En el fondo, Nicolás ya veía venir el golpe incluso antes de abrir el corazón, pero escucharla hablar con esa calma tan absoluta le dejó un vacío amargo en el pecho.—Noelia, sé que a lo mejor no sientes nada por mí en este momento, pero eso no importa. ¡Puedo esperar! Estoy dispuesto a esperarte todo el tiempo que haga falta.—Nicolás, por favor, no te me aceleres y escúchame —Noelia apoyó las manos sobre sus rodillas y lo miró directo a los ojos, sin titubear—. Primero que nada, de verdad agradezco que seas tan sincero conmigo. Para serte franca, me conmueve... pero el cariño y el agradecimiento son una cosa, y el amor es otra muy distinta.Nicolás hizo el intento de interrumpirla, pero ella levantó la mano con suavidad para pedirle un momento.—Durante todos los años que estuve con los Ibarra, Camila siempre estuvo al pie del cañón, cuidándonos a Cecilia y a mí. Para mí, ella es como una segunda madre, y su familia es la mía. Por eso, cuando tuviste aquel accidente, me dolió en el a
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