El tictac del reloj monumental de la Catedral de la Fe retumbaba sobre el Patio de la Redención como un latido agonizante. En el firmamento, la masa oscura de la luna cubría ya tres cuartas partes del disco solar, tiñendo el mundo de un púrpura sangriento y glacial.A veinticinco minutos del cenit, Natalia no intentó subir la escalinata del cadalso por la fuerza. Sabía que la densidad de guardias y autómatas de la Inquisición la sofocaría antes de alcanzar el primer nivel. En su lugar, aprovechó el caos del vapor presurizado y se arrojó por la escotilla de mantenimiento del balcón de los Archivos, descendiendo en caída libre hacia la red primaria de alcantarillado que corría exactamente por debajo de las cimientos de la plaza.Al tocar la plataforma de hierro del subsuelo, la joven corrió hacia el nudo central de los conductos de mercurio. Allí, encajados en la mampostería de la era de la fundación, se alzaban las vigas maetras del reactor: los circuitos de electrum que canalizaban la
Last Updated : 2026-08-18 Read more