El convertible era un Mercedes AMG GTC. Leandro descansaba el codo sobre la puerta, con los dedos apoyados con desdén en el volante. Su mirada, fija en la muñeca atrapada de ella, carecía de la más mínima calidezSus ojos eran dos pozos oscuros y sin fondo, cargados de una frialdad absoluta.Alicia se soltó con fuerza del agarre de Samuel. El impulso fue tal que él por poco pierde el equilibrio.—¡Samuel, ya te advertí que no me andes tocando! ¡Si vuelves a hacer algo parecido llamo a la policía!—Alicia, no te enojes, yo solo...—¡Lárgate!Incluso si esta venta le dejara una enorme ganancia, Alicia no tenía el menor interés en realizarla. Avanzó a paso rápido y, al levantar la vista, el convertible de Leandro ya se había alejado.—Alicia...Samuel pretendía seguirla, pero ella corrió en dirección al estacionamiento sin voltear, logrando por fin perderlo de vista. Subió a su auto, cerró la puerta y el entorno quedó en completo silencio. Alicia bajó la vista hacia su muñeca, en la z
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