El amanecer se filtraba apenas por las rendijas de las cortinas cuando la puerta de la habitación se abrió sin previo aviso. Isadora entró con una bandeja de desayuno, su expresión tan neutra como siempre, pero sus ojos escaneaban cada detalle con precisión de depredador.Enrique reaccionó en un segundo.Sin pensarlo, se giró hacia Leonela, aún medio dormida, y la besó con una pasión devoradora. Fue un beso urgente, profundo, que sabía a sueño y a deseo contenido. Leonela, sorprendida, se rindió un instante antes de recordar dónde estaban. Sus manos se aferraron a los hombros de él, respondiendo por instinto.Isadora carraspeó, visiblemente impresionada.—Entiendo, señor —dijo con voz profesional, aunque un destello de sorpresa cruzó su rostro—. Dejo el desayuno aquí.Se retiró con la misma discreción con la que había entrado. Cuando la puerta se cerró, Leonela se apartó de golpe, respirando agitada, las mejillas encendidas.—¿Qué demonios fue eso? —susurró, aunque sus ojos brillaban c
Última atualização : 2025-06-20 Ler mais