga consigo una pista más hacia la verdad que tanto anhelo.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • ¿ Donde están mis recuerdos ?   Epílogo

    Lucy despertó lentamente, sintiendo cómo la luz del sol filtraba su calidez a través de las cortinas de la habitación. Había pasado una larga noche de sueño reparador, y un profundo suspiro de alivio escapó de sus labios al abrir los ojos. A su lado, su hermana menor, Danna, estaba sumida en un sueño apacible, con el rostro sereno y la boca entreabierta. Lucí se quedó quieta durante unos segundos, observando a la pequeña y dulce niña que, aunque ya no era tan pequeña, seguía evocando en ella un profundo sentido de protección y amor. Han pasado ya siete años desde aquel torbellino de problemas que casi les arrebata la felicidad. Y, a pesar de la distancia que había ido creando entre ella y su madre, la sombra del pasado aún persistía en su corazón. No era fácil olvidar, mucho menos perdonar. Lucy sentía aversión hacia las memorias que la habían llevado a alejarse de su madre, y aunque había decidido no volver a contactarla, a veces, la ira y el rencor amenazaban con resurgir. En su in

  • ¿ Donde están mis recuerdos ?   La verdad duele

    Cuando recobré la conciencia, supe que no estaba sola. Mis amigos me rodeaban: Paula, Dylan, Daniel y Danna. Sus rostros estaban dibujados por una mezcla palpable de preocupación y miedo, como si la atmósfera a nuestro alrededor se hubiera cargado de una tensión inquebrantable. Era evidente que habían presenciado los aterradores videos que había encontrado, y el horror compartido en sus miradas decía más que mil palabras. En aquel instante, comprendí que la revelación de aquellos secretos oscuros había transformado nuestra realidad para siempre.-¿Estás bien? -preguntó Paula, su voz temblorosa resonó en mi mente, llena de inquietud y empatía.-Yo... no sé ni cómo sentirme -respondí, luchando por encontrar las palabras adecuadas mientras mi mente se debatía entre la confusión y la angustia.Danna, mi pequeña hermana, se abalanzó sobre mí, envolviéndome en un abrazo cálido y protector que intentó ahogar el miedo que amenazaba con consumirnos. Su fragilidad contrastaba con la gravedad de

  • ¿ Donde están mis recuerdos ?   Un lobo disfrazado de oveja

    Estaba aún en el auto con Paula, Daniel, Dilan y mi hermana Danna. El aire estaba tenso, y mi corazón latía con fuerza, resonando en mis oídos como un tambor implacable tras todo lo que había ocurrido ese día. La revelación de las mentiras de mi padrastro, Henry, sobre la muerte de mi madre me había dejado en un estado de confusión y rabia.Apenas llegamos a casa, abrí la puerta con una mezcla de ansiedad y determinación palpitante en mi pecho. Había hecho una copia de la llave un tiempo atrás, un pequeño susurro de precaución que ahora se sentía como la carta ganadora en un juego inesperado. Mi hogar, ese refugio que alguna vez me brindó calor y paz, ahora se asemejaba más a una prisión, un lugar del que debía escapar urgentemente.-¡Esperen aquí! Iré rápidamente por el dinero -dije, tratando de sonar firme a pesar de que mis manos temblaban ligeramente.-Está bien, nena, aquí estaremos -respondió mi mejor amiga Paula, con esa voz tranquilizadora que siempre había sabido calmar mis t

  • ¿ Donde están mis recuerdos ?   Rescate exitoso

    Había pasado ya una semana desde que estas vacaciones, que se suponían ser una escapada divertida y despreocupada, se habían convertido en una prisión de lujo. Cada día, Henry nos llevaba a pasear a lugares ostentosos, como si pensara que un desfile de tiendas caras y restaurantes elegantes pudiera deslumbrarme. Era un intento obvio de soborno emocional, de comprar mi complicidad con joyas brillantes y experiencias extravagantes. Pero mi corazón permanecía cerrado; lo que había hecho a mamá era una herida que no sanaría tan fácilmente.Después de un largo día de compras, donde intenté adquirir los aretes y collares más caros, deslumbrantes y cargados de diamantes, planeaba una fuga audaz. La idea de empeñarlos para conseguir un poco de dinero extra me llenaba de una mezcla de adrenalina y esperanza. Quería escapar de Henry y comenzar una nueva vida, lejos de su control y de sus manipulaciones.Lo irónico de toda la situación era que Henry realmente creía que podía hacerme feliz con su

  • ¿ Donde están mis recuerdos ?   Vacaciones inesperadas

    Me encuentro en un lugar oscuro y frío, una sensación extraña invade mis sentidos mientras giro lentamente la cabeza, tratando de entender mi entorno. Al parecer, estoy en un sótano que, a pesar de su atmósfera opresiva, lleva consigo un aire de lujo olvidado. Las paredes están revestidas con un acabado elegante, pero el silencio y la penumbra oscurecen cualquier destello de belleza que pudiera haber. La única fuente de luz es una lámpara de mesa que parpadea tenuemente, proyectando sombras inquietantes en las paredes.A mi alrededor, una cama grande e imponente se erige en un rincón, pero lo que más llama mi atención es una puerta entreabierta: parece conducir a un baño. Sin embargo, no hay ventanas; la oscuridad es una manta pesadamente tejida que no deja pasar ni el más mínimo rayo de luz. Un sudor frío recorre mi espalda mientras me doy cuenta de mi posición. Estoy sentada en una silla, y al tratar de levantarme, un tirón en mi pierna derecha me recuerda con una crueldad inexplica

  • ¿ Donde están mis recuerdos ?   Madre.. Eres tú?

    Me encontraba sumida en mis pensamientos, con el corazón latiendo desbocado en mi pecho. Un torbellino de emociones ocupaba mi mente. Hace apenas unas semanas, había esparcido las cenizas de mi madre en el mar, un acto que, aunque doloroso, me había brindado un cierre. Pero hoy, la noticia que había recibido me dejaba en estado de shock: ella estaba viva. La incredulidad me empujó a realizar un gesto casi instintivo; presioné suavemente mi brazo, como si necesitara el pellizco de la realidad para darme cuenta de que no estaba soñando.En medio de esa confusión, la voz de la enfermera rompió el silencio:-Señorita, ¿está lista para entrar?En ese momento, un mar de dudas me recorrió. ¿Realmente estaba preparada para enfrentar lo que pudiera hallar dentro de aquella habitación? La incertidumbre me envolvía, y una serie de preguntas asaltaban mi mente. ¿Era realmente mi madre la persona a la que iba a encontrar? Todo parecía un sueño extraño, una cruel broma del destino. Pero, por otro l

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status