Al escuchar las palabras de Mauricio, Jairo sintió una punzada de dolor en el pecho.—En fin, Julieta ya lo sabe. Ahora solo falta ver cuándo te decides a verla y hablar con ella.Finalmente, ese día había llegado.Jairo guardó silencio durante un buen rato y luego dijo:—Papá, dame tiempo para prepararme.—Está bien. Al final, depende de ti.***En la habitación, Julieta estaba recargada en el sofá, con los ojos enrojecidos. Las lágrimas, que ya no pudo contener, resbalaron por las comisuras de sus ojos.Después de un buen rato, tomó el celular, abrió WhatsApp y entró al chat con César.Se quedó mirando fijamente la pantalla, pero no sabía qué escribir.En ese momento, le llegó un mensaje de WhatsApp: “Julieta, tu hermano te falló.”En cuanto vio el mensaje, la calma que tanto le había costado recuperar volvió a romperse. Sus emociones se agitaron de nuevo, y las lágrimas se le escaparon sin control.Se mordió los labios con fuerza mientras miraba aquel mensaje.No supo cuánto tiemp
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