Riendo tontamente, dio una palmada en el hombro a Arturo:—Je, niño, eres pequeño, cuando crezcas, entenderás...Dicho esto, se tambaleó.Porque estaba aturdida, cayó hacia atrás.—¡Oye!Arturo la sostuvo rápido, apoyó su cabeza en su hombro:—¡Despierta! ¡Oye!Al no despertarla, estaba resignado, la recostó en la arena.De su bolso sacó su celular, usó su huella para desbloquear, y buscó contactos.Pocos, solo algunos.El primero, Polo.—Llamaré a tu primer contacto, que venga por ti.Natalia movió los brazos, como resistiéndose:—No, no a él...Se negó rápido.—¿El segundo entonces?Arturo deslizó la pantalla, pero al ver el segundo nombre, frunció el ceño.Dacio Zarco.Miró a Natalia ebria, dudó en llamar con un dolor en sus ojos.Finalmente, llamó a otro.***Manuel, al recibir la llamada, cambió turno con un colega, y rápidamente manejó a la playa.Llevó a Natalia a casa.Ella vomitó y lloró.La puso en la cama, la arropó.Antes de salir, ella le agarró fuerte la muñeca, suplicand
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