Claro que Gabriel también estaba apostando una parte de todo aquello.Si realmente era Camila, después de haber dado tantas vueltas y armado semejante plan para obligarlo a verla, ¿cómo iba a decepcionarla?Y si no era ella, aun así estaba dispuesto a acompañarla hasta el final, a vivir o morir junto a ella.—Camila, no quise hacerte enojar a propósito.La voz de Gabriel sonó ligeramente apurada. Bajó el tono y explicó:—Solo pensé que, si habías hecho que alguien me secuestrara a propósito, tal vez de verdad estabas muy enojada conmigo. Si eso podía ayudarte a desahogarte, haría cualquier cosa con gusto.—Incluso si quisieras que muriera, también lo aceptaría. Lo digo de corazón.Apenas terminó de hablar, Camila le cubrió los labios con la mano y le respondió furiosa:—¡Qué disparate dices! Aunque nos divorciáramos, aunque ya no estuviéramos juntos, no necesito que te mueras por mí.—¿Divorciarnos? —Gabriel se quedó paralizado.Esa palabra le dolió incluso más que si ella le hubiera p
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