El chasquido del ascensor cerrándose en la distancia marcó el punto de no retorno. Dentro de la recámara principal, el aire era denso, impregnado con el perfume embriagador de fresas silvestres y vainilla negra, mezclado con el calor abrasador que emanaba de sus cuerpos. Ya no existían los fantasmas del pasado, las intrigas de Valerie ni las dudas que durante meses habían amenazado con destruirlos. Solo quedaban ellos dos, cara a cara, desnudando sus almas y entregándose a la furia de una pasión que había sido retenida por demasiado tiempo.Luca, con el torso desnudo y la respiración desbocada, mantenía a Amelia acorralada contra la madera sólida de la puerta. Sus ojos de tono azabache brillaban con una mezcla salvaje de posesión y gratitud. Amelia lo miraba a través de sus pestañas espesas, con los labios entreabiertos, turgentes por los besos voraces que se habían dado.
آخر تحديث : 2026-09-12 اقرأ المزيد