Aquella noche, la recepción quedaba cerca, así que Dacio y Natalia decidieron ir caminando.Mientras andaban, Dacio de repente notó que Natalia se había quedado quieta, sin moverse.Estaba confundido, se giró y preguntó:—Natalia, ¿por qué no sigues?La mirada de Natalia reflejaba incredulidad.Cerró los ojos, y cuando los abrió de nuevo, esa figura seguía allí.No, no se había equivocado.—¿Qué te pasa?Al ver que no decía nada ni se movía, Dacio frunció el ceño, estaba extrañado.—Nada —respondió Natalia con tono indiferente.Acto seguido, enganchó su brazo al de Dacio y esbozó una sonrisa:—Vamos.—Está bien —asintió Dacio, sin notar nada raro.El anfitrión los vio llegar y se acercó a saludarlos con una sonrisa:—¡Sr. Zarco!—Profesor, buenas noches —saludó Dacio.—Déjame presentarle, ella es...—Mi princesa.Antes de que el anfitrión terminara la frase, Polo apareció de repente e interrumpió.Su respiración era agitada, evidenciando lo nervioso que estaba.La última vez que se sep
Read more