Adele se acercó a Daniel. No dijo nada. Solo lo rodeó con los brazos, con esa suavidad que no pedía ninguna respuesta específica y que no pretendía arreglar nada que pudiera arreglarse con un abrazo, sino simplemente estar ahí, que era a veces lo único que una persona podía ofrecer y también lo único que la otra necesitaba. Daniel tardó en responder. Unos segundos que se sintieron más largos de lo que fueron, con los brazos a los costados y esa quietud que había mantenido durante toda la conversación y que todavía no había cedido del todo. Después, casi imperceptiblemente, correspondió. Solo un momento. Breve y completo al mismo tiempo. Adele lo sintió y apretó un poco más, con esa certeza de las personas que han aprendido que a veces el silencio compartido dice más que cualquier palabra disponible en ningún idioma. Cuando se separaron, Daniel la miró durante un segundo. Algo en su expresión había cambiado, no dramáticamente, no de ninguna manera que pudiera señalarse con
Last Updated : 2026-10-02 Read more