Y ahí estaba otra vez. Asfixiada por una marea de emociones contradictorias que no lograbas ordenar en su mente, sintiendo cómo su cuerpo, rebelde y hambriento, traicionaba sus propios principios y respondía al contacto del italiano.Luca alzó el rostro, buscando desesperadamente sus ojos. Al ver las lágrimas rodando por las mejillas de Amelia, la culpa y el deseo lo devoraron por completo. Con una devoción casi religiosa, comenzó a besarle los párpados, las sienes, las mejillas, bebiéndose el sabor salado de su llanto.—Ti amo, Amelia... Ti amo più della mia stessa vita... (Te amo, Amelia... Te amo más que a mi propia vida...) —susurró él contra sus labios, rozándolos con una lentitud tortuosa.Cuando la boca de Luca finalmente selló la de ella, el mundo exterior desapareció. Fue un beso voraz, desesperado, un choque de mareas donde la culpa de él y la herida de ella se fusionaron en un torbellino líquido. Amelia intentó murmurar un "no" entre los roces de sus labios, p
Last Updated : 2026-09-07 Read more