Alicia terminó de sacarse las radiografías y, en cuanto la puerta de la sala se abrió, Leandro entró de inmediato, la levantó para acomodarla en la silla de ruedas y la llevó hacia afuera. Como la entrega de las placas tardaría todavía un poco, ambos continuaron esperando en el área de descanso.Unos quince minutos después, la pantalla de la ventanilla mostró el nombre de Alicia. Leandro se puso de pie al instante, caminó a paso rápido a recoger las placas junto con el reporte, y la empujó de regreso al consultorio.El médico colocó la radiografía en el negatoscopio y señaló una sutil línea en la imagen:—No es nada grave. Se trata de una fisura leve acompañada de un esguince. No se requiere hospitalización, así que regrese a descansar, evite caminar o apoyar el pie, tómese los medicamentos y venga a sus revisiones puntualmente, eso es todo.—De acuerdo, muchas gracias, doctor —dijo Alicia.Dentro de todo, haber caído desde esa altura y resultar solo con una fisura leve significaba un
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