La luz de la mañana romana entraba con suavidad por los ventanales del comedor de la villa en Frascati. Sobre la mesa reposaba una bandeja con café recién hecho, fruta fresca y una jarra de agua. Al fondo, en el salón adyacente, la voz pausada de Margaret tarareaba una vieja nana inglesa mientras mecía a la pequeña Amy, cuyo llanto inicial se había extinguido tras ser alimentada.Amelia observaba la escena desde la mesa, sintiendo la tibieza de la taza entre sus manos. A su lado estaban sentados Memo y Emilio. Los dos muchachos, con la firmeza de la juventud marcada en el rostro, aguardaban en silencio. Sabían que su madre no los había convocado para darles una orden, sino para abrir un diálogo real sobre el rumbo que tomarían como familia.—Gracias por sentarse a hablar conmigo, chicos —comenzó Amelia con tono cálido, pero despojado de cualquier rodeíto—. Ayer por la tarde, después de estructurar las finanzas y definir que México queda descartado, hablé con Luca.Memo enderezó la esp
Last Updated : 2026-08-30 Read more