LOGINElisa preguntó:—Pero, ¿Eric no dijo que el auto que iba delante no tenía matrícula de Ciudad Real?—Los dos cambiaron las matrículas para echarle la culpa a otros. Los hombres de Raquel dijeron que venían de Villa del Río y que la señora Rojas los había enviado. Por su parte, los hombres de Noa Navarro afirmaron que mi madre les había dado la orden. Solo después de recibir una buena lección terminaron diciendo la verdad.Elisa guardó silencio.Era increíble que las dos tuvieran exactamente la misma forma de pensar.—En cuanto a Noa, quiero ocuparme de ella personalmente, pero, respecto a Raquel...Sabía que el asunto involucraba a la familia Serrano y que no estaba en sus manos decidir cómo proceder.Bruno respondió:—La Señora Serrano me prometió que mantendría a Raquel bajo control. Como no cumplió su palabra, yo tampoco voy a tener contemplaciones.Elisa recordó que antes lo habían golpeado y se preocupó un poco.—¿Tu padre no se va a enojar?—Cuando el Señor Serrano sufrió el derr
Elisa se soltó de Eric y se dio la vuelta para ir hacia Bruno.La parte delantera del auto había quedado hundida por el impacto.Elisa golpeó con fuerza la ventanilla, pero no obtuvo ninguna respuesta desde el interior.Cada vez más angustiada, no dejaba de gritar su nombre.—¡Bruno!Eric le dijo:—Señorita Elisa, hágase a un lado. Voy a abrir la puerta.Elisa retrocedió rápidamente unos pasos y lo observó con el rostro lleno de preocupación.Eric sacó unas herramientas, rompió la ventanilla de la puerta trasera y la abrió. Después, abrió la puerta del conductor.Al ver a Bruno sentado al volante, casi inconsciente, Elisa sintió que se le llenaban los ojos de lágrimas.Entre los dos lo sacaron del auto y lo llevaron al hospital.Una vez allí, los médicos lo examinaron y le dieron tratamiento.Media hora después, Bruno recuperó el conocimiento.Elisa estaba sentada a su lado, aferrada a su mano.Bruno esbozó una sonrisa.—Estoy bien.Al ver las raspaduras en el brazo de Elisa, frunció e
Cristiano respondió con tono tranquilo:—Es una joven que tu madre conoció en Villa del Río. Sé que últimamente tu madre debe de estar pasándolo mal, así que la invité a casa para que le haga compañía.Lucía se sintió incómoda.—¿No basta con que yo esté con mamá? Papá, ¿por qué tienes que molestar a una persona ajena a la familia?Cristiano llevaba muchos años moviéndose en el mundo de los negocios y, hasta cierto punto, podía darse cuenta de lo que pasaba por la mente de sus dos hijos adoptivos.Durante años, había intentado formarlos para que algún día pudieran hacerse cargo del Grupo Valverde, pero al final no lo había conseguido.Leonor solo pensaba en disfrutar de la vida.Lucía, por su parte, estaba empeñada en casarse con alguien de una familia poderosa.A sus ojos, Lucía era la que más lástima le daba. Era más inteligente que Leonor, pero se había dejado influir por las malas costumbres de las jóvenes adineradas y las esposas de la alta sociedad.Si hubiera tenido un poco de a
—Además, cuando la Señora Salazar se fugó con otro hombre durante su primer matrimonio, el escándalo sacudió a toda la alta sociedad de Ciudad Real. Después, se casó por segunda vez y entró por todo lo alto en la familia Salazar. Las mujeres de las otras ramas de la familia se llevan bien con ella de cara al público, pero a sus espaldas no dejan de criticarla. En realidad, nunca se han llevado bien, así que es natural que ella busque el apoyo de su propia familia. Durante estos años, los miembros de la familia Beltrán también han intentado meter mano en los negocios de los Salazar. La relación con las ramas segunda y tercera de la familia se ha vuelto cada vez más tensa. De hecho, lo que le pasó a Daniel tuvo que ver con las luchas internas entre los Beltrán y los propios Salazar. No conozco los detalles exactos, pero, en fin, los conflictos dentro de esa familia son demasiado enredados como para explicarlos en unas cuantas palabras.Después de conversar un rato sobre la familia Salaza
—Pero, ¿no se supone que no le interesan las mujeres? Además, escuché que es un adicto al trabajo. Si de verdad estuvieras con él, ¿crees que llegarías a verlo siquiera una vez al mes?Elisa lo pensó un momento y se lo explicó con seriedad:—En realidad, puede que no sea como la gente dice. Por lo que yo he visto, es un hombre muy caballeroso y cariñoso.Sherry se quedó callada.Le costaba imaginar que Bruno, un hombre tan decidido y contundente en los negocios, pudiera ser así.Pensó que Elisa seguramente lo veía con buenos ojos porque estaba enamorada.Después de terminar el café, Sherry le entregó una invitación.—Una prima mía está casada con un miembro de una rama secundaria de la familia Salazar. Hoy es su cumpleaños. Vamos juntas a su fiesta. De paso, puedo averiguar algunas cosas sobre la familia Salazar para ti.Se detuvo un instante, como si no supiera cómo continuar.—Elisa, la familia Salazar es muy complicada. Si tú y Bruno solo están saliendo, no hay mayor problema, pero
—Gabriel, ¿cuándo vas a resolver los problemas del desarrollo del medicamento HSV-121? ¡Si seguimos retrasándolo, el Grupo Rojas va a perder muchísimo dinero! No te atrevas a cobrar y luego hacer el trabajo a medias. Te lo advierto, no soy alguien a quien puedas tomar el pelo.Gabriel se impacientó.—Este proyecto es muy complicado de por sí. Necesito tiempo para pensar bien cómo resolver los problemas. Si crees que no estoy a la altura, busca a alguien más. Yo tampoco tengo por qué seguir trabajando para ti.Después de hablar varias veces con Noa, se había dado cuenta de que ella no tenía ni idea de lo que hacía. No entendía quién le habría preparado una propuesta tan impecable.Gabriel la despreciaba y ni siquiera se molestaba en disimularlo al hablarle.Noa ya estaba angustiada por los problemas del proyecto y, encima, tenía que soportar las respuestas de aquel muerto de hambre. Eso la puso de peor humor.Sin embargo, tampoco se atrevía a dejarlo ir de verdad. Se limitó a murmurar u







