—No te preocupes. Durante esos meses no tenía nada que hacer, así que solo coqueteé con él para divertirme. En cuanto vuelva a trabajar, no tendré tiempo para fijarme en ningún hombre.Al escucharla reír al otro lado de la línea, Vanessa no pudo reír con ella. En cambio, se preocupó aún más.Después de tantos años de amistad, Vanessa la conocía demasiado bien. Bianca decía todo aquello para ocultar lo que sentía, y no quería obligarla a admitirlo.—Sabía que seguías siendo tan despreocupada como siempre. Ganar dinero es más importante que cualquier hombre.—Una cosa es el trabajo y otra, tu salud. Cuídate, Bianca. Pase lo que pase, recuerda que me tienes a mí.Vanessa lo decía de todo corazón.—Vaya, ahora sí que estás cursi —dijo Bianca con una risa temblorosa. Se le hizo un nudo en la garganta y alzó la cabeza para contener las lágrimas—. Me encanta que seas tan cursi, Vanessa. Y yo te digo lo mismo: recuerda que me tienes.Vanessa no podía evitar angustiarse por ella. Bianca había p
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