Sin ella, Mónica estaba segura de que, con tiempo, podría ocupar su lugar en el corazón de Eduardo.Mónica abrió los ojos y miró hacia el restaurante.Ya no fantaseaba con la posibilidad de estar junto a Eduardo. Pero su sueño había sido destrozado, y alguien tenía que cargar con la responsabilidad.“Así que, Valeria… Será mejor que desaparezcas, ¿de acuerdo?”***En el coche.Cinco minutos después, el chófer, conteniendo el aliento, dijo: —Señorita, si la Señorita Herrera ya adivinó lo que piensa hacer, entonces...Mónica decidió seguir adelante con su plan inicial.Las suposiciones que Valeria había hecho en la habitación del hospital eran correctas.¿Y qué? ¿Acaso importaba que las hubiera adivinado?¡Ella lo haría de todos modos!Y así, esa misma noche, una noticia explosiva apareció en los círculos de la Capital:“Los hijos del exmarido de la Señorita Herrera fueron envenenados. Aunque la Señorita Herrera estuvo a cargo, cuando supo que existía un antídoto, permaneció indiferen
続きを読む