Era una breve entrada de un diario de viaje.Pero la letra, evidentemente, no era de Adrián. La conocía demasiado bien.Además, se notaba que era una página fotocopiada. Entonces, ¿se trataba del diario de viaje de Leonardo? ¿Adrián, al llegar al lugar, había fotocopiado el diario de su amigo y pegado las páginas detrás de las postales para enviárselas?Antes, en realidad, no conocía mucho a Leonardo. Dicen que la letra es como la persona, que revela mucho de ella, y viéndola así, la de Leonardo era firme y enérgica, su prosa concisa, toda en frases cortas. Alguien directo, pero que también transmitía una fuerza singular.Guardó la postal en el cajón.La segunda carta llegó una semana después. Esta vez no era una postal, sino un dibujo a lápiz; mejor dicho, un dibujo a mano impreso en una hoja tamaño carta.El dibujo mostraba a varias personas y, de momento, Olivia no atinaba a comprender qué significaba. Pero Adrián, además del dibujo... sí, esta vez le había mandado una carta.“Olivi
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