El tercer día sin el vínculo fue el peor.Lucía lo supo porque dejó de buscarlo. Los dos primeros días, cada vez que el miedo o el cansancio le apretaban el pecho, su cuerpo giraba hacia Dante por instinto. Buscaba la cicatriz. El tirón. El calor mínimo que le confirmaba que él estaba ahí, vivo, a una distancia medible. Pero no había nada. El tercer día, dejó de buscar. Y eso fue peor. Porque la ausencia dejó de ser una herida y se convirtió en un hecho. Un hecho liso, sin bordes, sin forma. Como una habitación vacía que uno ya no recuerda cómo estaba amueblada.Dante caminaba diez metros por delante. Los hombros caídos. Las manos en los bolsillos. No hablaba. No miraba atrás. No necesitaba el canal para saber que Ariel estaba ahí, en algún punto del sur, porque el canal ya no existía. Lo que le quedaba era memoria. Y la
آخر تحديث : 2026-09-23 اقرأ المزيد