—¡Él no me cree! ¡Pero entre tú y yo, no hay nada, nada de nada! ¡Y Lucas ni siquiera es mi hijo!—¡Todo por esas malditas fotos y videos!En su monólogo, Elena no notó que Samuel, a su lado, estaba lívido de furia.En ese momento, todo empezó a aclararse para él.Así que Elena había estado ignorando todas sus invitaciones, solo para no provocar los celos de Marcos.Así que, en su corazón, Marcos, su esposo legítimo, siempre fue más importante que él, su primer amor.Samuel no quería creerlo, pero no le quedaba opción.Había perdido.Perdido ante ese hombre común y corriente, Marcos.—Elena, ¿y él qué tiene de especial?—Si quiere divorciarse, ¿por qué no dejarlo?—¡Yo nunca he podido olvidarte!—En nuestra historia, él es el intruso.—Elena, divórciate de él y quédate conmigo. ¿Sí?Samuel, aún sin resignarse, aprovechó la vulnerabilidad de Elena para declararse, esperando convencerla de una vez.Pero no esperaba, ni entendía, que Elena, quien antes lo complacía en todo mientras estaba
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