Estaba descalza sobre una suave pradera. El césped fresco rozaba sus pies mientras el viento cálido acariciaba su piel. El cielo tenía un azul profundo, salpicado de nubes blancas como algodón, y los árboles alrededor danzaban al ritmo de una melodía invisible. La luz dorada del sol se derramaba sobre el paisaje, haciendo que todo pareciera irradiar vida, alegría y, sobre todo, amor.Seo-jun estaba a su lado, con una sonrisa en el rostro. Esa sonrisa siempre le había derretido el corazón. Sus ojos brillaban con una ternura que la hacía sentir completa, como si no existiera otro lugar en el mundo donde quisiera estar más que junto a él. Estaban juntos, riendo, disfrutando de cada instante, compartiendo caricias cargadas de amor. Sus dedos rozaron su mejilla, y el contacto fue suave, íntimo, lleno de promesas.—Te amo —susurró Seo-jun mientras la rodeaba con sus brazos, acercándola a su pecho. Su voz era un bálsamo para su alma. Todo era perfecto: sus cuerpos entrelazados en un abrazo p
آخر تحديث : 2026-07-09 اقرأ المزيد