Noelia volteó a mirar a Marcos. Él seguía arrodillado ahí, observándola con una sonrisa profunda en la mirada.—Noelia... este es el momento más importante de nuestras vidas, y quería que tu gente estuviera aquí para presenciarlo contigo —hizo una pausa y luego preguntó, pronunciando cada palabra con el corazón en la mano—. ¿Te casarías conmigo?—Sí, acepto —respondió ella, con la voz entrecortada por la emoción.Marcos le colocó el anillo de diamantes en el dedo anular. La joya destellaba bajo la luz y le entallaba a la perfección, como si siempre hubiera estado destinado a estar ahí.Solo Dios sabía todo lo que Marcos había tenido que hacer a escondidas por ese anillo. Como Noelia tenía el sueño tan ligero, él tuvo que desvelarse varias noches, conteniendo la respiración, solo para lograr medirle el dedo sin que se diera cuenta. El diseño del anillo también era de su propia autoría. Como no sabía dibujar para nada, pasó semanas practicando y trazó docenas de bocetos, llenando el bo
Read more