Llevaban casi seis años separadas, y la cara de Paula se había ido borrando de a poco en la memoria de Sofía.Por eso hubo momentos en que Sofía sintió un pánico repentino: ¿y si algún día volvía a encontrarse con Paula y no la reconocía?Varias veces se había obligado a revisar las fotos que tenían juntas, aguantando la tristeza y la melancolía, pero cuanto más las miraba, más ajena le resultaba esa cara.Había llegado a creer, con una pena terrible, que de verdad iba a olvidarla.Y, sin embargo, bastó con ver la silueta de Paula frente a ella, una sola mirada, el lunar de lágrima junto al ojo, para que la reconociera sin ninguna duda.A Sofía se le apretó la garganta. Sin importarle el dolor de la rodilla, echó a correr hacia ella.Paula tampoco esperaba encontrarla ahí. Se quedó paralizada por un instante.Pero enseguida soltó lo que llevaba en las manos y, cuando Sofía se le lanzó encima, la recibió y la abrazó suavemente.—¿Qué haces aquí...? Yo creía que tú... que...La voz de So
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