Al oírlos discutir de esa manera, Julieta también sintió que aquello era felicidad.En ese momento, sonó el celular de Mauricio.Él tomó el celular que estaba sobre el sofá y miró la pantalla.Jimena también alcanzó a verla de reojo. Luego tomó a Julieta de la mano y se levantó.—Ya no le hagamos caso a Mauricio. Vamos a subir con Thiago.Julieta sonrió.—Está bien.Tomó a Thiago en brazos, le dio un beso y subió con Jimena.En cuanto a quién le había llamado a Mauricio, no le prestó atención.Solo hasta que ellas subieron, Mauricio contestó.—Jairo, ¿ya saliste del trabajo?Jairo dijo:—Sigo en la empresa, descansando un momento. ¿Ya cenaste?—Ya cenamos. ¿Y tú? ¿Ya cenaste?—Todavía no.—Por más ocupado que estés, tienes que comer a tiempo. Si descuidas tu salud, no vale la pena. Últimamente hace frío, así que abrígate bien.Jairo respondió con calma:—Lo sé. Ya le pedí a mi asistente que fuera por la cena. Cuando pase esta temporada, podré descansar bien en Año Nuevo.—Sí, en vacac
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