Héctor tranquilizó a Sofía.—Está bien, ya entendí.—Entonces, al rato le pides perdón a Bianca.Cuando Julieta terminó de bañarse, no vio que Sofía regresara.Esperó un momento más y luego fue directamente al cuarto de al lado. Abrió la puerta.Padre e hija, sentados en el sofá, voltearon hacia la entrada.—Sofía, es hora de dormir —dijo Julieta desde la puerta.Sofía bajó de las piernas de Héctor y corrió hacia Julieta, tomando su mano.—Ven, papá te va a pedir perdón.Julieta se quedó un instante sorprendida. Luego alzó la mirada hacia Héctor, que seguía sentado en el sofá... y no parecía, en lo más mínimo, alguien dispuesto a disculparse.Tomó a Sofía de la mano.—No hace falta que se disculpe. Vamos, ya es hora de dormir.Una disculpa fingida de Héctor solo le provocaría rechazo.Así, Julieta llevó a Sofía de vuelta a la habitación.Sofía se acostó en la cama, acurrucándose en los brazos de Julieta, frotándose contra ella con cariño.—Hueles bien rico... y estás bien suavecita.
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