"Como lo que me ocultaste, por más que lo escondas, al fin lo supe."La pensó en silencio.Algunas cosas no quería decirlas.Con que lo supieran, bastaba. Decirlas, los avergonzaría más.Polo no habló, solo la miraba.Natalia apretó los labios, susurró:—Lo siento, tengo cosas, me voy.En ese momento, solo quería huir.No se atrevía, ni quería ver más a Polo.De repente, hubo una fuerza en su brazo.Natalia se detuvo.Al volverse, Polo la sujetaba fuerte, sin hablar, pero en sus ojos vio súplica.Él, antes estaba frío y orgulloso, ahora, por ella, mostraba eso.¿No se conmovía? Era falso.Pero odiaba el abandono y la mentira.Y Polo hizo ambos.Lo miró, y con calma dijo:—Creí que fui clara. —Sr. López, a tu alrededor hay muchas.—Yolanda se fue, llegó Sania, nunca le faltan mujeres, ¿por qué aferrarse a mí?—¡Ellas no se comparan contigo!Polo tenía miedo realmente.Quería retenerla, pero nunca había retenido a nadie, no sabía qué decir.Con ojos enrojecidos, la miró fijamente.Al h
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