Julieta respondió:—Lo dices como si tú sí fueras capaz de pescar un pez enorme.Sergio dio un paso al frente y soltó una carcajada.—Pues acertaste. Claro que puedo.Rafael le pasó un brazo por los hombros.—Si eres tan bueno, ¿qué te parece si competimos?Sergio lo miró de reojo y bromeó:—Si vuelves a perder contra mí, vas a quedar muy mal.Hacía poco, los cuatro habían jugado un partido de basquetbol. Sergio y Carlos habían formado un equipo, mientras que Rafael y Sebastián integraron el otro. Como era de esperarse, el equipo de Sergio y Carlos había ganado.Además, cada vez que Sergio y Rafael competían, Sergio casi siempre se llevaba la victoria.Rafael le dio una palmada, sin dejarse intimidar.—Todavía está por verse quién pierde.—Muy bien. Si tú no tienes miedo, yo tampoco —respondió Sergio.Rafael volteó hacia Carlos y Sebastián.—Vamos a desempatar esto de una vez por todas.Sebastián se rindió de inmediato.—Yo no sé nada de pesca.Mariana se burló:—Rafael, hoy sí traes
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