El amanecer sobre la bahía privada de Sicilia se presentó como una obra de arte en tonos pastel. El cielo, teñido de un rosa pálido y destellos dorados, reflejaba su luz sobre el mar en calma, cuya marea apenas producía un murmullo arrullador contra la orilla. Tras una noche de descanso absoluto y desconexión, Alessandra fue la primera en abrir los ojos. Se estiró con parsimonia, sintiendo el cuerpo ligero y renovado. A su lado, Salvatore continuaba durmiendo con un brazo pesado y posesivo descansando sobre sus caderas, una posición que dejaba en claro que, incluso en el plano de los sueños, el Don de Sicilia no estaba dispuesto a soltar a su mujer.Alessandra sonrió, delineando con la yema de sus dedos los tatuajes del hombro de su prometido, provocando que él soltara un gruñido ronco y abriera lentamente los ojos grises, fijos de inmediato en el rostro de su reina.—Estás despierta temprano, hermosa —susurró Salvatore con la voz pastosa, atrapando la mano de ella para besarle la pal
Última atualização : 2026-05-23 Ler mais