Serafina dio un paso adelante a Lentulo.—Lentulo, Lucina realmente es tu hija, hija biológica.Lentulo aún no creía.Gaius dijo en seguida:—Puedo probarlo. Lentulo, antes, que no eras de sangre del Reino de Cerano, era mentira, pero Lucina, sí es tu hija.—¡Mentiras! ¡No puede ser mi hija! —Lentulo refutó furioso— ¡Los mataré a todos!Lucina, al borde de la muerte, tampoco creía.Gaius suspiró.—Lucina, tu madre no mentiría sobre esto, él es tu padre.Serafina dijo:—Lucina, para practicar poder maligno, lastimó a muchos, su crueldad, igual a su padre.—Lentulo, deberías alegrarte de tal hija.—Si restauras el reino, teniendo una hija, la sangre no se corta. Lástima, mataste a tu única hija.—¿Realmente no vendrás a verla por última vez?Lentulo, manos temblando. Un momento de confusión, luego negó, riendo.—¡Ja, ja! Bien muerta, ella y su madre merecían morir. —¡Traidoras de la Congregación del Dragón Celestial, ese es su final! ¡Aún quieren engañarme! ¡Imposible! ¡Quisiera sacar
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