Marcos miró las mancuernillas y sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas. Recordó vívidamente aquel día en que, cegado por la rabia, tiró el juego anterior al suelo, justo a los pies de ella.En ese instante, de verdad pensó que lo suyo se había terminado para siempre. Por fortuna, la vida fue generosa; a pesar de todas las estupideces que cometió, el hilo que los unía jamás se había roto.—Noelia... perdóname.—Sabía que ibas a pedirme perdón, pero hoy no te regalé esto para escuchar un lamento —Noelia le tomó la mano, sosteniendo el estuche junto con él—. Mira... los fragmentos se pudieron pulir e incrustar de nuevo para dar vida a unas mancuernillas hermosas. Eso ya es un verdadero milagro. Es justo lo que pasó con nosotros: nos quebramos, sanamos y nos volvimos a encontrar. La vida nos dio una segunda oportunidad. Sin embargo, si estas mancuernillas se vuelven a romper, ningún artesano, por más alma que le ponga, podrá unirlas otra vez. De la misma forma, nosotros tampoco ten
Mehr lesen