Al recordar que Paula seguía viva, Sofía sintió una alegría que no podía contener. Le contó todo en voz baja.Como era de esperarse, los ojos de Gabriel se iluminaron al escucharla.Sofía sabía lo que quería preguntar.—Está bien. Si pudimos regresar, fue en gran parte gracias a ella.Quería seguir hablando, pero Gabriel levantó la mano para pedirle que se callara y echó un vistazo rápido alrededor.Las paredes tienen oídos.Confiaba en Andrés, pero no en el resto de los Lima. Y Andrea, por el momento, tampoco era alguien en quien pudiera confiar del todo.Sofía entendió sus dudas y no dijo más.Había bajado la voz a propósito, así que Andrea no había escuchado bien, pero con solo ver la expresión de los dos, no le costó mucho adivinar que la estaban excluyendo.Andrea no era de las que se morían de curiosidad por los secretos ajenos.Pero igual no le gustó.Se levantó, se acercó a Gabriel y, mirándolo, soltó varios chasquidos de lengua muy marcados, meneando la cabeza.Él sintió un es
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