Agarró las esposas sueltas y le sujetó las muñecas al espejo retrovisor del coche patrulla; el clic metálico resonó como una frase. Juan, con sus 1,90 m de puro músculo, podría haberse liberado, pero el deseo lo mantenía cautivo, rendido. Susan se montó sobre él, rasgándole el resto de la chaqueta y dejando su coño al descubierto, húmedo no solo por la lluvia, sino también por el deseo. Se frotó contra su pene, impidiendo que entrara, la tortuosa fricción haciéndolo gruñir."¿Quieres follarme, oficial?", lo provocó, moviendo las caderas en círculos, su ardiente coño rozando la punta de su pene. "Pídelo"."Joder", gruñó, pero su voz era más una súplica que una orden. Tiró de las esposas, el metal mordiéndole las muñecas, el dolor aumentando aún más su excitación.Kira, sin querer quedarse atrás, se arrodilló a su lado, su boca buscando sus testículos, succionándolos con una delicadeza que contrastaba con la agresividad de Susan."Ahora eres nuestro", murmuró, explorando con la lengua,
Dernière mise à jour : 2026-06-06 Read More