Continuaron caminando por el sendero que bordeaba el jardín trasero hasta que los árboles se abrieron y el lago apareció frente a ellos. Era un espejo oscuro rodeado de nieve, perfectamente quieto, con las luces de la mansión reflejándose en la superficie del agua como si hubiera un segundo jardín iluminado debajo. El frío era más notorio ahí, sin los árboles como barrera, pero había algo en ese espacio abierto que justificaba haberse alejado tanto de la mansión. Se detuvieron al borde del sendero, mirando el agua durante un momento sin que ninguno sintiera la necesidad de decir nada todavía. —¿Y tú? Victoria levantó la vista hacia él. —¿Qué? —¿Te gusta la Navidad? Hablamos de mis villancicos desafinados pero no de ti. Ella sonrió apenas, con los ojos todavía en el lago. —Sí. —¿Por qué? Tardó unos segundos en responder, eligiendo las palabras con el cuidado de quien está hablando de algo que todavía tiene peso. —Mi madre la adoraba. Era su época favorita del año, sin ningun
Última atualização : 2026-09-21 Ler mais